En riesgo inversión en educación

Tormenta fiscal amenaza con debilitar más desarrollo humano

Gerardo Ruiz R. [email protected] Noviembre 23, 2020  12:03 am

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  • Aunque recursos para inversión social aumentaron en el 2019, incremento se dio sobre bases "precarias" afirma Estado de la Nación
  • En caso de que el servicio de la deuda pública siga creciendo, los recursos para la inversión social se seguirán recortando, estima informe

(CRHoy.com).- El financiamiento estatal para áreas clave del desarrollo humano sufre los embates de la mala situación fiscal desde hace varios periodos. Pero ahora, la tormenta fiscal que azota al Gobierno amenaza con debilitar aún más el flujo de recursos hacia uno de los logros históricos de Costa Rica.

El informe Estado de la Nación 2020 realizó un análisis del asunto y determinó entre el 2018 y el 2019 el Estado hizo un último esfuerzo por aumentar la inversión en los programa para mejorar la calidad de vida de la población.

No obstante, el incremento, según los investigadores, se hizo sobre bases “precarias y crecientemente insostenibles” en momentos en que el aporte de la inversión social cobra mayor relevancia debido al elevado desempleo y la desigualdad en los ingresos de las familias, males que empeoraron con la aparición de la pandemia del COVID-19.

Antes de que este mal mayor apareciera en el horizonte del país la situación fiscal del 2019, que cerró con un déficit de un 7% del producto interno bruto (PIB) y la desaceleración de la economía desde el 2018, habían mermado las fuentes de financiamiento de áreas clave para el desarrollo humano, como las instituciones del sector social, los recursos dirigidos hacia los programas sociales focalizados de combate a la pobreza y la educación pública.

Ahora, en el contexto de la nueva realidad que dicta la emergencia sanitaria que aún persiste, el 2020 amenaza al Gobierno con cerrar con un déficit de un 11,7% del PIB, según estimaciones de la Contraloría General de la República (CGR), lo cual limitará aún más los recursos para el área social.

Antes, hubo una ligera recuperación. Después de tres años de desaceleración del crecimiento real de la inversión social pública, en el 2019 hubo muestras de mejoría en el flujo de dinero para el área social, pese al creciente déficit fiscal.

La inversión total y por habitante mostró las tasas de expansión real más altas de la última década, un 4,7% y un 3,6% respectivamente, y antes solo las superó el porcentaje que alcanzaron en el 2015. Los dos años en los que se dio la expansión calzan con el primer año de las administración de Luis Guillermo Solís (2014-2018) y de Carlos Alvarado (2018-2022).

 

Se encontró en la investigación que los programas que gozaron de la expansión del financiamiento están asociados a políticas de protección social, como las pensiones y acciones focalizadas, al tiempo que se ubicó por debajo del promedio nacional la política universal de educación y salud.

Sin embargo, el informe Estado de la Nación 2020 determinó que la evolución positiva que se reportó en el 2019 no fue generalizada ni uniforme y tampoco respondió a gastos discrecionales.

La protección social, que incluye todos los programas sociales selectivos, mostró la mayor expansión, con un crecimiento de un 8,9%.

Caso contrario, como ya se dijo, es la inversión en educación, uno de los pilares, junto con el acceso universal a los servicios de salud, del desarrollo humano en el país.

El informe indicó que en el 2019 el estancamiento en este ramo fue notorio en la educación general, manifiesto en las transferencias a la Juntas de Educación, que se contrajeron, y en la postsecundaria.

La inversión social en salud muestra un panorama más positivo pues creció por segundo año consecutivo, un 4,2%. Igual ocurre con el sector de vivienda social y territorios, que tuvo un octavo año consecutivo de crecimiento en sus recursos. Lo contrario ocurrió con el gasto en cultura y recreación.

Según el Informe Técnico de la Contraloría General de la República sobre el Presupuesto Nacional 2021, a pesar de que una parte significativa de este se sigue destinando a funciones de servicios sociales, esta es menor al promedio de su peso relativo en los presupuestos devengados en el periodo 2015-2019, que fue de un 47,6%.

La razón principal de esa reducción de la inversión en servicios sociales es el crecimiento del servicio de la deuda en el presupuesto.

La Contraloría advirtió que, de mantenerse la escalada en el pago de intereses la inversión social podría resultar aún más estrujada en futuros presupuestos, sobre todo en el contexto actual donde impera la desaceleración de la economía y la baja recaudación de impuestos.

En el caso del presupuesto para la salud, este disminuye en el 2021, según el informe de la Contraloría, por los efectos asociados a las medidas de restricción del gasto del Gobierno. La educación obtendrá un aumento en su presupuesto en el 2021 de alrededor de un 4,5% con respecto al 2020. 



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