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El rostro femenino de la salud pública: Mujeres que abren camino en los hospitales del país

“Las personas consideran que somos complacientes”: Directoras revelan los retos de liderar en el sistema de salud

Por Ambar Segura | 8 de Mar. 2026 | 7:39 am

En los pasillos de hospitales, salas de cirugía, oficinas administrativas y turnos que no conocen descanso, las mujeres sostienen gran parte del sistema de salud pública del país.

Su presencia no solo es mayoría: también es liderazgo. En la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el 62% del personal está conformado por mujeres y más de mil ocupan cargos de jefatura, lo que representa el 54% de estos puestos.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, cuatro de ellas abren la puerta a sus historias detrás de los puestos de liderazgo que hoy ocupan.

Se trata de Tania Jiménez, directora del Hospital Calderón Guardia; Karen Rodríguez, directora del Hospital San Rafael de Alajuela; Krisia Díaz, directora del Hospital Maximiliano Peralta Jiménez; y Laura Pérez, jefa del servicio de Anestesiología del Hospital San Juan de Dios.

Desde sus posiciones toman decisiones que impactan la atención de miles de pacientes cada día.

También han tenido que abrirse paso en espacios históricamente dominados por hombres, enfrentar prejuicios y demostrar, una y otra vez, que el liderazgo femenino también sostiene el sistema de salud del país.

"Las personas consideran que somos complacientes o menos firmes"

Para la Dra. Tania Jiménez, convertirse en la primera mujer en dirigir el Hospital Calderón Guardia no solo representa un logro profesional.

También implica enfrentar percepciones arraigadas sobre el liderazgo femenino en uno de los centros médicos más grandes y complejos.

Hoy lidera un hospital que atiende cerca de 1 millón de pacientes al año, un reto que requiere visión estratégica, capacidad de decisión y trabajo en equipo. Pero también sensibilidad para comprender la realidad de quienes dependen del sistema público de salud.

Sin embargo, en su experiencia, uno de los principales desafíos ha sido enfrentar los prejuicios asociados al liderazgo femenino.

"Las personas consideran que somos complacientes o menos firmes. Nos toca demostrar en todo momento que tenemos el criterio técnico para estar al frente de un centro como este", afirmó.

Para la directora, esos cuestionamientos están vinculados con sesgos que aún persisten en el ámbito laboral, como los llamados "techos de vidrio", que en ocasiones limitan el acceso de las mujeres a posiciones de mayor liderazgo.

A pesar de ello, destaca que cada vez hay más mujeres ocupando puestos de dirección en el sector salud, aunque considera que todavía es necesario impulsar acciones que promuevan una mayor igualdad de oportunidades.

También reconoce que alcanzar estos puestos implica desafíos adicionales en la vida personal. Las largas jornadas y la presión propia del sistema hospitalario obligan a establecer límites y apoyarse en la familia para lograr un equilibrio.

"Históricamente las mujeres seguimos teniendo cargas desproporcionadas entre la familia y el trabajo. Por eso hay que aprender a poner límites y organizar el tiempo", explicó.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la directora envió un mensaje a las nuevas generaciones de profesionales de la salud: prepararse, alzar la voz y construir liderazgos que transformen el sistema.

"Liderar no es generar conflicto. Un gran líder construye", concluyó.

"He debido enfrentar y frenar situaciones de violencia en el entorno laboral"

Ser la primera mujer en asumir la jefatura del servicio de anestesiología del Hospital San Juan de Dios ha significado para la Dra. Laura Pérez enfrentar retos profesionales, pero también abrirse paso en un entorno donde el liderazgo femenino no siempre ha sido reconocido.

Los retos no han sido únicamente operativos. Pérez reconoce que, como mujer en un puesto de liderazgo, ha tenido que enfrentar cuestionamientos y resistencias.

"He topado con jefes y colegas que devalúan las iniciativas y el conocimiento técnico que una mujer puede alcanzar y demostrar", afirmó.

Según explica, el género todavía influye en la forma en que se percibe la autoridad dentro de algunos entornos laborales del sector salud.

"En varias ocasiones he debido enfrentar y frenar situaciones de violencia en el entorno laboral", relató. Asegura que esas decisiones, aunque complejas, le permitieron ganar el respeto de colegas especialistas y de otros funcionarios del hospital que también se han visto afectados por ese tipo de conflictos.

