El “muchacho de las frutas” que sueña con ir a un Mundial

Hermes Solano [email protected] Noviembre 28, 2020  12:01 am

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  • Seleccionado de fútbol sala tuvo que ingeniárselas para sobrevivir

(CRHoy.com) Diego Vargas tiene 28 años, juega fútbol sala, es profesional en educación física y vende frutas, de ahí su apodo. Así se resume el personaje de esta historia, que va mucho más allá de cómo se llama, cuántos años tiene o qué hace, aunque todo está estrictamente ligado.

Este joven es parte de la Selección de Costa Rica de fútbol sala, que trabaja desde hace varias semanas en el inicio del proceso hacia la Copa del Mundo de Lituania, que se jugará en 2021.

Todavía el certamen no tiene fecha, pero el Premundial podría efectuarse en mayo del próximo año, por lo que la Tricolor quiere llegar bien preparada a buscar el boleto.

Diego quiere estar ahí y cumplir el sueño, que se le esfumó en dos oportunidades, los dos últimos en los que participó Costa Rica, en Tailandia 2012 y Colombia 2016.

“Estuve cerca de estar en dos mundiales, por eso quiero luchar por este sueño que tengo ahorita. Quiero darle la alegría al país con la clasificación y después cumplir ese sueño de llegar a un Mundial”, dijo el jugador.

Por eso tomó este nuevo llamado con mucha seriedad, aunque para él ha sido duro lo que le ha tocado pasar en este 2020. Es profesor de educación física en una escuela privada y debido a la pandemia le redujeron la jornada al mínimo, lo mismo que sus ingresos.

Decidió montar un negocio informal: vender frutas. Al ser de Orotina, comenzó a negociar para que le vendieran a buen precio y poder revender y hasta ahora le ha ido muy bien. Empezó con aguacates y siguió con limones, de cualquier tipo, pero también vende la fruta que le pidan.

En la Selección le pusieron “el muchacho de las frutas” porque llegaba a entrenar con el carro lleno de producto. Aprovechaba cuando tenía que viajar a San José para vender sus productos a sus compañeros y demás personas y le fue bien.

“Estaba la época del aguacate, empecé a comprar cosechas para vender y me fue bien, así logré pagar el alquiler de mi casa”, recordó este hombre, quien es casado y tiene un hijo de 4 años.

“Iba a entrenar y vendía, sacaba la gasolina a punta de aguacates. Así he salido adelante y no me ha dado vergüenza decirlo”, sigue su relato orgulloso.

Ahora, cuando regrese a su puesto en la escuela, dice que no dejará de vender frutas, porque el negocio es bueno y combinará las tres cosas, enfocado en ganarse un cupo en la Sele para ir al Mundial.

El jugador se prepara con la Selección pensando en un Mundial.

Aprendió de los errores

Oriundo de Tres Marías de Orotina, Vargas empezó en esto del fútbol sala muy joven, jugando con 6 años en el planché de su barrio. Luego estuvo en procesos de Juegos Nacionales y con el equipo de Orotina en segunda división y luego en la Liga Premier.

Con 17 años recibió su primera oportunidad en la Selección Nacional en el proceso hacia Tailandia 2012, pero su nombre no apareció en la lista final para jugar el Mundial.

“Quedé fuera, estuve todo el proceso y quizá la edad me jugó una mala pasada. Había jugadores de más experiencia y me faltó, con 18 años, meterle más duro. Dejaron fuera 6 y ahí estaba yo”, recordó con desazón.

Esa fue su primera decepción deportiva.

En 2014 ya estaba en la universidad y jugaba fútbol sala con ese equipo, además de estar con Orotina en Primera División. Un día tenía partido de campeonato nacional, pero temprano, se fue a jugar un partido con la universidad sin avisar.

En ese juego se lesionó el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha, que lo mandó al quirófano. A los 2 meses de la operación tuvo una caída y recayó de la lesión y volvió a cirugía.

En total estuvo fuera un año y al volver, fue llamado a la Sele. Le realizaron exámenes y salió que tenía un daño en el menisco. Faltaban 6 meses para el Premundial hacia la Copa del Mundo de Colombia 2016.

Volvió al quirófano confiando en recuperarse pronto, pero su deseo de estar con la Tricolor lo hizo apresurar su regreso; le pasó por encima a la recomendación de los médicos y en el cuarto entrenamiento el menisco colapsó.

De nuevo al quirófano y otra vez fuera del Mundial.

Ahora, en este nuevo proceso tiene muy claro sus objetivos y esta vez espera cumplir con su gran sueño.

“Mi sueño es jugar el premundial, clasificar, ayudar al equipo con goles y llegar al Mundial. Sabiendo lo que me cuesta no voy a llegar a vacilar”, finalizó Diego, quien a sus 28 años ha superado los obstáculos para salir adelante en busca de sus metas.

Diego Vargas disfruta los momentos que vive con su hijo.



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