Crisis deterioró perfil de la deuda interna: el corto plazo es el nuevo riesgo

Luis Valverde [email protected] Mayo 19, 2020  12:04 am

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  • También hubo menos participación de entes privados en compra de bonos

(Alonso Brizuela|CRHOY)

(CRHoy.com) La colocación de títulos en el mercado local por parte del gobierno enfrenta un nuevo riesgo en el horizonte: el corto plazo.

A inicios de este año la mayoría de endeudamiento se colocaba a largo plazo, principalmente a más de cinco años. Esto quiere decir que el gobierno tenía más tiempo para pagar la deuda que venía adquiriendo.

Pero la llegada de la crisis en abril deterioró el perfil de la deuda interna, invirtiendo la relación. De cerca de ₡250 mil millones, tres cuartas partes se colocaron a menos de un año de vencimiento; es decir, el gobierno tendrá que buscar recursos- nuevamente en noviembre próximo- para pagar ese dinero.

Las cifras constan en un reciente análisis elaborado por la firma de análisis y consultoría financiera FCS Capital. Para marzo, las colocaciones mostraron los primeros embates de la crisis, elevando las colocaciones a corto plazo a un 15,2% del total, y para abril las llevó al 75%.

Según las cifras del Ministerio de Hacienda, cerca del 75% de la deuda que posee el país es interna. Por ello los esfuerzos recientes pretenden pagar esos vencimientos con deuda que se adquiere de organismos internacionales a un menor costo en intereses y mayores plazos.

De momento, lo ocurrido en marzo y especialmente en abril representa algo por vigilar a futuro, pues si la tendencia se mantiene y el gobierno debe recurrir a deuda de muy corto plazo, el tema puede llegar a convertirse en una bola de nieve que ponga en aprietos a las finanzas estatales.

Así lo resumió José Luis Arce, director de FCS Capital.

No fue el único patrón que cambió. Desde 2016 hasta 2019, la participación del sector privado como tenedores de deuda fue muy relevante. De hecho el año pasado más de la mitad de colocaciones las acaparó el sector privado.

Pero para febrero de este año esa participación fue minúscula, pasando a ocupar la mayor preponderancia las compras de bancos e intermediarios financieros (más del 60%) seguido del sector público por poco más de un 30%.

Esto hace presumir que debido a la crisis el gobierno podría estar a las puertas de estar necesitando cada vez más recursos de las propias entidades estatales, en momentos en que a estas precisamente se les está requiriendo aportar para atender la crisis.

“Las empresas públicas que son compradoras van a tener que aportar, y el mejor ejemplo es la Caja (CCSS) que tiene reservas en salud y en el IVM que destina normalmente a la compra de bonos del gobierno. Este año será más pequeña y estará en menor capacidad de compra. Recope, es una empresa que su gasto administrativo es cubierto con el consumo de combustible y este consumo va a caer pero el de los empleados no. Van a tener menos excedentes y eso es menos posibilidades de comprar bonos del gobierno”, agregó  Arce.

Según el analista de momento a esto no le asignaría un riesgo “altísimo”, pero sí “es algo que cuidar porque puede tornarse más complicado, que en sus desesperación por financiarse Hacienda vaya a subir las tasas de interés”.

Un aumento en las tasas incrementaría el premio por esos bonos y sería una forma para atraer de nuevo el interés de inversionistas privados, en caso de que el sector público vea mermada sus posibilidades de participación.

Aún así, entidades que históricamente han sido compradoras de bonos tienen la esperanza de seguir manteniendo el nivel de compras. Así lo señaló Luis Fernando Monge, subgerente financiero del Instituto Nacional de Seguros (INS), entidad que ya se vio obligada a colaborar con la atención de la crisis con ₡75 mil millones de su patrimonio.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Hacienda, noviembre y diciembre serán los meses más pesados en cuanto a montos de vencimientos.

Además se prooyecta una importante necesidad de pago a realizar a lo largo de este 2020 y 2021.

 

La estrategia para la cartera será tratar de mantener la confianza y evitar atrasos en la aprobación de los empréstitos externos como ocurrió con el aprobado este fin de semana por $380 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que estuvo en riesgo de vencerse.

Según Arce, el flujo de estos recursos debe mantenerse conforme a los planeamientos establecidos para que el Gobierno no se vea en la necesidad de tener que recurrir a mayores colocaciones internas.

Hacienda afirmó que para este 2020 la necesidad de financiamiento en el mercado local asciende a los $2 mil millones.



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