De historias de prostitutas, borracheras y otras confesiones
Cuando creíamos que habíamos visto todo en Casa Presidencial en el "show" semanal que nos tiene acostumbrado el Poder Ejecutivo, el pasado 21 de agosto presenciamos un nuevo capítulo de la tragicomedia que vive el país ante una administración pública paralizada. Una manera más de entretener al estilo de Coliseo Romano y así mantener las cortinas de humo para distraer a una parte de la ciudadanía sobre la incapacidad para la negociación política y la falta de experiencia para dirigir nuestra nación. Todo un argumento que en nada demerita al realismo mágico de Gabriel García Márquez en su obra La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, entre otras.
Ese día, más allá de los chismes propios de un programa de farándula de la más baja calaña, el chismorreo, las risas cómplices de funcionarios de Estado ante chistes mal contados para desacreditar a altas funcionarias, diputaciones, magistraturas judiciales y periodistas, el presidente Chaves Robles escribió un nuevo capítulo al ponerse a sí mismo en ridículo al desmentir rumores sobre su vida privada que circularon en redes sociales; sin duda valioso tiempo pagado con recursos públicos.
Al mejor estilo de un personaje de caricatura, los costarricenses tuvimos que oír explicaciones no solicitadas de parte de Chaves Robles sobre si en su tiempo privado hace fiestas o no, con prostitutas incluidas, si se embriaga o la situación de su vida marital. Todos estos son temas dignos de los programas de los "famosi-ticos" o de la reconocida producción televisiva internacional Caso Cerrado; a este paso en pocas semanas veremos a la Dra. Ana María Polo en las sesiones semanales de los miércoles como maestra de ceremonias de las conferencias de prensa de Zapote, incluidos los saludos a puro cachete.
A la mayoría de costarricenses no nos importa si el señor Chaves se divorcia, eso es un asunto de su entera privacidad o si tiene determinados comportamientos dentro de la comunidad privada donde vive o sus gustos o preferencias sexuales. Lo que si nos interesa, o más bien nos preocupa a muchos costarricenses, es que luego de 28 meses de gestión su gobierno no avanza hacia ningún lado, tenemos un país sin norte claro transitando la Ruta del Desastre.
Pero a estas alturas nada debe sorprender a la ciudadanía, porque como dijo el ilustre intelectual Alberto Cañas Escalante, es obvio que la gradería de sol invadió Casa Presidencial y aquella se ha convertido en casa oficial del chismorreo, asociado a la orquestación de campañas mediáticas contra el Poder Judicial, la Contraloría General de la República, contra partidos de oposición y la prensa.
Sin embargo, en términos del análisis de las narrativas mediáticas de Chaves Robles nada debe atribuirse a la casualidad, ya que hilando fino de denota que desde la Presidencia de la República se sigue al pie de la letra el manual del populismo. "Toda acción de propaganda tiene que ser necesariamente popular y adaptar su nivel intelectual a la capacidad receptiva del más limitado de aquellos a los cuales está destinada. De ahí que su grado netamente intelectual deberá regularse tanto más hacia abajo, cuanto más grande sea el conjunto de la masa humana que ha de abarcarse"; la frase la escribió en 1925 un populista nato, el mismo Adolf Hittler, en su obra Mi lucha, que pese a sus evidentes falencias literarias describe muy bien la ruta del populista y demagogos contemporáneos.
En ese libro autobiográfico Hitller esbozó ideas que luego en manos de Joseph Goebbels se cristalizaron en el más tenebroso capítulo del siglo XX; dichos postulados siguen vigentes. Tanto para Goebbles como para Hitler las narrativas mediáticas basadas en mentiras fueron fundamentales. Hitler consideró un "error capital" la discusión sobre la responsabilidad de Alemania en la I Guerra Mundial y afirmó sin mayor tapujo que "mejor se habría obrado imputando totalmente la culpa al enemigo"; cualquier coincidencia con nuestra realidad no es fruto de la casualidad.
Como dato relevante, Mi lucha fue escrita durante el confinamiento carcelario de Hitler tras su participación en las revueltas previas, pero le dieron el reconocimiento público para llegar luego al poder. Durante su encierro figuras de la política, el sector empresarial y líderes sociales eran sus habituales visitas, y aunque inicialmente la obra fue un fracaso editorial, tras el ascenso de Hitler la misma se convirtió en libro obligado en todo centro educativo, los cuerpos militares y en cada hogar alemán.
