“La falta de documentación y registro de las transacciones de algunos de los cheques correspondientes al Mall Hortícola, no permitieron comprobar, sustentar o dar referencia sobre el uso y destino de esos fondos públicos, lo que pone de manifiesto el debilitamiento del sistema de control interno”, señaló la Contraloría en un reciente informe.
La supuesta acción contraviene las Normas de Control Interno del Sector Público. “Se presentaron algunos errores contables, en el sentido de que al contabilizar el monto de algunos cheques, la Corporación consideró el monto presupuestario aprobado, y no el monto real del gasto”, dice el documento.
El caso del Mall Hortícola es solo uno de varios. En el estudio sobre ejecución de los fondos transferidos por el Gobierno Central a
la Corporación, el órgano contralor observó debilidades importantes en su sistema de control interno que incidieron directamente en esa actividad, en detrimento del cumplimiento de los objetivos establecidos en las leyes de presupuesto respectivas.
Durante el periodo 2004-2010 la Corporación recibió del Gobierno de la República un total de ¢2.850 millones. Se debe señalar que la mayor parte de las transferencias fueron recibidas a partir de los meses de junio-julio de cada año. Adicionalmente al monto citado, la entidad recibió en el año 2011 la suma de ¢30 millones para un proyecto específico relacionado con cebolla.
Para la Contraloría, la entidad no solo no tiene mecanismos de planificación, sino que carece de indicadores para evaluar los efectos e impactos de la utilización de los recursos provenientes de las transferencias mencionadas. Se intentó conocer el criterio del presidente de la Corporación, Francisco Víquez, pero no se ha tenido respuesta.



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