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Edgar Espinoza

Edgar Espinoza

Graduado en Ciencias de la Comunicación Colectiva por la Universidad de Costa Rica, obtuvo un postgrado en Periodismo y Comunicación por la Universidad de Florida en Gainesville, Estados Unidos.

11 de marzo de 2013

El fantasma de Chávez

Todos hablan hoy de Hugo Chávez. Bien o mal, pero hablan. Y es natural que así suceda en momentos en que el ser de carne y hueso transita hacia el mito. Por eso yo también diré algo de él. Diré que jamás lo soporté pero valoré su trascendencia populista, su circunstancia política.

Era patológicamente débil. Pero ¡Oh paradoja…! Esa fue su mayor fuente de fortaleza. El acicate para nunca arredrarse ante la adversidad. El combustible para anticiparse o sobreponerse al enemigo, a la derrota. Su petróleo emocional. El detonante de un ego siempre urgido de reconocimiento, aplauso y glorificación.

Su infancia desvalida fue el caldo de cultivo que con el tiempo lo puso a la defensiva ante la vida. Ante la sociedad de los “no”, de los fantasmas del pasado y del poder todo. De ahí que las milicias, las armas y los cuarteles se convirtieran pronto en su trinchera moral, y su fallido golpe de Estado a Carlos Andrés Pérez, en el paso vital que catapultaría sus ambiciones.

Pero más allá de todo lo que se pueda decir de él, con el triunfo en las primeras elecciones dio el gran salto hacia sus ideales supremos de donde ya solo la muerte lo bajaría. ¡Lástima! Acabó empuñando el sentimiento de su pueblo no para liberarlo de la explotación a la que la historia lo sometió, sino como excusa para endiosarse él, universalizar su credo bolivariano y aplacar un ego que lo mordía desde la infancia.

Se erigió en la voz de un pueblo harto del bandidaje político que desde años atrás había tomado por asalto al país. Fue el que “se atrevió” ante los demás, el que dijo las cosas como las sintió, el rebelde, el insolente, el que desafió públicamente todos los protocolos y convenciones de la diplomacia mundial para anteponer su ego desbocado.

Apadrinado por la infinita fortuna petrolera de su país, por su retórica exhibicionista y altisonante y la espada del Conquistador, todo lo demás, como trascender fronteras a la caza de adeptos con su chequera bolivariana, o ridiculizar a los imperios que veía como molinos de viento, le fue fácil.

Sí, todo le fue fácil menos hacer de Venezuela la tierra prometida de sus ínfulas populistas. El país se le fue cayendo a pedazos a cambio de una torpe y demagógica ayuda social que solo sirvió para la impostura. Tuvo todo para reivindicar a su pueblo, pero al igual que su ídolo Fidel, al final se redujo a satisfacer sus delirios de grandeza.

Ese es el Chávez que jamás soporté: el bufón, el narcisista, el megalómano. El que combatía el imperialismo desde el púlpito de su propio imperio. El que creía que la pobreza se solucionaba desmantelando al enemigo y no convenciéndolo. El de los gestos y muecas ante las cámaras de televisión y la farándula política. El de los besos entrañables a Gaddafi, Ahmadineyad y Putin solo por joder.

A la larga tanto sentimiento negativo suyo, tanta carga de odios y rencores y tantas emociones encontradas solo le sirvieron para inmolarse. Vivió demasiado rápido, al ritmo de un ego que no le daba tregua y que acabó matándole. Hoy dirán devotos y herederos que ofrendó su vida por la causa de todo un pueblo, pero lo cierto es que deja una Venezuela derruida y sin posibilidades inmediatas de reconstrucción.

No obstante, más allá de todo ese fulminante protagonismo, Chávez encarnó a un populoso sector de venezolanos que pedían el cambio a gritos. Tan lo sabía él, que se procuró una democracia a su imagen y semejanza, a la medida de sus ansias de poder para ponerla a su propio servicio aun más allá de la muerte. Y a fe que lo está logrando.

Y es que la mayoría de los pueblos del mundo tienen latente en su entraña el mismo grito, mas no al líder o caja de resonancia que lo convierta en eco. Sin ir muy lejos, en nuestro propio país ya se siente el caldo de cultivo del inconformismo que clama también por el cambio, por su cambio, porque ya esto es demasiado; demasiada corrupción, demasiada incompetencia, demasiado cinismo…

El germen de un chavismo solapado ronda el ambiente nacional. Puede ser el de un “chavismo a la tica” pero chavismo al fin.  El de una protesta grande y reprimida aun sin rostro pero siempre a la espera del que venga a polinizarla. A encender la mecha. A ser su voz, su héroe, el Mesías que los tome en cuenta y les dé su lugar.

