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Cuando de “bullying” se trata Chaves Robles es su mejor retrato

Por Agencia / Redacción | 14 de Ago. 2024 | 4:38 am

Basta con leer cualquier medio de comunicación (canalla, perspicaz, o no) para comprender que el "bullying" es una epidemia, hasta podría decirse que el acoso y la violencia escolares se han convertido en una epidemia nacional para la cual aún no existen políticas de Estado para la resocialización de los acosadores, y menos para la atención de las víctimas.

Pero lo realmente vergonzoso, y en palabras llanas se podría decir que de baja calaña, es que dicho fenómeno sea parte del "show" mediático que monta Casa Presidencial cada miércoles.  Con gritos, burlas, insultos a funcionarios y funcionarias públicas, a jueces de la Nación, a diputados y diputados y gestos de irrespeto a los rectores de las universidades públicas, el presidente Chaves Robles es el vivo ejemplo de lo que sucede en las escuelas y colegios del país.  Los comentarios misóginos u homofóbicos, los sarcasmos ante la opinión de otros y la gritería presidencial serían comunes, aunque tampoco aceptables, en la gradería de sol de cualquier estadio, pero no deberían replicarse en la sede la Presidencia de la República.

Según la psicología, los acosadores son personas que arremeten contra cualquiera que no encaje dentro de sus retorcidas normas de convivencia.  Son seres para los que las burlas, las risas o ataques falaciosos para evadir responsabilidades por sus actuaciones los caracterizan, recibiendo a su paso el aplauso de quienes conforman su grupúsculo legitimador.  Sin duda, les gusta controlar a los demás, todo gira alrededor de ellos mismos, tienen pocas o nulas habilidades sociales y sobre todo, y esto hay que subrayarlo con doble raya, son seres sumamente inseguros por los que el acoso los hace sentirse mejor y así restablecer su psique.

Los acosadores no entienden de emociones, su carencia de empatía les permite vivir sin culpa, sin mostrar compasión o arrepentimiento, mienten deliberadamente si lo consideran necesario.  La literatura científica ha demostrado que gran cantidad de estas personas  a su vez fueron víctimas de reiterados abusos parentales físicos y emocionales durante su niñez y adolescencia, convirtiéndose en su única referencia de socialización. Sin duda, estas personas necesitan de terapia para lograr superar sus traumas y lograr encausar sus emociones de una manera diferente.

Sin embargo, una cosa es lo que una persona vivió en sus etapas formativas, y otra es la manera en que elige vivir como adulto, porque no es sano para ninguna persona responsabilizar a sus progenitores por siempre y menos hacer alusión a ellos cuando pretende parecer contundente y así justificar sus conductas violentas. Ante todo, prevalece la autodeterminación para construir espacios libres de violencia de todo tipo.

Costa Rica es una tarea colectiva

Gobernar un país como Costa Rica donde en la actualidad interactúan diversas fuerzas políticas requiere una gran dosis de habilidades para la negociación y la escucha, sobre todo que el presidente Chaves y su equipo arribó a Zapote con cero experiencia sobre la realidad política del país. No obstante, desde su arribo, han ido dinamitando puentes y caminos, y no han logrado las alianzas necesarias para la aprobación de propuestas que dibujen una ruta hacia el progreso colectivo. Por el contrario, con cada día que pasa el señor Chaves Robles ya muestra visos de una salud mental desequilibrada que tiene al país en una total paralización de la cosa pública, y los datos así lo revelan.

Durante el año 2023, en promedio tres personas perdieron la vida cada día de manera violenta; y a julio 2024 la cuenta ya suma 80 asesinatos que tiñeron de sangre nuestras comunidades.  En términos educativos el rezago sigue galopando y la cacareada Ruta de la Educación no pasó de un anuncio del cual a dos años de gobierno no se le conoce ni el inicio ni el final, es sin duda es una ruta hacia la nada.

