Trabajar como si no fueran madres y maternar como si no trabajaran: El costo de la presión social en las mujeres

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la fecha no solo conmemora luchas históricas por la igualdad, sino que también expone las cargas invisibles que muchas mujeres siguen asumiendo. Entre ellas, las madres trabajadoras enfrentan una doble exigencia constante: responder en el ámbito laboral como si no tuvieran hijos y ejercer la maternidad como si no tuvieran empleo.
En ese contexto, la psicóloga clínica Paola Vargas advirtió sobre el impacto del síndrome de burnout en esta población, una condición que se agrava precisamente por esa presión social permanente.
El síndrome de burnout fue declarado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un factor de riesgo laboral por su capacidad de afectar la calidad de vida, la salud mental e incluso poner en riesgo la vida.
Vargas aclaró que el burnout no es sinónimo de cansancio habitual. Mientras el agotamiento común se alivia con descanso, el síndrome de quemado persiste e incluye síntomas como despersonalización, baja realización personal, insomnio, dolores físicos y pérdida de empatía.
Madres trabajadoras, más vulnerables
La especialista señaló que las madres trabajadoras son especialmente vulnerables al agotamiento crónico porque, en la mayoría de los casos, no solo cumplen con su jornada laboral remunerada, sino que también asumen el trabajo doméstico no remunerado y la carga mental que implican las tareas del hogar.
A esto se suma la autoexigencia de querer cumplir todas las responsabilidades con perfección y la idea errónea de que no necesitan pedir ayuda, al asumir todas las cargas por sí mismas.
"Es absolutamente agotador", afirmó Vargas al referirse al impacto psicológico de esta doble exigencia. Según explicó, puede generar ansiedad constante, sensación de no ser suficiente, culpa, pérdida de identidad y ausencia de disfrute en las actividades cotidianas.
Señales de alerta
Entre las principales señales de que una madre trabajadora está desarrollando burnout, la psicóloga mencionó:
- Sensación de estar en "modo automático".
- Dificultad para experimentar disfrute.
- Labilidad emocional o llorar con facilidad.
- Dolores físicos, musculares o de cabeza frecuentes.
- Problemas de memoria.
- Sensación de querer desaparecer o incluso deseos de morir.
Si no se atiende a tiempo, el síndrome puede derivar en trastornos de ansiedad, trastornos depresivos, conflictos de pareja y enfermedades físicas.
Impacto en la familia
El burnout materno también repercute en la dinámica familiar y en la relación con los hijos. Vargas explicó que cuando una madre se encuentra en un estado casi de supervivencia, el aspecto emocional se ve sumamente afectado.
"No es que la madre no quiera a sus hijos o a su pareja, sino que el cansancio es tanto que le dificulta la capacidad para resolver conflictos de manera asertiva", indicó.
Esto puede traducirse en menos paciencia o incluso mayor distancia afectiva.
Además, la especialista confirmó que el síndrome puede generar fuertes sentimientos de culpa, alimentados por las exigencias sociales alrededor de la maternidad. Pensamientos como "debería estar haciendo más", "no soy suficiente" o "estoy fallando como mamá" son frecuentes en mujeres que atraviesan este proceso.
Responsabilidad compartida y búsqueda de ayuda
Para prevenir o enfrentar el burnout, Vargas enfatizó el papel de la pareja y la red de apoyo. En el caso de la pareja, aseguró que es indispensable comprender que no se trata de "ayudar", sino de asumir una responsabilidad compartida.
Esto implica dividir las cargas del hogar, las tareas domésticas y de crianza, así como validar las necesidades emocionales de la mujer.
En cuanto a la búsqueda de ayuda profesional, la psicóloga recomendó contar con acompañamiento desde un enfoque preventivo. "Asumir un nuevo rol desde la maternidad merece espacios de autoconocimiento", señaló, de modo que un profesional en Psicología pueda apoyar en el reconocimiento de esta nueva identidad.
No obstante, reconoció que muchas mujeres acuden a consulta cuando ya presentan síntomas de ansiedad o depresión.
"Es vital entender que la maternidad no debe vivirse como una carga, ni como un proceso rodeado de sufrimiento y agotamiento. Buscar ayuda siempre será válido y necesario", concluyó.