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Graduado en Ciencias de la Comunicación Colectiva por la Universidad de Costa Rica, obtuvo un postgrado en Periodismo y Comunicación por la Universidad de Florida en Gainesville, Estados Unidos.
11 de febrero de 2013
Cuatro prescripciones milagrosas compiten actualmente entre sí para resucitar nuestro sistema político. ¡Enhorabuena!
La primera, el plan-país, de José María Figueres quien tras sus tortas del pasado pareciera ahora querer congraciarse con el pueblo. La segunda, del grupo académico Agenda Nacional, plantea toda una transfusión de energía, lucidez y frescura al aparato estatal en sus áreas más sensibles.
La tercer receta proviene de la Junta de Notables cuyo pecado original es su sello Chinchilla, y su pecado capital, hacer propuestas a la medida de los mismos intereses políticos de siempre pero con diferente cosmético.
La última, proveniente de la trinidad Federico Malavassi-Rodrigo Alberto Carazo-Gabriel Bonilla, agarró de una vez el toro por los cuernos al presentar un recurso de inconstitucionalidad contra ese asalto público llamado el pago de la deuda política, así como también la iniciativa “Referendo 2013″ para cortar de cuajo la corrupción político-electoral institucionalizada.
No obstante estas cuatro opciones, surge la gran paradoja: que los grandes llamados a darles o no la bendición son, irónicamente, legisladores y jerarcas fruto del mismo sistema político enfermo.
Y es que uno no se imagina a los propios diputados inmolándose, por ejemplo, con una reforma al reglamento legislativo del que tanto se valen para sus martingalas políticas. Ni al Poder Ejecutivo cediendo territorio para que su universo de indefinición y corrupción se convierta en uno de acción y probidad.
Porque existen diputados, políticos y burócratas de tan baja escolaridad cívica que ni reconocen ni les importa la urgencia nacional de una asepsia a fondo –empezando por ellos– de los vicios que prohíjan desde sus tronos de poder.
De modo que dentro de nuestra menguada democracia pareciera no haber otro camino en este momento que arar con esos bueyes para intentar la vuelta de tuerca que el país necesita. ¿Se hará el milagro?
La Sala IV dio ya una buena señal al acoger el recurso de inconstitucionalidad mencionado arriba. La pregunta ahora es: ¿Resolverá a favor del interés nacional o de las célebres saturnales de los partidos en liza durante las campañas? ¿Le pasará la brasa al TSE?
En lo personal, el TSE no me inspira mayor confianza por lo permeable que parece haber sido en los últimos tiempos a la influencia de los grandes intereses políticos. Este último viernes rechazó precisamente la iniciativa del “Referendo 2013″ tendente a dinamitar la gangrena electoral que castra al país.
Esta gestión del trío Malavassi-Carazo-Bonilla pretende, entre otras cosas, que el pueblo decida si quiere o no que los políticos continúen con el festín de Baltazar electoral de ¢40 mil millones que pagamos los ciudadanos.
Y, además, si prefiere o no escoger uno a uno, por su nombre, a los mejores diputados; hacer un referendo para decidir cada año sobre lo realmente importante; evitar que los corruptos se acojan a la prescripción; cambiar la forma como se elige a quienes deben fiscalizar y perseguir a los corruptos; tener acceso a toda la información pública y, finalmente, crear un fondo nacional contra la pobreza con los saldos no ejecutados del Presupuesto Nacional.
Ante el rechazo a esta propuesta por parte del TSE, el chicharrón ahora habrá que tirárselo a la Sala IV mediante otro recurso de inconstitucionalidad con la esperanza de que esta no pateé la bola para adelante ni se la devuelva al TSE.
O sea que en esta paradoja del cambio nos aguarda a los ciudadanos un camino muy escarpado pero… ¡qué caray!; por el bienestar de Costa Rica el sacrificio bien vale la pena.
Muy pocos ciudadanos confían en el TSE, es mucho lo que ha pasado en el ámbito electoral que no garantiza confianza. Los Grupos de poder político y económico tienen gran influencia. Hasta el expresidente de ese tribunal me parece que fue el señor Rafael Villegas había hablado públicamente de un fraude electoral. No puede ser posible que se autorice una suma astronómica de dinero para financiar la próxima campaña, donde todos los costarrricenses sabemos que el país atravieza una situación económica muy grave. Los “padres de la patria” de los que son muy pocos los buenos, no deben permitir ese despilfarro de dinero y probablemente el robo de muchos millones por parte de vivasos, y que lamentablemente el pueblo tiene que pagar.
Coincido con don Édgar el TSE no tiene credibilidad, ya que ha estado dirigido por una persona con intereses políticos muy concretos y parcializados y solo se ha dedicado a recibir las órdenes de arriba. Las cosas están tomando un color de crisis que de alguna forma hay que resolver, la corrupción es galopante, hay una parálisis generalizada, y una pérdida de valores y credibilidad, nuestra sociedad está enferma.
Considero que la deuda política no se debe pagar mas, siempre he pensado que quien quiera hacer carrera en política que gaste su plata, porque pagarle uno, dos y hasta tres intentos a personas que han demostrado que no pueden gobernar y que ademas no aprenden porque siguen intentándolo, el que quiera hacer carrera en esto que se gane el nombre a pulso, a puro trabajo, y no en anuncios de televisión y radio, sin contar redes sociales y papel desperdiciado en propuestas sin pies ni cabeza.