Analistas: “cementazo golpeará la imagen presidencial”
Dos de ellos consideran que Luis Guillermo Solís no ha dicho la verdad

El presidente Luis Guillermo Solís compareció bajo juramento ante los diputados el pasado 4 de setiembre, en lo que fue una audiencia inusual. (Daniela Abarca/CRH).
El notorio involucramiento de la Casa Presidencial en el caso del cementazo podría golpear duramente la imagen del mandatario Luis Guillermo Solís cuando faltan tan solo siete meses para que concluya su gestión.
Así lo advierten los analistas Sergio Araya, Vladimir de la Cruz y Claudio Alpízar, quienes sostienen que las últimas revelaciones hechas en el seno de la comisión especial de la Asamblea Legislativa que investiga las denuncias comprometen directamente a Solís.
Dos de ellas, consideradas cruciales en la investigación, fueron las que hizo el exdirector de Aduanas Benito Coghi el martes anterior ante los diputados.
El exfuncionario aseguró, bajo juramento, que el viceministro de Hacienda, Fernando Rodríguez, le dijo que si resolvía las trabas para desalmacenar el cemento chino importado por Juan Carlos Bolaños "el gran jefe va a estar muy contento" y también que "había ganado puntos" en Zapote cuando se resolvió el tema.
Estas afirmaciones fortalecen las dudas de los legisladores sobre el involucramiento de personas del círculo de confianza de Solís y jerarcas de su gobierno en los trámites que culminaron con el otorgamiento de las cuestionadas líneas de crédito de $30 millones por parte del Banco de Costa Rica (BCR) al importador del cemento chino, Juan Carlos Bolaños.
"Me parece que la imagen del Presidente está afectada por el asunto del cementazo. En primer lugar porque está claro que muchas de las decisiones que permitieron que se desarrollara en ese caso, desde el punto de viste de trámites y apoyo institucional, tuvieron el aval del poder político superior del país", sostuvo el historiador de la Cruz.
Araya recordó que Solís ha intentado proyectarse como un gobernante honrado a lo largo de su administración.
"Esto podría golpear la imagen del Presidente (…) Me parece que si se logra concretar con pruebas la creación o existencia de una red de corrupción y tráfico de influencias, y se puede vincular con la figura del Presidente, afectaría la imagen del Presidente", comentó el politólogo.
Una opinión más severa expresó el politólogo Alpízar, quien sostuvo que la imagen de Solís "está por los suelos" entre algunos sectores.
"Creo que la imagen de Luis Guillermo Solís está por el suelo, no solo porque lo hemos visto dubitativo, sino porque con frecuencias nos miente (…) Sus posiciones ha sido débiles y duda frente a una verdad alternativa en aras de favorecer a cercanos colaboradores", declaró.
"No estaba al margen"

Las revelaciones que hizo el exdirector de Aduanas, Benito Coghi, el martes anterior estremecieron al país. (Daniela Abarca/CRH).
Para de la Cruz, a lo mejor el mandatario no estuvo directamente involucrado en las gestiones, algunas hechas a su nombre, pero tampoco estaba al margen y de, una u otra forma, lo que se hizo fue con la complacencia de la Casa Presidencial.
"Creo que no ha dicho la verdad, pero tampoco se le ha preguntado claramente para que la diga, no le han hecho las preguntas más concretas para ver hasta dónde la Casa Presidencial está involucrada", manifestó.
Un ejemplo que citó fue cuando Solís dijo que fue el Consejo de Gobierno el órgano que nombró a algunos miembros de la Junta Directiva del BCR "eludiendo su responsabilidad política como jefe del Consejo de Gobierno".
Alpízar recordó que la figura presidencial se sostiene ante la opinión pública sobre la base de la credibilidad y confianza que genera.
"Hoy no goza de ello y viene en una vertiginosa caída desde los últimos ocho meses", señaló.
Insistió en que el Presidente "no es sincero cuando da explicaciones" y que un caso como el del cementazo también deja al descubierto que no ha tenido control sus ministros.
Por acción u omisión

El importador del cemento chino, Juan Carlos Bolaños, se reunió con Luis Guillermo Solís el 9 de diciembre de 2015. (Daniela Abarca/CRH).
El proceder de Solís es cuestionable desde cualquier punto de vista que se vea, piensa el politólogo Araya.
Si fue por omisión, es criticable porque reflejaría un enorme nivel de desconocimiento de lo que hacía su círculo de confianza, que "hasta se habría atrevido a usar su nombre sin su consentimiento".
Esto quedó claro cuando el viceministro Rodríguez indicó que las gestiones que hacía el diputado Víctor Morales Zapara eran como si fuera el Presidente el que hablaba, refiriéndose a los trámites para levantar las trabas al desalmacenaje del cemento chino.
Pero tan censurable es eso como la posibilidad de que Solís sí estuviera al tanto de lo que sucedía.
"El hecho de reunirse con el empresario (Juan Carlos Bolaños) da pie a suponer que el Presidente no estaba al margen", dijo Araya.
El encuentro sucedió el 9 de diciembre de 2015 en el despacho presidencial y en el mismo el importador del cemento chino llegó a quejarse, como lo hizo en otras cinco reuniones con subalternos de Solís también en Casa Presidencial.
El analista cuestionó que si existía un interés genuino por liberar el mercado del cemento, argumento que ha usado el Gobierno para defenderse, lo más sensato era que Bolaños primero hubiera obtenido apoyos entre cámaras empresariales y luego hacer el "lobby necesario", en vez de ser atendido individualmente.
"Que un empresario de esta o cualquier actividad productivad tenga puertas abiertas a las más altas esferas de poder político para concretar fines que le benefician directamente pone en entredicho al Gobierno, y esta vez sí podría afectar seriamente la imagen del Presidente, que hasta ahora había logrado sortear otros casos", concluyó Araya.