Chaves Robles ni si acólita política, la diputada Cisneros Gallo, están inventado nada sobre narrativas políticas; porque como dijo la experiodista, quizás debido a un lapsus mental, detesta mentir pero recomienda a ministros de Estado hacerlo si es necesario, directriz que claramente sigue el mismo presidente Chaves.
Volviendo al punto de esta reflexión, así las cosas, entre más arrabalero, chabacano, ordinario y hasta vulgar la narrativa presidencial, se logra el cometido de llegar a una base electoral amplia y "tanto más hacia abajo" como sea necesario llegar. En este orden, no es de extrañar que desde el podio de Casa Presidencial se hagan alusiones a las orientaciones sexuales de otras personas, se descalifican argumentos legales con ataques personales, y hasta en qué supermercado hacen sus compras habituales algunas de las figuras públicas que han sido víctimas de la comunicación oficial de Casa Presidencial.
Lamentablemente Chaves y Cisneros tienen claro que "la propaganda es un medio y debe ser considerada desde el punto de vista del objetivo al cual sirve. Su forma, en consecuencia, tienen que estar acondicionada de modo que apoye al objetivo perseguido…es un arma y un arma verdaderamente terrible", como se lee en el manual hitleriano antes mencionado.
Ante el populismo, la lucha es por la democracia
Cuando gran parte del electorado francés se atemorizó ante el posible ascenso del ultraderechista Agrupación Nacional las diversas fuerzas reaccionaron con algo aún inconcebible en Costa Rica: una gran alianza para detener el avance del neofascismo franco.
En Alemania, la vinculación de la derecha con los movimientos del fascismo histórico ha llevado a alianzas entre los partidos verde, socialdemócrata y liberal con la consigna clara de que en la actualidad o se está del lado de la democracia o contra ella.
Por su parte, América no ha quedado exenta de propuestas ultraderechistas aliadas a movimientos religiosos que se proponen claros retrocesos en materia de derechos humanos y políticos, de las libertades de expresión, del derecho a la comunicación; así como la proliferación de discursos de odio xenófobo, misógino y persecución contra la comunidad LGBTI. Para terminar de dibujar el panorama en Tiquicia se sumaron los llamados a linchamientos públicos de funcionarios no afines al partido en el poder como el que atestiguamos hace poco días cuando la diputada Cisneros Gallo enfiló a sus partidarios hacia un empleado del Departamento de Estudios Técnicos de la Asamblea Legislativo ante un pronunciamiento del proyecto Ley Jaguar, a todas luces inconstitucional incluso así señalado por propios asesores oficialistas.
Las citadas alianzas políticas han tenido un alto costo para cada partido participante, aunque las ultraderechas celebran cada pequeño paso avanzado en su meta de retomar el control político de la Comunidad Europea acechando peligrosamente con paciencia franciscana cualquier resquicio con tufo populista. No obstante, lo realizado por los europeos es una señal inequívoca que aún se puede hacer algo, y Costa Rica debe caminar con urgencia hacia una alianza multipartidista para detener la creciente amenaza que representa el populismo criollo: no esperemos a que los llamados para atacar diputadas, diputados, jueces de la República o integrantes de la organizaciones comunitarias se concreten como resultado de los discursos sediciosos del grupúsculo que rodea a Chaves Robles.
Las alianzas no son fáciles, pero no son imposibles si se tiene claro que el objetivo final es la defensa la institucionalidad democrática, que como todo régimen siempre es susceptible de mejoras, y como he citado en otras reflexiones la única bandera que importa es la de Costa Rica.
Como escribió José Saramago, en su Ensayo sobre la Ceguera, "se suele decir incluso que no hay cegueras sino ciegos, cuando la experiencia de los días pasados no ha hecho más que decirnos que no hay ciegos, sino cegueras", y agregando a la cita se suma lo dicho por la señora de Purral que "no hay peor ciego que el no quiere ver". Así que no seamos ciegos y abramos los ojos para comprender que la democracia costarricense todos los días es vilipendiada por quienes hace 28 meses juraron defender la patria, observar y defender la Constitución y las leyes de la República, y cumplir fielmente los deberes de sus destinos.
Periodista con 30 años de experiencia en la cobertura de temas culturales, políticos, ambientales y género.