
El AyA atiende mensualmente alrededor de 1200 fugas en el GAM, asociadas a daños y desacople en las tuberías. CRH
El Instituto de Acueductos y Alcantarillados (AyA) atiende en promedio 1200 fugas en la Gran Área Metropolitana (GAM), según el Subgerente de Sistemas de la Gran Área Metropolitana y Periféricos, Sergio Núñez.
El funcionario indicó que eso representa una atención promedio de 30 fugas diarias para la institución.
Núñez indicó que las causas que generan las fugas en las tuberías están asociadas a roturas en tubos metálicos y desacoplamientos en los tubos de PVC, así como a materiales dañados por el tiempo, asociados generalmente a la corrosión. Usualmente las fugas son generadas en tuberías ubicadas de manera subterránea por lo que es difícil para el AyA detectarlas, generalmente hasta semanas después la institución ubica el daño y lo repara.
“Desafortunadamente una gran cantidad de fugas no se detectan porque como las tuberías van enterradas y dependiendo de la condición de los suelos el agua en vez de aflorar en la superficie y hacer evidente la fuga, más bien se absorbe en la tierra”, manifestó el funcionario.
Ante la dificultad de identificar las fugas subterráneas, según Núñez, es posible detectarlas hasta que la fuga adquiere grandes dimensiones y afecta a una zona, lo que induce a la institución a realizar investigaciones y dar con la fuga, y en otros casos hasta que la fuga aflora.
Como principal zona de incidencia en atención a fugas el subgerente explicó que el cantón de Escazú y la zona de Santa Ana reúnen condiciones particulares que fomentan estos casos, pues el sistema de acueductos no es conocido totalmente por el AyA, ya que inicialmente fue construido por administración municipal.
En el resto de regiones Núñez dijo que la cifra de fugas atendidas es bastante similar a las atendidas en la GAM, pues ronda los 1000 casos.













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