Informe de Contraloría General de la República

AYA adjudicó contrato por $21 millones a empresa que no cumplía con requisito

  • Ente contralor estableció que AYA interpretó documentación que no cumplía con requisito cartelario

(CRHoy.com).- El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AYA) adjudicó a la empresa Ludwig Pfeiffer Hoch-Und Tiefbau GMBH un contrato por $21 millones pese a que no cumplía con uno de los requisitos establecidos en el cartel, según determinó la Contraloría General de la República (CGR).

A dicha empresa, que opera en 30 países en todo el mundo, se le adjudicó el contrato de la “Construcción de alcantarillado sanitario colectores sur desvío Tiribí” por la suma total de $21.077.601.

Estos trabajos forman parte del Proyecto de Mejoramiento Ambiental del Área Metropolitana y en específico, lo que busca es evitar que las aguas negras vayan directo al río Tiribí y que por medio de las tuberías sean dirigidas a la planta de tratamiento del AYA.

La Junta Directiva de AyA mediante acuerdo N° 2019-256 del día 23 de julio del 2019, de la sesión ordinaria N° 2019-40, determinó por las razones legales y administrativas esbozadas por la Comisión Asesora para la Contratación de Bienes y Servicios, adjudicar dicha licitación a la empresa Ludwig Pfeiffer Hoch.

El 10 de marzo pasado, , el Consorcio SADE BESSAC, presentó un recurso de apelación en contra de dicha adjudicación cuestionando uno de los puntos del cartel llamado “Experiencia específica”.

Dicho requisito solicitaba a las empresas haber participado en los últimos 10 años como contratista en el proceso constructivo de tubería de alcantarillado pluvial o sanitario a gravedad, construidas con “microtuneleo” y que las obras “obras citadas deberán estar terminadas y con recepción definitiva, para lo que se debe aportar documentación que demuestre el recibido a satisfacción por el propietario o su representante”.

La empresa a la cual se le adjudicó el proyecto, presentó en su oferta, una nota de una sociedad denominada SERKA, con fecha del 7 de mayo del 2014, mediante la cual se indica que “Ludwig Pfeiffer” ha ejecutado un contrato de microtuneleo en Bagram, Afganistán, la cual ha terminado el 5 de mayo del 2014, sin embargo en ese mismo oficio se indica que dicha referencia fue emitida para fines de referencia comercial y que no debe ser interpretada como aceptación de recepción provisional y final de cualquier trabajo relacionado con el contrato”.

El AYA solicitó una aclaración a dicha nota a la empresa, a lo que se envía otro documento en el cual se dice que el 3 de mayo del 2013 se firmó un contrato entre “SERKA” y “Ludwig Pfeiffer” para trabajos de microtuneleo en Bagram, Afganistán, proyecto a ser entregado al cliente identificado como USACE.

En el documento se certificó la construcción y el acuerdo de liquidación se completaron a partir del 20 de mayo del 2014, sin embargo, en el mismo escrito se indicaba: “Este certificado no puede ser firmado como el Protocolo de Finalización Final, es obligatorio que USACE (cliente) firme el Protocolo de Finalización Final para que el proyecto sea completamente aceptado”.

“La carta presentada por Ludwig Pfeiffer en oferta, emitida por SERKA claramente estableció que las obras de microtuneleo concluidas por dicha empresa en el proyecto realizado en Bagram, Afganistán, no habían sido objeto de recepción provisional ni definitiva, con lo cual bajo la literalidad cartelaria, esa carta estaría incumpliendo el requisito en cuanto no acreditó que el proyecto fuera recibido a satisfacción”, indicó la Contraloría.

Además, el ente contralor concluyó que de las segunda carta presentada por la empresa al AYA no puede inferirse que están en la presencia de un proyecto recibido satisfactoriamente.

“Bajo el ejercicio señalado, pese a que la empresa adjudicataria ha tenido la oportunidad procesal para gestionar aquella documentación que demuestre –sin lugar a dudas- el cumplimiento del requerimiento cartelario, se tiene que vuelve a presentar un documento que no permite concluir con plena seguridad que las obras de microtuneleo hayan sido recibidas a satisfacción”, señaló la Contraloría.

¿Qué hizo el AYA? Según la Contraloría, el AYA tuvo que recurrir a una suerte de construcción interpretativa cartelaria de acuerdo con las distintas regiones, usos e idiomas.

“En este orden, esa Administración también realiza un ejercicio mediante el cual acepta la siguiente referencia: ‘concluida de manera sustancial’, término que –a criterio de este Despacho- va más allá de las expresiones aceptadas, al no resultar concluyente y depender de toda una interpretación subjetiva de las partes para equipararlo a un recibo a satisfacción, aún más cuando el mismo documento menciona que el certificado no puede ser firmado como protocolo de finalización final”.

Ante esto, la Contraloría determinó que la documentación para acreditar el proyecto de microtuneleo, realizado en Afganistán, “no es suficiente para demostrar el recibo a satisfacción del proyecto, siendo que tampoco se comparte la interpretación realizada por la Administración, con ocasión del nuevo análisis luego de nuestra primera resolución, ello por cuanto nos parece es más producto de una interpretación particular que no viene siquiera acompañada de algún intento de haber verificado por su cuenta”.