Otro femicidio que enluta al país: Tras casi 2 meses luchando por su vida, fallece joven atacada por su esposo

Otro femicidio que enluta al país: Tras casi 2 meses luchando por su vida, fallece joven atacada por su esposo
La historia de Joselin de los Ángeles Ramírez Pérez, de 28 años, es otra que engrosa la lista de mujeres víctimas de femicidio en el país. La joven madre, vecina de Cot de Cartago, luchó por su vida durante casi dos meses luego de que, el pasado 14 de octubre, su esposo le disparara en el rostro.
Su batalla terminó el domingo 7 de diciembre, cuando falleció en el Hospital Calderón Guardia.
Su madre, Kathya Pérez, relató cómo era la vida de su hija y el profundo vacío que deja su partida.
"Ella era muy alegre, nunca se veía enojada"
Entre lágrimas, Kathya describió a Joselin como una mujer buena, sociable y humilde.
"Ella era muy alegre. Nunca se veía enojada. A todo el mundo le hablaba, con todo el mundo compartía; no le importaba si alguien tenía o no tenía, o en qué condición estuviera. Ella no se fijaba en esas cosas", recuerda.
La joven madre vivía con su esposo —el presunto sospechoso— y sus hijos en la segunda planta de la casa de su mamá.
"Ella tenía una piecita encima de la casa mía, era un segundo piso. Vivía con sus hijos y con su esposo. Ella deja tres hijos porque la mayor murió hace cinco años; le dio cáncer siendo muy pequeñita, desde los dos años, y duró tres años luchando", cuenta.
Tras la gravedad del caso y mientras Joselin permanecía internada, los menores quedaron bajo la custodia del Patronato Nacional de la Infancia (PANI); sin embargo, ya fueron entregados a sus familiares.
" Los hijos están con familiares que los están cuidando y bien cuidados. Por ese lado me alegro, porque cuando empezó esto el PANI se los había llevado. Cuando mi hija murió, tomaron la decisión de buscarles un hogar con personas que los aman. No puedo decir con quiénes están, pero son muy amados".
"Anhelaba trabajar y superarse para darle una mejor vida a sus hijos"
Kathya recuerda que su hija siempre buscaba salir adelante por su familia.
"Ella quería darles todo lo que pudiera. Trabajaba en lo que fuera: en el campo, en casas, en una soda, en una empresa lavando zanahorias y últimamente vendiendo pollo frito", afirma.
La noche del ataque
Lo ocurrido la madrugada del 14 de octubre marcó para siempre a toda la familia.
"Ellos empezaron a discutir como a la medianoche y fue tan rápido, tan rápido, que todo el mundo quedó en shock. Yo estaba ahí. Como ella vivía en la segunda planta, bajó a pedir ayuda y a llamar al 9-1-1, pero no dio tiempo de nada. Él fue detrás de ella y le disparó de inmediato", relata.
De acuerdo con el testimonio, tras herirla, el hombre habría mostrado un instante de arrepentimiento, aunque ya demasiado tarde.
"Cuando reaccionó, le pidió perdón y se fue. Luego supimos que lo detuvieron y que ahora está en La Reforma", cuenta.
Según dice, nunca hubo señales que alertaran lo que estaba por ocurrir.
"Nosotros nunca tuvimos una alerta de nada. Nunca habían tenido problemas. Él nunca dio señales de violencia. Uno ahora se pregunta: '¿por qué?'".
Una lucha médica que no fue suficiente
Joselin permaneció hospitalizada casi dos meses, enfrentando cirugías y complicaciones severas.
"Todo este tiempo estuvo internada en el Calderón Guardia. En los momentos en que tenía algo de lucidez, preguntaba por sus hijos. Se acordaba de la chiquita que está en el cielo, de sus hermanos, de mí. Yo estuve con ella de principio a fin. La última cirugía que le hicieron ya no la aguantó. El doctor me dijo que luchó hasta el final. Los doctores me habían explicado que, si sobrevivía, perdería la vista y no volvería a ver nunca más. A raíz de las heridas y las secuelas, le dio meningitis, una infección en la cabeza", lamenta.
El 18 de noviembre, cuando la joven seguía internada, ella y su esposo habrían cumplido un año de casados. Ahora, su familia intenta procesar un dolor inmenso, mientras la investigación continúa bajo la figura de femicidio.