El humor de Francisco Munguía es muy en serio

Inti Picado [email protected] Agosto 5, 2017  12:00 am

08052017

  • Posee un estilo caricaturesco muy particular
  • Ha creado un universo único que comparte día a día con los ticos

El humorista plástico Francisco Munguía junto a una de sus obras.

El humorista plástico Francisco Munguía junto a una de sus obras.

Hasta sus seis años —cuando dejó de ser hijo único—, el pequeño Francisco se las arreglaba entre amigos imaginarios, lápices de color y libros de pintar. Más adelante, conforme iba creciendo, cultivaría su afición por los dibujos animados, las calcomanías, las tarjetas coleccionables, las figuras de acción y los videojuegos.

No lo sabía, pero su mente se iba nutriendo de imágenes, movimientos  y colores que terminarían por poblar cada uno de sus trabajos posteriores.

Como él mismo nos cuenta, “fue muchos años después, ya como estudiante universitario, que descubrí que todo ello era arte aplicado a la cultura de masas”.

Infancia creativa

Como parte de sus parodias a obras maestras del arte universal, Munguía reinterpretó El dormitorio en Arlés, de Vincent van Gogh.

Como parte de sus parodias a obras maestras del arte universal, Munguía reinterpretó El dormitorio en Arlés, de Vincent van Gogh.

Del Liceo de Curridabat al Liceo de Alajuelita y de ahí a la Universidad de Costa Rica. El camino de Francisco lo vio crecer de niño en la Colonia 15 de Setiembre, en Hatillo, y ya como adolescente, en los años 90, vivió entre Alajuelita, Tres Ríos y Curridabat, “lo que llamaban ‘El triángulo de la muerte’. Ese fue mi lugar de juegos, estudio y centro de reuniones scout”, nos cuenta.

Por aquellos años, era usual que ganara concursos de dibujo, que pasara caricaturizando a sus compañeros y profesores -“donde la mayoría lo tomaba por el lado amable”- y que en los scouts le dieran insignias por dibujar mapas.

Ya desde entonces, la idea de estudiar Publicidad o Escultura rondaba su mente. “Quería darle uso a mis ideas y dibujos, pero cuando entré a Bellas Artes el taller de cerámica me pareció el espacio menos explotado por un caricaturista”, nos dice.

Fue en los primeros años de la universidad que inventó la historieta Pantys, uno de sus personajes más conocidos. “Al principio eran revistas de unas 12 páginas en fotocopias en blanco y negro. Las vendía por 100 colones; siempre las vendía todas y con ello compraba más tinta y papel, me alcanzaba para los pases y más revistas”, rememora.

“Las CalcaMunguías surgieron hace 16 años y ya superan las 4 mil imágenes. Son reproducciones de mis caricaturas en papel adhesivo, algunas son pinturas, otras son obras digitales con diferentes técnicas, son juegos de palabras, humor literal, parodias…”, Francisco Munguía.

Como artista plástico, Francisco reconoció en el humor una veta poco explorada en el país. “Llevar el humor gráfico a la pintura, al grabado, a la cerámica, fue la forma de convertirme en un caricaturista diferente, un pintor diferente, un grabador diferente, un ceramista diferente”, explica.

De todo a cuanto se dedica, es el grafismo lo que más lo llena:

“Lo mío es dibujar. Tengo una vida haciéndolo a diario, es una disciplina, y en la mayoría de los casos el dibujo es la estructura de cada obra. Pero es en la creación de videojuegos donde combino mis habilidades de dibujante con la programación, la composición musical, creación de personajes, todo lo que sé hacer lo puedo aplicar en un video juego”.

“Busco que toda mi obra esté enlazada, mi estilo de dibujo es el hilo conductor, mi video juego más popular es Parodias de pinturas famosas, donde uno mi humor a las obras clásicas mediante mis pinturas y series de trivias, el usuario juega, aprende sobre arte y yo distribuyo mi obra a cientos de miles de personas”, relata.

Sensibilidad en familia

Gatos en La Sabana se inspira en Domingo por la mañana a orillas del Sena de Georges Seurat.

Gatos en La Sabana se inspira en Domingo por la mañana a orillas del Sena de Georges Seurat.

La sensibilidad por los animales es evidente en el trabajo de Munguía. Como él mismo explica, “utilizo la animalística para educar, informar, denunciar y estimular el bienestar animal”. En la actualidad, varios de sus dibujos forman parte de festivales de humor internacional cuya convocatoria invitó a artistas a crear obras en pro de los derechos de los animales; en México contra las corridas de toros, y en República Checa sobre los derechos de los animales, por ejemplo.

Y así como su arte tiene esa sensibilidad, su vida familiar también se alimenta de ella. “Mi esposa y yo creemos que es muy importante que nuestros hijos sean personas integradas a la sociedad de manera positiva. Por eso les estimulamos el contacto con los animales, sin dejar de lado el respeto al adulto mayor, a la mujer y el respeto a la diversidad”, concluye.

Uno de los muchos murales que Munguía ha plasmado en la capital.



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