Crisis global por coronavirus

El tico que se quedó en China por temor a traer el COVID-19 a Costa Rica

Pablo Rojas [email protected] Marzo 24, 2020  12:04 am

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  • Desde Xiamen, costarricense reitera necesidad de permanecer en casa como prevención
  • Extraño horario laboral e incertidumbre en fecha de regreso envuelven a nacional

(CRHoy.com). La vida de Jorge Rodríguez transcurre desde hace tiempo entre China y Costa Rica. Allá terminó sus estudios universitarios, encontró a su esposa y a la compañía para la que actualmente trabaja.

Su cotidianeidad está tan repartida entre ambos países que, pese a que su puesto laboral se ejerce desde territorio tico, su esposa e hijo se quedaron viviendo en el continente asiático por motivos educativos.

El 21 de enero, cuando la crisis por el coronavirus COVID-19 comenzaba a convertirse en un monstruo imparable, Rodríguez viajó a China para participar en las festividades del Año Nuevo Chino. Su plan era compartir en familia un par de días y luego regresar a Costa Rica. Tal y como lo ha hecho en reiteradas ocasiones (viaja 2 veces al año a ese país), sin saber que en menos de 5 días la voracidad de la enfermedad cambiaría el panorama de manera radical.

Ante el rápido avance del coronavirus en China y Europa, el costarricense se vio en un escenario que lo puso entre la espada y la pared: o regresar a Costa Rica antes que las medidas se hicieran más estrictas, o quedarse en China con la incertidumbre que eso significaría.

Al final, contra la sugerencia del mismo Consulado de Costa Rica en China, decidió mantenerse en territorio chino ¿La razón? Rodríguez tomó la difícil decisión por el temor a contagiarse allá, regresar al país y convertirse en el primer (o uno de los primeros) propagador del virus aquí. 

“La situación se puso más grave cuando EE.UU. cerró la frontera con China y dijo que ninguna persona extranjera, incluyéndonos a los ticos, podíamos hacer tránsito en EE.UU. Generalmente, para venir a China, el viaje más sencillo y corto es a través de EE.UU. Cuando pasó eso, la empresa nos dijo que teníamos que irnos (de regreso) ya. Era una urgencia de salir. Sabían que nos iban a pegar dentro de China. Yo en ese momento tenía la decisión de irme a Costa Rica de urgencia, porque la empresa me enviaba, pero con el riesgo de saber si tenía o no el virus.

“Con la poca información que manejábamos en aquel momento, yo le dije a la Embajada que necesitaba una carta pidiendo que por favor no me enviaran. Yo no quería irme para Costa Rica porque me preocupaba por algún motivo llevar el virus”, detalló Rodríguez, quien es gerente regional para Centroamérica y el Caribe de SANY, una empresa china de maquinaria.

Pese a la decisión del costarricense, las autoridades diplomáticas le insistieron en que regresara. Al final no lo hizo. Reconoce que para él fue menos complicado asumir la decisión, al tomar en cuenta que su esposa e hijo viven en la ciudad de Xiamen (a más de 2.100 kilómetros de Beijing).

Enfrentar las repercusiones del coronavirus no ha sido sencillo. La ciudad en la que vive su familia no fue impactada tan fuertemente como otras (como Wuhan, Shanghái o Beijing), pero sí hubo un aislamiento obligatorio por varios días. Luego vino una cuarentena voluntaria por espacio de 22 días, la cual hasta hace poco terminó. El mes más duro, con mayor impacto comercial y social, fue febrero. Aún persisten repercusiones, pero el abismo ya se empieza a ver más de lejos.

“No salir es la única medida”

El impacto no se quedó ahí. Rodríguez mantiene un horario laboral (vía teletrabajo) como si estuviera en Costa Rica. Eso lo hace mantenerse despierto hasta las 3:00 a.m. en horario de China (1:00 p.m. de aquí). La empresa abrirá sus fábricas en territorio chino en los próximos días, pero el costarricense no cree que pueda volver al país antes que concluya mayo… Con suerte en junio o julio. 

Según cuenta, en China el uso de mascarillas como medida preventiva ha sido prácticamente obligatorio. Incluso, ante la escasez que hubo en algún momento, su familia en Costa Rica debió enviarle ese producto para sostener la demanda de él, de su esposa y de su hijo.  

Su proyección sobre lo que sucedería aquí, ante lo que ha podido ver allá, no es del todo alentadora. Apunta a que, tal y como lo recomiendan las autoridades sanitarias en cualquier parte del mundo, no salir de casa es la única forma para contener la voraz propagación. 

“Había una percepción al inicio de que lo que estaba haciendo China era casi que una violación a los Derechos Humanos y que se podía contener sin llegar a esos extremos. Pero, por ser una enfermedad tan fuerte, todos los países terminaron haciendo lo mismo.

“Yo no diría que Costa Rica está al nivel de hacer una cuarentena obligatoria (tipo toque de queda), pero la gente debe prepararse. Si la situación empeora, la única forma de frenar el virus es que la gente no salga del todo. Se requerirán medidas más fuertes. Hay gente que no hace caso. Eso sucede en China y en todo lado”, describió Rodríguez, quien considera que en el caso chino el uso de mascarillas fue acertado.

¿Fue la mejor decisión quedarse en China? Para el costarricense es claro que sí, en razón de la coyuntura en la que tuvo que asumir el riesgo. Aún no sabe cuándo regresará y confía en que nuestro país pueda enfrentar en buena forma esta difícil etapa.

“He visto que hay gente que se va a la playa. Tengo amigos que en algún momento se fueron de viaje y ahora se arrepienten. La verdad esto subió en cuestión de días. Lo que queda es esa responsabilidad ahora. Yo recomiendo que esas personas vean cómo ayudar. Hay que poner de nuestra parte. Que ayuden a quienes están necesitando soporte. Son momentos de llamar a un amigo que hace mucho no llamás, a una persona mayor o a alguien que está ofuscado. Hay que ayudar a despejar la mente ante esta situación”, finalizó Rodríguez.

A este 23 de marzo China registraba más de 80 mil contagios por el COVID-19 y más de 3 mil fallecimientos. En el caso de Costa Rica, a esa misma fecha, se contabilizaban 158 contagios con 2 muertes.



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