Logo
Cultura

Ciencia pegajosa: la evolución de las telarañas

Estos tejedores de ocho patas llevan casi 400 millones de años cazando insectos, haciendo alarde de su larga historia con una rica variedad de arquitecturas. Los científicos aún están tratando de descifrar la taxonomía de todas ellas

Por Lindzi Wessel/Knowable en español | 22 de Mar. 2026 | 2:15 pm
CRÉDITO: F. VOLLRATH AND P. SELDEN / AR ECOLOGY, EVOLUTION, AND SYSTEMATICS 2007 (MODIFICADO DE VOLLRATH 1988)

CRÉDITO: F. VOLLRATH AND P. SELDEN / AR ECOLOGY, EVOLUTION, AND SYSTEMATICS 2007 (MODIFICADO DE VOLLRATH 1988)

Puede parecer una tontería tenerle miedo a una pequeña araña —pero las apariciones de este depredador en las películas de terror cobran más sentido cuando se tiene en cuenta la precisión, la habilidad y la creatividad que emplea para atrapar a sus presas—. Los colmillos inyectores de veneno de las arañas y las garras puntiagudas que coronan sus patas segmentadas son lo suficientemente amenazantes, pero su innovador uso de la seda para atrapar a sus víctimas puede ser la principal razón para expresar agradecimiento por el hecho de que son pequeñas.

"Son auténticas maestras en el uso de la seda", afirma Paul Selden, aracnólogo y paleontólogo de la Universidad de Kansas. Otros bichos también producen seda —los gusanos de seda la utilizan para pupar y algunas hormigas construyen sus nidos con ella, pero, según Selden, "no tienen la gran variedad de usos que le dan las arañas"—.

La seda de araña se utiliza de muchas maneras: para proteger los huevos, para crear hogares submarinos y, lo más llamativo, como herramientas de caza de una diversidad asombrosa. En el árbol que se muestra arriba, los científicos han esbozado una muestra de diseños de telas de arañas tejedoras y arañas descendientes de ellas, solo un subconjunto de las arañas que utilizan la seda para cazar. El suelo y el tronco están ocupados por parientes ancestrales y algunas de las estructuras de seda que precedieron a las suspendidas en las ramas.

Las arañas tejedoras de telas orbiculares, a veces clasificadas junto con sus descendientes en un grupo llamado Orbiculariae, constituyen aproximadamente una cuarta parte de las más de 45.000 especies de arañas conocidas. Sus telas suelen presentar el clásico círculo concéntrico y hilos en forma de radios que irradian desde un centro. Pero algunos miembros de Orbiculariae tejen novedades. En la imagen, una araña Mastophora cuelga del punto más alto del árbol, preparada para lanzar su esfera pegajosa a las polillas atraídas por un señuelo de feromonas. A la derecha, una araña lanzadora de redes Deinopis sostiene una red de seda entre sus garras, lista para lanzarla cuando su presa pase por debajo.

Los científicos siguen trabajando para clasificar esta diversidad y comprender cómo llegó hasta aquí, afirma Selden, coautor de una revisión sobre la evolución de las telas de araña en el Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics. Esta imagen de la revisión insinúa una progresión evolutiva general a medida que se asciende por el árbol y destaca un acontecimiento crucial: cuando los insectos comenzaron a volar, las arañas los persiguieron, colocando sus trampas más alto en el aire.

Las telas continuaron diversificándose a medida que los insectos desarrollaban formas de escapar de este grupo de depredadores. La tela en forma de escalera de Scoloderus, que presenta una red alargada y entrecruzada sobre una típica esfera circular, está especializada en atrapar polillas, que normalmente escaparían de una tela pegajosa desprendiendo escamas protectoras. La parte de la escalera mantiene a la polilla cayendo en picada —y la atrapa cuando se le han desprendido todas las escamas—. La araña triangular Hyptiotes optimiza su ataque soltando la parte de hilo largo de su telaraña cuando un insecto golpea la parte principal, con forma de cono. Como resultado, la telaraña se derrumba y envuelve al objetivo, como una tienda de campaña que de repente ha perdido sus postes.

Un poco de pegajosidad ayuda a mantener a la presa en su sitio el tiempo suficiente para que la araña la someta definitivamente. Pero no todas las telas consiguen su pegajosidad de la misma manera. Algunas telas atrapan a los insectos con gotas de pegamento. Otras son "lanudas" —su seda está formada por finos hilos que se adhieren a los pelos y las patas de los insectos, de forma muy similar a como los hilos de un suéter se adhieren a una espina—. En la ilustración, las arañas del tronco principal derecho del árbol tejen telas lanudas —o cribeladas—. Y las tejedoras de la izquierda utilizan seda pegajosa, o no cribelada.

Esta divergencia en el tipo de hilo ha sido un punto conflictivo para los científicos que estudian la evolución de las arañas, lo que ha dado lugar a un largo debate sobre cuántas veces ha evolucionado la telaraña orbicular. Aunque los hilos de la telaraña pueden ser muy diferentes, los comportamientos de construcción son notablemente similares, afirma Jason Bond, aracnólogo de la Universidad de California, Davis. Por lo tanto, no está claro si el tejido orbicular surgió de forma independiente en los tejedores cribelados y no cribelados, o si la telaraña surgió una vez y el tipo de seda divergió más tarde.

Las pistas sobre la evolución del comportamiento de construcción de telas provienen en parte de las pruebas fósiles. Las telas y otras estructuras de seda no suelen fosilizarse bien (aunque, en ocasiones, los científicos han encontrado hilos de seda y trozos de tela conservados en ámbar), por lo que los investigadores suelen basarse en las conexiones que pueden establecer entre la morfología y el comportamiento de las arañas actuales para obtener información sobre las arañas y las protoarañas del pasado.

Por ejemplo, las arañas que construyen telas planas en la actualidad (como el grupo Agelena de la imagen y las arañas de tela en embudo del género Ischnothele) extienden mantos de tela sobre la hierba y otra vegetación y suelen presentar hileras inusualmente largas. Científicos han observado hileras igualmente largas en los restos fosilizados de arácnidos antiguos descubiertos en 2018. Por lo tanto, "al menos una hipótesis sería que construían un tipo de tela en forma de lámina", afirma Bond. "Quizás las telas en forma de lámina sean el tipo de tela ancestral de todas las arañas".

Además de estudiar cómo surgieron las telas de araña, los investigadores también están estudiando cómo algunas arañas llegaron a abandonarlas. Algunas especies más recientes, como ciertas arañas especializadas en cazar hormigas y la araña saltadora portia (que caza a otras arañas dejándose caer desde arriba), no utilizan telas en absoluto.

La asombrosa diversidad de estrategias de las arañas no debería sorprender tanto si se tiene en cuenta que han tenido cientos de millones de años para evolucionar —investigadores han encontrado fósiles de arañas que ya existían más de 150 millones de años antes que los dinosaurios—.

"Estamos hablando de unas 50.000 especies que son casi exclusivamente depredadoras", afirma Bond. "Las arañas han ideado todo tipo de formas de matar insectos".

Este artículo apareció originalmente en Knowable en español , una publicación sin ánimo de lucro dedicada a poner el conocimiento científico al alcance de todos. Suscríbase al boletín de Knowable en español.

Comentarios
0 comentarios