Christopher Corrales

4 de octubre de 2012

Internet cambió la música

Recuerdo que en la década de los noventas, existía en Costa Rica un rey supremo en la radio para jóvenes: 103.1 La Radio Joven. Tenían programas como el “Morning Show” que escuchábamos los colegiales en un walkman de camino al colegio. “Sundays”, los domingos por las noches e incluso un programa de TV los sábados.

Una de las cosas que jamás olvidaré fue un concurso que hicieron, en el cual el ganador tendría la oportunidad de ir una tienda de discos y escoger los 103 discos de los artistas que quisiera. A mí, que trabajaba los fines de semana en un supermercado, me costó mucho ahorrar para comprar mi primer CD: Chau de Soda Stereo (mi colección de cassettes con grabaciones de canciones de la radio con cortes extraños para evitar los anuncios se estaba volviendo obsoleta)… Así que, después de escuchar miles de veces el mismo CD, fantaseaba con ser el ganador de ese concurso: “…103 discos. Si cada uno trae en promedio 12 canciones podría tener 1.236 canciones; podría tener un disco de The Doors, The Police, todos los de The Cure, Depeche Mode, Caifanes, Enanitos Verdes, CadillacsHéroes,  Bob Marley, cientos…”. Participé, pero no gané. Sin embargo mi fantasía solo estaba aplazándose.

No sabía que desde 1991 ya existía Internet. ¡Ese era un secreto de geeks universitarios! De todas formas, lo más cercano que pude haber encontrado serían MIDIS, que por su pequeño tamaño y porque solo reproducen notas musicales, no tenían problemas con derechos de autor y podían compartirse en Internet -menudo invento que conocí hasta el 99, cuando por accidente entré a estudiar Informática en la U.C.R.-.

En esos años existieron Napster y mi gran amigo de muchos días y muchos disquettes: Audiogalaxy. Ambos sitios eran portales de descarga de música, Napster de intercambio y Audiogalaxy de descarga por FTP. Audiogalaxy era como decir un Google de mp3, podía encontrar cualquier canción con botón de descarga incluido e incluso existía un buscador denominado Altavista (que competía con el de Yahoo, porque Google aún estaba en pañales). Altavista tenía una cejilla para búsqueda de MP3… En fin, este adorable invento, el MP3, que se popularizó a finales de los noventa había logrado comprimir más de 10 veces el tamaño de una canción de CD, eliminando frecuencias que el sonido humano no puede escuchar y esto fue, a pesar de los problemas de patentes y derechos de autor, el boom de la música en internet.

Vinieron los mp3 players, hasta en que el 2001 se presentó el primer iPod. Valga aclarar que antes, las novedades en Estados Unidos tardaban mucho tiempo en llegar hasta Costa Rica, no como ahora que el planeta está sincronizándose ya casi a tiempo real. Es por eso que los iPod se hicieron populares en Costa Rica hasta mediados de la década anterior. Entonces vino iTunes, reproductor molesto, casi obsesivo con el asunto de las copias, pero por suerte existieron reproductores de grandes bibliotecas de MP3 como MediaMonkey que permitió a mi colección alcanzar los casi 50GB  y con esto mi fantasía no solo se había cumplido, ahora tenía más música que vida para escuchar.

El problema entonces era cómo no perderse en ese mar de posibilidades. En busca de una solución, inicié (según yo) una maratón de escucha de toda mi colección para seleccionar las mejores canciones. Pero como dije, necesitaría de un clon porque ya no tenía tiempo. Abandoné este proyecto para empezar uno mejor, porque pasaban los años y yo estaba obstinado en escuchar lo mejor que se ha hecho en este planeta.

Así que decidí crear un website: cuentacanciones.com, un blog donde cada semana publicaría compilaciones por genero, época o autor: las mejores canciones infantiles, canciones de navidad, lo mejor del rock en español, las mejores canciones italianas, lo mejor del rock tico, son listas que he creado y que pienso seguir compartiendo con la humanidad.

Existen muchas herramientas de las que me servía, Grooveshark, Playlist  (antes de que lo limitaran para USA) y Goear que son ahora algo similar a lo que fue Audiogalaxy o Napster, en estos nuevos portales la comunidad sube la música (es su deber velar por lo que suben) y ellos facilitan el reproductor y el almacenaje. Usted puede encontrar desde la lo más nuevo hasta lo más viejo, donde quiera que esté, algunos tienen hasta apps para que reproduzca su música favorita en el más recóndito lugar donde llegue Internet.


Comentarios

Jeffrey Briceno dice:

Que nostalgia me da este recuento por la musica, hubo una época donde la persona que tenia una computadora en casa y poseía un quemador, era una persona con una entrada de dinero extra, ya que se encargaba de distribuir musica a su circulo de amigos.

Incluso con la llegada del ipod, él era el hombre que había que buscar para que llenara sos “maravillosos” 5GB de musica.

Luego,había al menos un café internet cerca, los foros se volvieron populares, nacieron sitios de almacenamiento de archivos y el mundo se convirtió en lo que es hoy.