A mi manera, yo también llevo un Chávez por dentro, entendido como mi rebeldía íntima y la de muchos de nosotros contra el estado actual de cosas en el país; la injusticia, la pérdida de libertades, la vulnerabilidad de nuestros derechos, la paz amenazada… El terreno está abonado para sembrarlo de esperanzas. ¿Quién se atreve a la primera palada?

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Comentarios

Greivin Madrigal dice:

Espinoza siempre ha tenido un ego como el que no dice soportar en Chávez, sin embargo las cifras de organismos competentes y la elecciones ganadas avalan a Chávez.
En Alemania el gobierno paga a los desempleados Casa, gas y electricidad acá le llaman “bienestar o primer mundo” pero si lo mismo pasa en Venezuela le llaman regalo, petrdoláres etc Pero eso es lo más estúpiod que hay, si tienen el dinero de la renta petrolera, Porqué no iban a distribuirla entre los ciudadanos?

Fernando Torres dice:

Qué problema con el ser humano todo lo echa a perder. No hay sistema político donde el ser humano no abuse, usa el poder para el mal, no hay religión donde sus jerarquías no se corrompan y abusen del poder , manipulen, y metan miedo para sacar provecho, dicen amar a Dios y lo que aman es el dinero…dejémonos de varas si no cambiamos como seres humanos nada se transformará para el bien. Miren hacia atras, hacia adelante, izquierda o derecha y verán lo mismo con diferente color o adorno…al final egoísmo, corrupción, perversión, pero somos los seres humanos, no son las estructuras o idelogías…somos nosotros seres humanos.

Octavio Jiménez Pinto dice:

Un amigo me envió el artículo de don Edgar, cuanto lamento que usted lleve dentro una rebeldía chavista, en lo personal, prefiero llevar la rebeldía de don Joaquín García Monge, reflejada en su Repertorio Americano; la de don Juan Rafael Mora Porras en su lucha contra los filibusteros; la de don Rafael Ángel Calderón Guardia y don Manuel Mora Valverde con ´la creación del Código de Trabajo; la de don José Figueres Ferrer y su lucha por la Segunda República; por citar algunas de las rebeldías criollas que en realidad dignifican; pero rebeldía chavista… por favor…

julio Sancho dice:

Para los populistas frustrados, es claro que Venezuela esta mal y probablemente peor de como estaba antes, el país erradico pobreza a punto de petrodólares para mi y mucha gente eso lo hizo de forma artificial lo cual no es sostenible. Tuvo 13 años para hacer lo que quiso con un congreso a su favor, todo el dinero del mundo y al final hizo lo mismo que los demás robárselo cuanto pudo, y el pueblo detrás de el como si fuera un santo. Hizo muchas cosas buenas pero no quita todas las cosas con odio que hizo a miles de personas.

Juan R. dice:

Se le nota la envidia. Y en cuanto a egos… tengo la impresión de que el articulista (que lleva años ofreciéndole semanalmente al pueblo costarricense su más rebuscada “sabiduría”) también lo tiene un poco grande, pero por lo menos Chávez hizo algo además de blá blá blá.

Fernando Torres dice:

Claro que existe un chavismo a la tica, cuando a los pueblos los llevan a arrincornarse para defenderse, cuando no son escuchados, cuando son solo la masa impensante para elegir a aprovechados, incapaces, egoístas, y desdeñadores de lo nacional…no nace un chavismo , nacen las legítimas aspiraciones de reivindicación de sus aspiraciones y de una real democracia no la máscara que tenemos y que tienen muchos de nuestros países con democracias liberales.

Fernando Torres dice:

No creo que el país se le caiga a pedazos me parece una versión de CNN que una opinión objetiva. Que hizo una democracia a su medida, es lo mismo que hacen los derechistas en todas partes, todo lo que hizo es lo que hace la derecha en el otro extremo de esa línea imaginaria de las ideologías, lo único que salva a Chávez, indepependientemente de sus motivos es que si luchó por su pueblo, por reducir la desigualdad e implementó programas en favor de los menos favorecidos, que es bastante compararado con la política de hacer empresas y corporaciones cada vez más ricas y aumentar las desigualdades de la mayoría de derechas en nuestra américa latina. A mi se me hizo infumable ese personaje, pero aparte de eso se le tiene que reconocer el bien que logró, ojalá ese cambio se profundice.

spartan117 dice:

El germen de un chavismo solapado ronda el ambiente nacional. Puede ser el de un “chavismo a la tica” pero chavismo al fin. lol…. fantastico don Edgar :) R.I.P Comandante Chavez.

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