Edgar Espinoza

Graduado en Ciencias de la Comunicación Colectiva por la Universidad de Costa Rica, obtuvo un postgrado en Periodismo y Comunicación por la Universidad de Florida en Gainesville, Estados Unidos.

21 de enero de 2013

La línea recta tica

Desde el punto de vista de la geometría vial, en el país no existe la línea recta aunque exista, pues es imposible recorrer un solo tramo de tan siquiera cien metros de calle sin que esta no se curve o perturbe.

Nuestra verdadera línea recta, en el sentido de movernos más rápido de un punto a otro, es el recoveco, figura propia de la atajometría, ciencia inventada por nosotros los conductores ticos para llegar a tiempo a nuestro destino atravesando cercas y espantando gallinas.

Así las cosas, en nuestro medio el célebre Euclides no hubiera podido manejar ni velocípedo, pues no hay puntos, rectas ni planos. Mucho menos aceras. Solo huecos, aros de llanta y maldiciones gracias a que la línea favorita del Gobierno es siempre la tangente… por la que se sale cada vez que se le exigen mejores vías.

En mi caso particular, todos los días practico el ejercicio de la línea recta en el carro a ver si logro avanzar un milímetro sin ninguna contrariedad. Pero no; estamos predestinados a que, sobre la marcha, algo siempre suceda y debamos desviarnos, detenernos, orillarnos o despeñarnos.

Es cuando tener carro pierde sentido, pues uno lo adquiere para acortar tiempo y distancia y no para transcurrir las horas encerrado en él bajo el sol, el humo, la lluvia y el ruido de las presas. Por eso nuestro territorio ya no da para un solo chunche más. En su lugar, muy pronto habrá que comprarse anfibios para hacer las rutas por mar, o parapentes para aterrizar a tiempo y directo en la oficina.

El segmento que escogí esta vez para hacer mi última prueba de la “línea recta no recta” fue entre La Galera y Plaza del Sol, Curridabat, donde el postulado aquel de que “la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta” se vuelve sofisma. Y el recoveco, un cisma. Y eso que excluí del experimento semáforos, falta de señalización, rutas mal concebidas, altos, cedas y presas que son en sí el meollo del despelote nacional; tomé en cuenta solo las causas marginales ya ni tan marginales.

Conclusión: los tropiezos para que la línea recta tica no sea recta son en todo momento y lugar los mismos: el conductor que por no saber a donde va, ni avanza ni se quita; el que por hablar por celular sin manos libres pierde la noción del volante; el que retrocede a la libre creyendo que está solo en el mundo, o el “cuidacarros” que por ganarse la propina se autoinviste de policía de tránsito y detiene en media calle la masa vehicular.

Luego, las hordas de vendedores de lotería, prestiños, chile dulce, jocotes y estampitas del padre Pío a lo largo de la vía, amén de los repartidores de volantes que le meten a uno el brazo con el papel hasta el fondo del carro, así como los que piden colaboraciones para esto, lo otro y aquello, y las sillas de ruedas a velocidad de Fórmula 1 entre carro y carro.

Además, los negocios atestados de automóviles mal parqueados y que se apoderan de toda una vía para hacer la fila del helado o el pollo frito; la nube roja de taxis que obstruyen el paso y desplazan de su parada a los autobuses cuyos usuarios tienen ahora que tirarse a media calle para abordarlos; y los conductores “jugándosela” para salir contravía de los centros comerciales y evitarse el vueltón.

O sea, pura anarquía vial propiciada por gobiernos sin liderazgo e incapaces de construir soluciones acordes al desbocado crecimiento urbano que ellos mismos propician. De ahí que nuestra única línea recta actual transcurra, en realidad, entre el pago desmedido de impuestos a los vehículos y su infinito desperdicio en obras mal hechas (platinas y trochas) o sin hacer (puentes y supercarreteras).

En el caso concreto de Curridabat-Zapote, la construcción de la radial entre la autopista Florencio del Castillo y la rotonda de las Garantías Sociales, de apenas 2.3 km, le cambiaría por completo y para siempre la vida al sector este de la capital. ¿Por qué el gobierno no se pone ya, por ejemplo, esa línea recta en el ojal?

ed@columnistaedgarespinoza.com


Comentarios

spartan117 dice:

muy torcida la linea recta de Costa Risa diria yo, jajaja…… don Edgar como siempre, acertado en sus columnas.

Tavonatura dice:

Hacia el lado oeste entre Santa Ana y Belen con todos los forums y malles “Lindorenses” esta linea recta de 4 kms se nos partio con la falta de inteligencia y dar via con giros hacia todos lados. Pero igualmente si queremos salir por la 27 hacia caldera o gran sorpresa por el peaje de San Rafael (Concasa) no hay salida. Estupidez divino regalo estatal.

Carlos Montero dice:

Definitivamente el Gobierno se pondría una flor en el ojal completando tan necesario viaducto. Sin embargo, si lo hacen, que no sea otro elefante blanco, a la Puente de Hatillo, que tiene seis carriles que desembocan en cuatro, y en un semaforo peatonal. La idea de la circunvalación siempre fue sacar el tránsito del centro de la ciudad, y conectar las cabeceras/ciudades satélite en pocos minutos. Desde los tiempos de Carazo no hay tanta plata para invertir en infraestructura. Espero que -en serio- los responsables no se embolsen el dinero, y que más bien lo cuiden como suyo y cumplan a cabalidad con los proyectos, que inviertan INTELIGENTEMENTE la plata en proyectos que VALGAN LA PENA y tengan un gran impacto POSITIVO en la situación vial. Terminen Circunvalación. Hagan 4 carriles entre el Estadio Saprissa y San Isidro de Heredia, Ruta 32. Hagan 4 carriles entre Cañas y Barranca. Hagan la General Cañas (con todo y platina) en ocho carriles, con carril de emergencia y con espaldón. A mí (como a estoy seguro la mayoría) no me importaría pagar cinco o diez veces la tarifa actual de peaje SIEMPRE Y CUANDO me den carreteras decentes para circular. Me piden RTV de acuerdo a los estándares de Europa -dénme calles con ese mismo estándar. Gracias!

karla dice:

Eso sería un insulto Don Edgar, proponer algo inteligente acarrearía que todos esos loteros y vendedores de prestiños no se puedan arrimar a su ventana y ver que anda dentro del carro, de que color anda vestido, cuantos pasajeros van a bordo para inmediatamente después sacar el celular y comenzar a “textear” por no decir “espiar” , sería el fin de una estructura que propone que una autopista de ocho carriles de cada lado, termine en algun punto a razón de un deslave, en un sólo tramo reversible, en otras palabras el freno de mano natural que existe en Costa Rica, prueba de ello es que aquí la línea recta no existe.

Joconi dice:

Mi querido Don Edgar, coincido con ud. No se si ud vive por ahí, pero es su sentir. En mi caso soy de Heredia y ya no se puede! Antes Heredia comenzaba en Pirro, luego en Paseo de las Flores, luego comenzó a comenzar en Pricesmart ahora en Pequeño Mundo o sea que el centro de Heredia pronto comenzará en San José. Después de vivir 40 años en Hdia tuve que vender y vivir en San josé a ver si puedo llegar al trabajo. Lo felicito por sus columnas.