Estudio de la UNA: Adultos mayores enfrentan barreras en salud y accesibilidad

(Foto ilustrativa).

Ocho de cada diez personas consideran insuficiente la capacidad de hospitales y clínicas para atender problemas de salud mental de las personas adultas mayores, según un estudio del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA).

Además, un 64,3 % estima que la respuesta institucional frente a enfermedades físicas también es limitada, mientras que las listas de espera fueron señaladas como el principal problema que afecta a esta población en materia de salud.

La percepción coincide con uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS): las listas de espera. Los tiempos prolongados para acceder a consultas, procedimientos y cirugías fueron identificados como el principal problema que afecta a las personas adultas mayores en materia de salud.

A ello se suman preocupaciones sobre la preparación del personal médico y la disponibilidad de equipo especializado. Casi la mitad de las personas consultadas considera que los funcionarios de salud cuentan con una capacitación insuficiente para atender a esta población, mientras que un 58,3 % opina que los recursos médicos disponibles son limitados.

No obstante, el estudio también identifica algunos aspectos positivos. La infraestructura de hospitales y clínicas recibe valoraciones favorables en materia de accesibilidad, especialmente por la existencia de rampas, ascensores, señalización y otras adecuaciones orientadas a facilitar la movilidad. Asimismo, los servicios de geriatría y los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis) obtienen mejores calificaciones que otros niveles de atención.

Más allá del sistema sanitario, la encuesta revela inquietudes sobre las condiciones de los espacios públicos. La mayoría de las personas considera que las aceras, los cruces peatonales y los parques aún presentan limitaciones que dificultan el desplazamiento seguro de los adultos mayores.

Los resultados adquieren especial relevancia debido a que el envejecimiento de la población continuará acelerándose en las próximas décadas. Esta tendencia incrementará la demanda de servicios de salud, infraestructura accesible, transporte público adaptado y sistemas de protección social capaces de responder a una población con nuevas necesidades.

Precisamente, la investigación muestra que existe un amplio consenso sobre la importancia de garantizar ingresos durante la vejez mediante la cotización para la jubilación. La mayoría de las personas consultadas considera que la edad ideal para pensionarse se sitúa entre los 60 y los 64 años, en medio de un debate nacional sobre la sostenibilidad financiera de los regímenes de pensiones.

El estudio pone de relieve que el principal reto para Costa Rica no consiste únicamente en atender a una población cada vez más longeva, sino en adaptar sus instituciones, servicios y espacios públicos a una realidad demográfica que ya está transformando al país.

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