En términos de desempleo al parecer los índices no son tan devastadores, pero al desagregar el dato se revela que lo que subyace es que cada vez más personas se dan por vencidas al no lograr su ingreso al mercado laboral.  La carencia de oportunidades para la juventud, fruto de la ausencia de una política de Estado sobre juventudes, se desnuda en los datos de la Encuesta Continua de Empleo del primer trimestre 2024 que calculó que el 69% de la población desempleada tiene entre 15 y 24 años, y coincidente con lo dicho con la OIT el trabajo informal y la precariedad hipotecan el futuro de estos jóvenes.  Otro dato alarmante es que el suicidio entre personas de 15 a 19 años sigue aumentando y la respuesta es nula de parte de las autoridades educativas y de salud pública, quienes prefieren ver para otro lado antes que declararlo un tema de interés nacional.

Para el segundo trimestre de este año el trabajo informal se calcula en casi 40%, es decir que las condiciones de vida de miles de costarricenses siguen siendo la herida que compromete un desarrollo nacional equitativo, de lo que se deduce que existen costarricenses de primera categoría y otra donde la pobreza tiene rostro de mujer y de infancias porque el desempleo entre mujeres supera en 2.3 puntos a los hombres sin trabajo; esto sí es un desafío nacional que atender.

A estas crisis debe sumársele la epidemia de femicidios que enfrentamos.  Según el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, adscrito al Poder Judicial, cada día se solicitan 142 medidas de protección, y se calcula que en promedio han ocurrido 2 femicidios por mes.  Hasta mediados de julio hubo 29 muertes violentas de mujeres, 10 de ellas consideradas femicidios y las demás pendientes de clasificar luego de las correspondientes investigaciones. Además, la violencia sexual contra las mujeres y las agresiones domésticas representan la segunda categoría de delitos reportados ante las instancias judiciales, solo superadas por aquellos contra la propiedad.

Otros sectores como el integrado por miles de pequeños productores agropecuarios, las distorsiones del sistema financiero ante el evidente lavado de dinero son asuntos totalmente desatendidos por el peor presidente de la República del último siglo.  En cuanto a la salud pública el panorama tampoco es alentador, atestiguamos un sistema colapsado frente a las narices de la actual jerarca de la Caja Costarricense del Seguro Social más preocupada por bailar el son que le toquen desde Zapote.

Para peores, tras décadas de brindar agua potable de calidad a la población la crisis en ese sector sigue sin resolverse.  El desabastecimiento se ha convertido en el pan de todos los días, la contaminación del líquido para consumo humano es una problemática de muchas comunidades y a la fecha no ha presentado un plan nacional para resolver de una vez por todas esta crisis.  Y en materia ambiental la falta de recursos para la protección de la riqueza natural es otro de los clavos en este calvario, y que ante la predominancia de los intereses urbanísticos y el desarrollismo voraz el presidente Chaves se ha limitado a decir que "tampoco se lo vamos a dejar a la fauna y a los monitos" en referencia a la tala indiscriminada que se vive en el Caribe Sur.

Todos son solo uno de los muchos asuntos desatendidos desde la llegada de Chaves Robles al Poder Ejecutivo, y demuestran que de seguir el actual curso de la política de Estado solo se avisara que al concluir la actual administración a la entrante le tocará la difícil tarea de hacer un recuento de daños más que de avances.

Estamos frente a un Poder Ejecutivo más preocupado en polémicas vacías pero redituables para el aspirante a autócrata, que sigue sin entender cómo se dirige nuestro Estado. La institucionalización del  "bullying" como práctica estatal debe ser un llamado a las fuerzas políticas existentes para superar las diferencias ideológicas y levantar la única bandera que importa: la de Costa Rica y no sumarnos a la epidemia de mesianismos sociopáticos que se replican en toda América Latina.

Debemos erradicar de nuestra vida nacional aquellas propuestas que se sustentan en peligrosos populismos que aspiran a desdibujar la división de poderes, deslegitimar la institucionalidad, cuestionar los preceptos constitucionales, a instrumentalizar el Poder Judicial para atacar a supuestos enemigos políticos y erradicar el sistema de pesos y contrapesos políticos para marchar hacia la Ruta de la Tenebrosa Autocracia.

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