
Más de 7000 mujeres sueñan gracias a una Fundación. CRH
7000 mujeres se han visto beneficiadas gracias a los proyectos de Fundación Mujer, una organización que lleva 23 años capacitando y brindando crédito a microempresarias costarricenses.
Fue gracias a un proyecto pionero, desarrollado por una Organización No Gubernamental extranjera, que se dio a conocer la importancia de dar continuidad a los tres años de trabajo en los que capacitaron a mujeres de zonas rurales. El apoyo era en temas que inicialmente se orientaban hacia la manipulación de alimentos y proyectos agropecuarios.
Hoy, esta misma organización, con oficinas en San José y Limón, se mantiene gracias a los recursos de un préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y una donación auspiciada por la Embajada de Holanda, en colaboración la organización CARE.
De acuerdo con Eledith Díaz, vocera de la institución, los préstamos de Fundación Mujer van más allá de algo meramente pecuniario pues hay todo un impacto detrás que incluye el mejoramiento de la calidad de vida, el crecimiento personal, familiar y empresarial.
Según Díaz, lo que diferencia a esta institución de otras similares es la forma de acercamiento y tramitología: cuando un banco les pide requisitos que difícilmente pueden cumplir, Fundación Mujer les facilita créditos individuales o grupales e incluso les enseña cómo brindar fianzas las unas a las otras para que aprendan a ser independientes.
Ejemplos exitosos
María Eugenia Arias, galardonada como Empresaria del Año en el 2011, apenas llegó hasta el sexto grado pero no por ello dejó de soñar. Su primer préstamo fue de 200 000 colones y con él compró un hornito para hacer pan y repostería. Ocho años después su microempresa sigue pujante e incluso se convirtió en fuente de trabajo para su esposo e hija mayor.
Para esta organización no se trata de “darles el pez sino de enseñar a pescar”. Las 7000 mujeres soñaron una vez y siguen soñando gracias a que consiguieron formas emprendedoras de obtener ingresos para sí mismas, sus familias e incluso generar empleo para más mujeres.
Estos casos emprendedores son de amas de casa, mujeres cabezas de familia, algunas que se levantan de un fracaso familiar o matrimonial y muchas veces sin opciones. Ellas salen adelante debido a las habilidades de negocio que han desarrollado y que antes les parecían desconocidas o imposibles. Muchas solo sueñan con dejar un legado, tener una mejor casa y envejecer con dignidad; otras anhelan independencia, estudios para sus hijos y crecer, abrirse mercado en la vida y sus proyectos.
“No se trata solo de obtener un préstamo, sino de luchar”, aseguró Arias.





Comentarios