Medicamentos “a la medida” para los más chineados de la casa
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La idea de hacer recetas magistrales o "a la medida" para animales, siempre estuvo presente en las farmacéuticas Nidia Blanco y Ana Violeta Ovares. Sin embargo, solo fue hace siete años y casi por casualidad, cuando comenzaron a desarrollar preparaciones veterinarias para mascotas y también… para animales salvajes.
Nidia Blanco comenta que todo inició con la enfermedad de su perrita "Flo" y al llevarla al veterinario requería ciertos medicamentos. Ese fue el momento en que ella le sugirió al profesional elaborar una gama de medicamentos que no estaban disponibles en el país. Desde ahí, la empresa -Premafarma, de propiedad de Ovares – que elaboraba recetas para humanos, amplió sus servicios a la salud animal.
Según Blanco, su trabajo consiste en hacer medicamentos a la medida del paciente, "los tratamientos más comunes que elaboramos son para cardiopatías, hipotiroidismo en perros e hipertiroidismo en felinos. Además de tratamiento de heridas que hacemos con gel plurónico".
La profesional comenta que si bien las recetas de mascotas como perros y gatos son las más solicitadas, también elaboran remedios para animales salvajes, "hace poco hicimos un tratamiento para una tortuga autóctona costarricense, que necesitaba medicamentos para poder poner sus huevos. Además, hemos hecho recetas para dantas, monos Congo, Pumas y venados, entre otros", dice.
"Se han hecho medicamentos en forma de gomitas que se han modificado para que los animales los acepten de mejor manera y sin tener que manipularlos mucho. También hay un gel que elaboramos para las infecciones de oídos. Esto permite que en vez de tratar una infección en un perro con gotas cada cuatro horas, con esto se aplica una vez a la semana.
Tenemos cápsulas con sabor a pollo, tocineta, carne y frutas… Eso hace que a la hora de darle el medicamento al animal, ya le ‘huele bien' y está menos esquivo", dice.
Cada animal es diferente…
Para Ana Violeta, contar con un recetario magistral para animales implica una oportunidad de alternativas de tratamiento, especialmente, para las especies en peligro de extinción.
"Hemos tenido una variedad importante de casos (…) como un urón al que le hicimos un tratamiento especial para sus tumores, lo que es caro… La gente se involucra porque si bien son animales, también son miembros de la familia", menciona.
La profesional advierte que normalmente conversan con los dueños o cuidadores de los animales para conocer los hábitos de sus mascotas y así buscar la fórmula farmacéutica más adecuada, para que exista un mejor cumplimiento del tratamiento. "Sin embargo, en el caso de los animales salvajes estos no se pueden manipular, por ello tenemos que pensar cómo elaborar los medicamentos para que los consuman fácilmente y no los rechacen… Ellos tienen el olfato y el gusto muy desarrollado y perciben cualquier manipulación que uno haya hecho", dijo.
Para Ana Violeta, estos tratamientos veterinarios son retos, porque cada animal es diferente, "sus sistemas digestivos y metabolismos son distintos y por eso hay que estudiar, investigar para ver cuál es la mejor vía de administración. El veterinario sabe, pero el farmacéutico puede aportar en el diseño de la fórmula del medicamento… Y esa es la parte, más emocionante de este trabajo", concluye.








