Ante una crisis por desempleo, creó el mejor menú de su vida
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Cuando don Alberto Suárez piensa en 30 años atrás se le iluminan los ojos al ver todo lo que ha logrado, gracias a un invento que tuvo después de una crisis económica.
Desde muy joven se dedicó a trabajar en la administración de restaurantes de comidas rápidas, donde aprendió también a preparar ciertas cosas. Sin embargo, su vida estaba inmersa entre clientes, muchas horas de trabajo y poco espacio social.
Cansado de no tener tiempo suficiente para dedicarle a su esposa, decidió participar en un concurso para administrar la soda de la Universidad de Costa Rica (UCR), donde obtuvo el trabajo.
Durante 3 años administró el lugar y organizaba servicios de catering para las actividades del centro de estudios. Sin embargo, una mala noticia tocó la puerta: su jefa se pensionaría y no le podía renovar el contrato hasta que entrara quien la sustituyera.
"Recuerdo que tenía que esperar 3 meses para que entrara la otra persona y poderme renovar el contrato. En eso aparecieron unos amigos que me ofrecieron trabajo en un catering para alimentar a la producción de una película que estaban grabando en el país. El contrato era por 14 semanas pero se extendió por 6 meses", explicó.
Cuando la película terminó, este vecino de Desamparados se quedó nuevamente desempleado, aunque con alguna experiencia ganada.
Una "mentirita blanca"
Un día, una señora lo llamó para preguntarle si él tenía un catering para que le cotizara un evento y en ese momento, él vio la oportunidad para salir adelante y no lo pensó dos veces para decirle que sí, aunque no era dueño de ningún catering. 
Alquiló todo el material para la actividad y todo salió como lo habían planeado. A partir de ahí, él y su esposa Mayra empezaron a prepararse, pues ella no sabía cocinar.
"Yo llamaba a mamá para preguntarle cómo hacer las cosas, ella me decía qué echarle a la comida y siempre todo nos salía muy bien. Llevamos muchos cursos con personas que sabían mucho, leíamos libros, íbamos a restaurantes a probar cosas con nuestras hijas y aprendimos a hacerlo. Creamos los menús de acuerdo a lo que piden los clientes", añadió.
De eso ya pasaron 30 años y el negocio ha sido próspero y le ha dado grandes satisfacciones, además de muchísimos amigos. Sus dos hijas, María José y Sofía se graduaron como doctoras de la UCR, juntos han viajado por muchos países y también dan trabajo a varias personas.
Para este señor de 65 años nada ha sido fácil pero asegura que su puntualidad, calidad y servicio siempre han hecho la diferencia. Tiene clientes que lo vieron iniciar el negocio y que aún hoy lo contratan para actividades especiales.
"To Go"
Las recomendaciones "de boca en boca" son las que lo han metido durante mucho tiempo en el mercado, aunque tiene muchísima competencia. Hasta hace algún tiempo, su catering no tenía nombre, pues todo el mundo lo conoce como "Quique" -por su segundo nombre-y nunca vio necesario hacerlo.
En tantos años de trabajo ha tenido eventos de hasta 1.200 personas que aunque han sido un éxito, requieren de una logística muy bien organizada y él cree que ya es hora de adaptarse a las necesidades de los clientes.
Sus hijas lo convencieron para crear una página en Facebook llamada "Quiques To Go", donde los clientes pueden encargar comidas más personalizadas, pero para eventos más pequeños y en eso se quiere enfocar hasta que sus fuerzas se lo permitan.
Si usted desea contactarlo puede hacerlo a través de la página en Facebook o a su teléfono celular 8382-2869.