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1 de febrero de 2012
El Banco Central presentó ayer su Programa Macroeconómico, en el cual expone su visión del panorama económico nacional para el año 2012 y 2013. En este artículo vamos a comentar las proyecciones del 2012 y se dejarán de lado las de 2013, porque ya hay mucha incertidumbre en el año que cursa como para ponerse con finezas de largo plazo…
El mismo programa advierte sobre la incertidumbre económica tanto de la situación mundial como de la local. En cuanto a esta última, el programa supone que no se aprobará el plan de impuestos del gobierno. Parece acertada tal decisión de partir de un supuesto pesimista con respecto a la aprobación de los impuestos, especialmente después de conocerse el masivo rechazo ciudadano a dicho plan.
¿La misma inflación?
El programa del Banco Central se propone mantener la tasa de inflación en un 5 por ciento en 2012, similar a la tasa observada durante el año pasado. El Banco Central, un poco compungido, renuncia a reducir aún más la inflación, tal como lo había prometido hace un año.
El mayor déficit fiscal, el peor enemigo de la meta de inflación.
Es razonable que el Banco no pueda cumplir su promesa, pues la magnitud del déficit fiscal no se lo permite. El mismo programa anuncia que el déficit del sector público en 2012 será del 6,7 por ciento del PIB; cifra mayor al 5,4 por ciento de 2011.
Posiblemente, la inflación estará por encima de la meta del Banco Central, porque las personas y empresas pueden tener mayores expectativas de inflación, dadas las mayores probabilidades de que el Banco Central termine emitiendo dinero para financiar el déficit del Gobierno. El Banco Central en forma honesta reconoce tal posibilidad en el Programa Macroeconómico.
Llama la atención que, de acuerdo con las cifras aportadas por el Banco Central, durante 2012 habrá un aumento del déficit del Gobierno Central y también recrudecerá el déficit del del resto de instituciones públicas no financieras. Posiblemente, el deterioro de situación financiera de la Caja Costarricense del Seguro Social explica esto último. Esperemos que la situación del resto del sector público no sea síntoma de una situación donde cada institución va por la libre en materia de finanzas públicas.
Menor crecimiento económico
El programa pronostica que la producción en Costa Rica crecerá un 3,8 por ciento en 2012, cifra inferior al crecimiento del 4,2 por ciento del año pasado. Igualmente, menciona que el ingreso de los costarricenses crecerá más lento durante el presente año. Este pesimismo (o realismo, como se quiera ver) se deriva de dos fuentes. Primero, la situación económica mundial tiene grandes incertidumbres y una tendencia a un crecimiento lento en los países desarrollados, incluida una posible recesión en la economía europea. Segundo, el financiamiento del mayor déficit fiscal se llevará una buena parte del ahorro nacional, esto entonces estrujará al sector productivo que tendría menos crédito y deberá pagar tasas de interés más altas. Tanto así que el Banco Central dice que las tasas de interés “podrían situarse en niveles inaceptables”. Esto significa también que el crédito para los hogares será más escaso y más costoso.
Enfrentar los riesgos externos
Dentro del contexto del programa el Banco Central anuncia un plan para acumular $1500 millones de dólares de reservas internacionales. Esto lo haría mediante la compra de divisas en el mercado cambiario. Esta es una buena media para enfrentar una situación internacional de mucha incertidumbre y turbulencia financiera. Sin embargo, sería importante que el Banco anuncie los detalles del mecanismo para que no existan decisiones discrecionales conocidas y manos de solo unos cuantos con los consiguientes riesgos (o tentaciones) de uso de la información confidencial. Mejor un programa que todos conozcamos para que los “vivillos” no se aprovechen. Un sistema de subastas para comprar las divisas quizá sería una buena solución.
Financiar la brecha externa
Las metas y proyecciones del Programa Macroeconómico del Banco Central pueden sufrir desviaciones con respecto a la realidad. El mismo programa señala cuáles son los riesgos de tales desviaciones. Desde mi punto de vista, el principal riesgos está relacionado con el financiamiento de la brecha externa. El Programa reconoce que en 2012 la brecha externa (lo que los economistas llamamos déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos) será de $2.300 millones. Es Banco Central espera que esta brecha se financiará con igual monto de inversión extranjera directa. Si las dificultades externas disminuyen la magnitud de la inversión extrajera directa, el panorama podría ser diferente.
Así con este panorama, el Banco Central debería cruzar los dedos para que la inversión extranjera directa en 2012 sea suficiente para financiar la brecha externa. Pero también, el Banco Central debería encender una velita a los dos santos patronos de los economistas, San Pablo y San Mateo — entendidos en materia tributaria y con influencia en la corte celestial– para que las finanzas públicas no se descalabren en 2012.
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