Para la anestesióloga, el liderazgo femenino en salud requiere habilidades que van más allá del conocimiento técnico. La empatía, la capacidad de escucha y la resiliencia son claves para comprender las necesidades del sistema y de los equipos de trabajo, especialmente en entornos hospitalarios de alta presión.

A pesar de las dificultades, considera que en los últimos años ha habido avances en la participación de mujeres en cargos de dirección dentro del sistema de salud. Cada vez más mujeres lideran hospitales y servicios, algo que atribuye a la capacidad gerencial y organizativa que han demostrado.

Para las nuevas generaciones de profesionales, su mensaje es claro: el liderazgo femenino debe construirse desde la autenticidad y el mérito propio.

"A las mujeres no nos ocurren cosas maravillosas por casualidad ni por destino, nosotras las construimos y las hacemos realidad", concluyó.

"Tuve que romper un estereotipo muy fuerte por ser mujer joven"

La Dra. Karen Rodríguez se convirtió en la primera mujer en asumir en propiedad la dirección del Hospital San Rafael de Alajuela. Este centro regional atiende a una población de más de 600.000 personas.

Rodríguez explica que liderar un hospital de esta magnitud implica tomar decisiones complejas en un entorno de alta presión. Además, cada día se deben coordinar estrategias entre distintos equipos y centros médicos para sostener la atención.

Sin embargo, su llegada al cargo también implicó enfrentar estereotipos.

"Cuando llegué al hospital tuve que romper un estereotipo muy fuerte: mujer, pero además joven", relató.

Según explicó, asumir la dirección de un hospital regional con esas características implicó demostrar con trabajo, compromiso y resultados la capacidad para liderar procesos de transformación dentro de la institución.

A partir de esos retos surgieron también oportunidades para impulsar cambios. Durante su gestión se han fortalecido distintos programas hospitalarios, como el hospital de día y la clínica de cuidados paliativos, así como proyectos que han permitido mejorar la atención de los pacientes.

Entre los avances que más destaca está la apertura de la unidad de hemodinamia del hospital. Este proyecto, señaló, ha permitido salvar vidas y ampliar la capacidad de atención del centro médico.

Rodríguez destacó el papel que cumplen las mujeres en el sistema de salud, tanto en la atención directa de pacientes como en los procesos de gestión y toma de decisiones.

"Las mujeres hemos sido y seguimos siendo una columna fundamental del sistema de salud", afirmó.

"Este es un trabajo que todos los días te obliga a reinventarte"

Con más de 30 años de trayectoria en la seguridad social, la Dra. Krisia Díaz dirige hoy el Hospital Max Peralta, en Cartago.

"Uno cuando estudia medicina piensa en atender pacientes, no en ser director de un hospital", comentó.

Para Díaz, liderar un centro hospitalario que opera las 24 horas implica una enorme responsabilidad. "El trabajo que demanda mantener un hospital abierto todo el tiempo, con pacientes que pasan días internados, es un reto importante para cualquier persona", señaló.

Entre los hitos más importantes durante su gestión destaca que el Hospital Max Peralta se convirtió en el primer centro médico fuera de los hospitales nacionales en realizar trasplantes renales.

La iniciativa surgió gracias a la visión conjunta de varias mujeres líderes en la institución: la entonces presidenta ejecutiva de la CCSS, Rocío Sáenz; la gerente médica, María Eugenia Villalta; y el equipo médico del hospital.

Para Díaz, el programa representó una oportunidad de transformar la vida de pacientes que dependen de diálisis para sobrevivir.

"Las personas que esperan un trasplante renal viven conectadas a una máquina y se van deteriorando lentamente. Poder ofrecerles esa oportunidad fue un logro enorme", explicó.

No obstante, insiste en que ese avance no pertenece a una sola persona, sino al esfuerzo de todo el personal del hospital. "Uno es solo un facilitador; quienes hacen las cosas posibles son los equipos de trabajo", afirmó.

La directora también destaca que liderar en salud exige cualidades como empatía, resiliencia y seguridad en uno mismo. Además, subrayó la importancia de mantener un equilibrio personal para sostener una responsabilidad de este nivel.

En su caso, inicia el día entrenando para maratones y procura reservar espacios para su familia y sus hobbies, como cocinar o hacer pan.

Díaz envía un mensaje a las nuevas generaciones de profesionales de salud: prepararse, confiar en sí mismas y no dejar de soñar.

"Hay que soñar en grande. Lo que uno puede dibujar en su mente, también lo puede lograr", concluyó.

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