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Columnas

maxmena

Max Mena

Meteorólogo

25 de enero de 2012

Somos todos los que estamos…

Al finalizar el 2011, los habitantes del mundo llegamos a los 7 000 millones, y quien llegó a completar esta cifra se cree que fue un niño nacido en un destartalado hospital de Varanasi, ciudad sagrada al sureste de la India; un lugar ya de por sí calificado como el más poblado del mundo con 200 millones de habitantes.

En las últimas cinco décadas el crecimiento demográfico se ha duplicado y esto ciertamente es motivo de preocupación. Debemos encontrar una solución para combatir los problemas inherentes a un planeta sobrepoblado, tales como el impacto social y cultural así como el reto evidente de tener que alimentar a tanta gente sabiendo que las fuentes de comida y otros recursos son limitadas y están mal distribuidas. Pero hay otros efectos que deterioran la calidad de vida. Por ejemplo, se sabe que la densidad de población está asociada negativamente con el bienestar, porque los que viven en estos lugares generalmente se sienten menos satisfechos en comparación con quienes residen en lugares poco poblados.

Las cosas han cambiado, no podemos seguir pensando igual. Nuestra raza en un principio hacía la guerra, no por territorio sino que para secuestrar a las mujeres de las tribus vecinas a las cuales se les adjudicaban ocho hombres a su disposición y electos por ellas mismas como compañeros. Las hembras eran más escazas, posteriormente llegaron las guerras por esclavos, bienes y territorio.

Y es que los pueblos se la han ingeniado para mantener la supremacía y hacer crecer el numero de los suyos. Esto me recuerda una charla que tuve con uno de los profesores de cambio climático en un viaje que hacíamos a Puebla, México. Después de un pesado viaje con retrasos por desperfectos mecánicos en el avión, punto y aparte, me contaba el profesor que los chichimecas (que significa “raza de perros”), llamados aztecas, comenzaron a emigrar lentamente desde el norte al centro de México, hacia el gran lago Texcoco.

Esta minoría, después de muchos años, logró fundar su capital, llamada Tenochtitlán. Crearon muchas formas de alianzas con sus vecinos, principalmente a través del matrimonio, y se apoderaron de las tierras, una táctica muy diferente de las utilizadas por los colonos en Estados Unidos y de la antigua Roma que llegaron a convertirse en civilizaciones e imperios importantes en la historia.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica, nuestra población experimentó en la última década (2001,2011) un crecimiento 1,1% y cierra con un total de poco más de cuatro millones trescientas mil personas, un crecimiento muy por debajo del 2% de ritmo de crecimiento mundial. Esto quiere decir que nosotros los ticos no estamos muy preocupados en crecer como pueblo: los nacimientos pasaron de 19,9 por cada mil habitantes en el año 2.000, a 15,5 nacimientos en el 2011.

A la luz de estos datos vemos cómo muchos pueblos siguen creciendo desenfrenadamente, al punto que tienen que trasladarse a nuevas tierras u otros países, talar bosques, contaminar ríos, y consumir más energía. Otros, más reservados, incrementan su población de la tercera edad y la ausencia de nuevas generaciones.

Con todo esto me surgen muchas interrogantes, las cuales quiero compartir: ¿Es todo esto positivo o negativo? ¿El abrir las fronteras es beneficioso? ¿Existe un estudio serio en nuestro país sobre la cantidad de personas, foráneas o no, que somos capaces de albergar bajo nuestros cielos, para que todos tengamos los suministros necesarios y calidad de vida? ¿Nuestros políticos, economistas, estadísticos y sociólogos han metido las manos en la problemática? ¡Me encantaría que alguien me explique esto! Parece que a veces vamos metidos en un tren cuyas vías conducen a territorios desconocidos e inexplorados y todos vamos como pasajeros en una interminable fiesta, preocupados más por el paseo de fin de semana, los tiquetes para el concierto, asistir al estadio, apartar el dinero de las cervezas o la ida al turno del pueblo vecino y la compra de la tecnología de punta para nuestros niños… Conste que no tiene nada de malo la sana diversión, pero creo que muchas veces esto nos mantiene ausentes de una realidad muy cruda y próxima.

Comentarios

Comentarios

manginho dice:

cuantos Ticos viven fuera de CR? Será que este % si entiende el concepto y por eso optarón por irse del país para que sus hijos si tuvieran una mejor oportunidad? (lo cuestiono porque ese es precisamente mi caso)

Silvia Ulloa dice:

¿En qué país vive usted ahora? Si quiere compartir su historia con nosotros, escríbanos a redacción@crhoy.com Saludos!

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