Los desórdenes alimenticios como la bulimia y la anorexia son enfermedades que atacan -diariamente- a miles de jóvenes en el mundo entero. Muchos de los casos se dan en las mujeres pero últimamente este tipo de males también afecta a niños y hombres quienes, aún teniendo hambre, se niegan a comer…
Datos extraídos del Acta Pediátrica Costarricense señalan que, por año, en Costa Rica se reportan al menos una decena de casos de niños o jóvenes con síntomas de anorexia o bulimia. Los casos más graves son remitidos al Hospital Nacional de Niños o al Hospital Psiquiátrico, donde reciben el tratamiento indicado.
Marianela Castro sicóloga especializada en estos temas, explicó que estas dos patologías pueden esconderse muy “fácilmente” y solo cuando se llega a niveles muy avanzados se pueden observar a nivel físico.
Los síntomas externos son muy parecidos tanto en hombres como en mujeres, solo que en el caso de los varones todo va más relacionado con el deporte, con las ganas de adelgazar para “hacer” músculo, según comentó Castro.
Japón y Argentina son los países que presentan mayores índices de ambas enfermedades, y especialmente en Japón es donde los hombres se ven envueltos en estos padecimientos.
“La anorexia y bulimia en hombres va creciendo por el consumismo que existe ahora en el mundo – el consumismo de imagen- donde necesitamos casi que ser perfectos; es mucho tirar a la perfección y también porque la brecha entre hombres y mujeres va bajando muchísimo”, explicó la sicóloga.
Además dijo que esto también se debe a que vivimos en una sociedad de “competencia total”, donde “no basta” ser un hombre exitoso o una mujer “con buenos sentimientos”.
“Para las personas ya no es suficiente ser alguien exitoso o cariñosa, ya no es suficiente ser profesional o con buenos sentimientos; ahora todo pasa también por el cuerpo, ya los estándares de parejas ya no se basan en por quién es, si no a nivel de la imagen”, indicó la sicóloga.
Las mujeres siguen teniendo cuadros más severos de bulimia y anorexia con respecto a los hombres, ya que según explicó la experta, son ellas las que llevan esta enfermedad al límite, e incluso a la muerte.
Según la especialista, esto se debe a que “no hay tantos estudios sobre los hombres o al menos los estudios que hay demuestran que las mujeres son quienes llevan la enfermedad hasta el punto de incluso provocar la muerte. La anorexia y la bulimia están muy del lado de la autodestrucción y hay una parte donde ya no es suficiente verse delgado si no casi que cadavérico”, indicó Castro.
¿El remedio?
Y aunque los cuadros presentan síntomas distintos entre hombres y mujeres, los tratamientos para ambos son los mismos, basados en terapias donde se manejan los temas de la relación con el cuerpo, la familia, con los demás y consigo mismo.
“En los adolescentes, por lo general, cuando buscan ayuda es porque le dicen a los papás que es por otras cosas pero nunca admiten que tienen este mal. La anorexia y la bulimia son patologías totalmente silenciosas. Ahora se está dando mucho que grupos de amigas se pasen tips de cómo vomitar más fácil, de qué comer, qué no comer, o cosas que tienen que ver con promover la anorexia y bulimia”, dijo la experta.
Con respecto a los niños, estas enfermedades se ven asociadas con el concepto que tengan de ellos mismos o por situaciones de las personas que los rodean, como sus familiares.
“En las niñas se asocia con que las compañeras están mas flacas, por una presión o mandato de alguien adulto que le dice que no coma porque está muy gorda o que coma más saludable para que no le suceda lo que le pasa a tal persona que está muy “gorda”, entonces en los niños hay cierta estructura familiar que está sosteniendo o lanzándolos a las puertas de una anorexia o de una bulimia”, aseveró Castro.
Los tratamientos en los niños los tratamientos, según indicó las experta, son más directos e incluyen a la familia.
“Los niños -por descuido- presentan más señales como por ejemplo que devuelvan la lonchera entera, no coman nada, que pasan cansados, que no tengan ganas de jugar porque no tiene energía, se ven muy ojerosos, lloran bastante, y se siente inferiores con respecto a otros niños”, aseveró la sicóloga.





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