Entre cementerios, restaurantes y mercados “medallita” forjó su sueño de ser campeón mundial
"he tenido que sudar la camiseta y joderme"
(CRHoy.com) "Por dicha soñar no cuesta nada", esa fue la respuesta que recibió David Jiménez de su madre, cuando aún siendo un niño le aseguró que iba a vivir del boxeo.
Hoy con 27 años y el título Latinoamericano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en sus manos, recuerda todo lo que ha pasado hasta empezar a cumplir sus sueños.
Fue el pasado jueves 18 de febrero en Ciudad de Panamá, cuando le levantaron el brazo en señal de victoria y derramó lágrimas del orgullo al conseguir su primer título y dar un paso en firme en busca de su objetivo, ser campeón mundial.
"Detrás de David hay una persona humilde, luchadora, que le ha costado salir adelante. Para todo lo que he logrado, me he tenido que sudar la camiseta y joderme con sacrificios de día a día.
Soy una persona que se ha caracterizado por no tener nada desde el día 1. Me ha costado desde tener un par de tenis para entrenar, tener ropa, unos guantes y a base de sacrificio he ido logrando todas estas cosas que me motivan y me llenan de orgullo", afirmó Jiménez.
De un barrio marginal en la provincia de Cartago, David no pudo ir al colegio y al salir de sexto grado se tuvo que olvidar de las aulas y empezar a trabajar.
"Para mis padres siempre fue sumamente complicado sacarnos a delante, mi madre tenía que trabajar haciendo balones de fútbol jodiendo sus manos y mi padre un empleado de la zona franca de Cartago.
Recuerdo con mucha alegría cuando a papá le regalaban los útiles para la escuela en su trabajo, el día que salí de sexto grado no hubo oportunidad alguna de ingresar al colegio, por ende comencé a trabajar, me hubiese encantado entrar al colegio y ser bachiller, algún día lo seré, donde si no me hubiese mantenido firme, muy probablemente hubiese terminado hundido en uno de esos vicios que hoy sobran fuera de nuestros hogares", recuerda Jiménez.
Trabajos de todo tipo
Cuando a David se le pregunta por los trabajos que tuvo antes de poder vivir del boxeo, toma aire y empieza a enumerar una serie de oficios a los que se dedicó.
"Trabajé en una pulpería poniendo precios y acomodando productos; en un restaurante recogiendo platos sucios; en un cementerio haciendo jardines y fosas. También repartí carne puerta a puerta a bordo de una bicicleta panadera. Grité por horas en el mercado vendiendo culantro, lechuga y zanahoria. Cogí café.
Pero nada de eso yo lo veo como algo duro, sino como experiencias de vida, donde les puedo decir a los jóvenes que los sueños se cumplen".
Aún falta camino por recorrer
El Título Latinoamericano está lejos de ser la gran meta y pese a que ya puede vivir del boxeo aún le falta mucho camino por recorrer y garantizar un futuro a sus dos hijos.
"Aún falta. Cualquiera puede creer que porque ya no sufro como antes estoy satisfecho y lo tengo todo resuelto. Pero no. Aún estoy a la mitad del camino. Tengo que luchar más por mi sueño, por mi familia.
Soy ambicioso y siempre quiero más, por lo que tengo muy clara mi meta a nivel profesional: quiero ser el primer tico campeón mundial de boxeo. Quiero reinar en mi categoría actual, la de peso mosca (entre 108 y 112 libras), lo cual es difícil, pero dado que la vida me ha dejado más que claro que no hay nada imposible, voy a trabajar incansablemente para lograrlo. Para los que creen en mí y para los que no".

