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Cultura

Juan Carlos Chavarría transforma armas incautadas en obras de arte por la paz

Por Camila Castro | 30 de Ene. 2026 | 5:00 am

A lo largo de los años, el país ha enfrentado graves problemas de violencia en distintos puntos del territorio. En muchos de estos hechos se utilizan armas que, tras ser decomisadas por las autoridades judiciales, pasan por un proceso de incautación y destrucción. Para la mayoría, estos restos se convierten en "basura". Sin embargo, para el artista Juan Carlos Chavarría, esos fragmentos representan una oportunidad para transformar el dolor que provocaron en obras de arte, darles una segunda vida y convertirlos en cuadros que van más allá de una simple pieza artística.

Chavarría recoge los fragmentos de armas a través del Ministerio de Seguridad Pública, institución que desde hace aproximadamente 15 años le ha donado, por medio de sacos, estos restos con el fin de que pueda desarrollar el arte que tanto ama y disfruta. Este proyecto nació como una respuesta creativa ante la violencia que afecta al país.

La iniciativa surgió cuando un amigo de Chavarría lo contactó con la idea de realizar un monumento utilizando fragmentos de armas. Aunque el proyecto no se concretó, dejó en él la inquietud de crear algo con esos restos que para muchos son desechos, pero que para él representan "oro puro". Fue entonces cuando acudió al Ministerio de Seguridad Pública para solicitar la donación de los materiales.

La respuesta fue positiva y, desde el gobierno de Laura Chinchilla hasta la actualidad, distintas administraciones han respaldado su labor artística.

La primera donación fue de cerca de 15 kilogramos de fragmentos de armas, con los cuales intentó realizar un cuadro. No obstante, la obra tardó aproximadamente un año en completarse, ya que debía definir con mayor claridad la forma de plasmar su idea. Como parte del proceso, Chavarría comenzó a experimentar y descubrió que los fragmentos eran de gran tamaño, por lo que decidió desarmarlos aún más. Esto lo llevó a crear bocetos y piezas con formas de mariposas, colibríes, quijotes, entre otras figuras.

Su creatividad va más allá del simple entretenimiento, pues Chavarría ha encontrado en este arte una forma de vida. "Esa creatividad me ha llevado a convertirme en una persona muy feliz con lo que hago. El arte ha transformado mi vida y la de otras personas", comentó el artista.

El proceso no consiste únicamente en unir los fragmentos de armas, sino también en conceptualizar la obra. Para ello, primero realiza un boceto sobre madera —material que utiliza por su resistencia— antes de comenzar el armado.

Siempre digo que es un proceso como armar un rompecabezas donde las piezas no están diseñadas para encajar. Es como buscar agujas en un pajar, porque a veces necesito una pieza específica, y eso también resulta divertido, expresó Chavarría a CR Hoy.

Además de su trabajo artístico, Chavarría ha impulsado un proyecto social a través de una fundación, mediante la cual ha desarrollado talleres en centros penitenciarios y comunidades vulnerables, con el objetivo de promover la paz que el arte puede generar y transformar vidas, incluso entre personas privadas de libertad y jóvenes en riesgo social.

Hasta la fecha, ha realizado más de 500 talleres, en los que otros artistas también se han sumado al proyecto con el propósito de generar un impacto positivo en distintas poblaciones.

Hacer arte con armas, transformar objetos que causaron dolor y muerte, es una metáfora de paz y nos invita a reflexionar sobre otras transformaciones posibles, concluyó Chavarría.

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