Una italiana residente en Chiriquí de Panamá alertó sobre la muerte de más de 100 tortugas en la zona. (Imagen cortesía de María Nadali)
La muerte masiva de tortugas no se dio únicamente en aguas costarricenses. La masacre también se presentó en el lado panameño, en la zona de Chiriquí en el Pacífico Sur, a más de 100 kilómetros del puesto fronterizo de Paso Canoas. La italiana residente en Panamá María Nadali informó de la situación en un foro en Internet del Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF). Nadali asegura que desde el 6 de enero notaron la problemática.
Ella relató a crhoy.com que unos clientes de su negocio realizaron un tour en lancha a la Islas Secas y observaron 6 cadáveres. Después de 2 semanas empezaron a llegar decenas de restos de los quelonios a playa Las Lajas, donde ella vive, y también en playa La Barqueta.
Vecinos estaban preocupados por el riesgo a la salud. Un perro murió después de morder uno de los restos de tortuga. (Imagen cortesía de María Nadali)
María Nadali también dijo que un perro de la vecina mordió uno de los animales muertos y falleció a las pocas horas. La dueña de la mascota Chantal Poulin es canadiense pero reside en Chiriquí. Ella pidió una autopsia de su mascota, la cual reveló una intoxicación como causa de muerte. Según la italiana al tercer día de la observación otros clientes trotaron en la playa y contaron 63 tortugas muertas en un largo de 2 kilómetros, pero otros turistas contaron más de 100, e incluso posteriormente durante varios días llegaron más restos. Nadali contactó a la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) institución encargada del tema, pero hasta el momento no han llegado a realizar un monitoreo.
El biólogo de la Dirección General de Investigación y Desarrollo de la AREP Luis Elizondo confirmó a crhoy.com el hallazgo de las tortugas muertas no solo en Chiriquí sino también en Veraguas, provincia más al sur. El funcionario aseguró que se recibieron muestras de la región, las cuales se enviarán a laboratorios en Estados Unidos. La institución maneja como posibles causas la marea roja, microrganismos, la pesca de palangre y hasta el cambio climático.
Elizondo afirmó que es la primera vez que ve una matanza de este tipo. La AREP aún no tiene un dato preciso de cuantas tortugas murieron, pero si mencionó que son más de 100. Abajo puede ver una galería de imágenes de las tortugas muertas. (Fotografías cortesía de María Nadali)
















Comentarios
Reiteramos que desde hace más de 10 años se evidenció que la pesca con ‘longlines’ o palangres, de unos 100 km de longitud y decenas de miles de anzuelos, es la causa principal de la matanza de tortugas, mamíferos y otras especies marinas en los océanos del mundo. En el caso del océano Pacífico se ha determinado, por ejemplo, que de más de 250.000 baulas no quedan más de 2000, lo que se evidencia en el número cada vez más descendiente de tortugas baula que desovan en el Parque Nacional Santa Rosa, en el Parque Nacional Marino las Baulas y en el resto de las playas del litoral Pacífico costarricense y latinoamericano. Esta vez quizá fueron pescadores extranjeros faenando muy al sur de Costa Rica, lejos de la costa, como ha sido usual, pues en Panamá, como ya se había informado, también están encontrando tortugas muertas. Dolorosa realidad, pero realidad al fin, que los gobiernos no quieren admitir, negándose a ejecutar acciones internacionales para regular la pesca con palangres en las rutas de migración y las semanas conocidas en que se desplazan las tortugas marinas por la alta mar. Así se le propuso al presidente Abel Pacheco y a su ministro de Ambiente (Carlos M. Rodríguez) sin que éste hiciera algo al respecto, pese a que la petición iba firmada por representantes de más de 40 naciones presentes en un simposio de tortugas que entonces se celebraba en Costa Rica. La nueva situación debería hacer reflexionar a los que sinceramente desean, al menos mitigar, esa conocida matanza, para lo cual deberían dejar de lado especulaciones ajenas a esa realidad que se refleja en las playas del parque Las Baulas de Guanacaste, donde al SUMAR las últimas tres temporadas su número no alcanza los 100 individuos (unas 32 por temporada de anidación) cuando al crearse el parque se estimaba que unas 2000 tortugas anidaban por año. En fin, si no se toman medidas de conservación internacionales, donde los diferentes gobiernos asuman sus responsabilidades, muy pronto estaremos frente a la paradoja de tener playas protegidas a las que no llegan tortugas a desovar.