Exjugador manudo relata su calvario: “Partes del músculo se murieron”
En el fútbol no todo es color de rosa como lo pintan, y así lo revela el exjugador de Liga Deportiva Alajuelense (LDA) Kevin Cabezas.
Una fractura de tibia y peroné con los manudos lo mandó directo al quirófano; sin embargo, el calvario nunca acabó.
Se recuperó y, en busca de minutos, se marchó a Liberia, pero las secuelas de esa grave lesión nunca desaparecieron.
Después de la operación, los dedos de su pie se hacían como "garra", producto de un problema de nervios, pero aprendió a vivir con esto.
Con el paso del tiempo y tras un nuevo golpe, se dio cuenta de que algo no estaba realmente bien.
"Tenía una fisura y el otro tema fue que se evidenció mi secuela, que es el síndrome compartimental posterior. Eso significa que ciertas partes del músculo se murieron y hacía que mis tendones se retrajeran y los dedos se hicieran en garra".
Cabezas habló con Liberia y les explicó lo que pasaba, pero prácticamente le dieron la espalda.
Fue por eso que decidió operarse por su propia cuenta, en busca de volver a ser aquel jugador que terminó fichando por el tricampeón de Centroamérica.
"Todo esto no es un retroceso, es todo lo contrario. Dios sabe por qué hace las cosas, y este último golpe que recibí terminó mostrando lo que realmente estaba pasando.
Hoy estoy tranquilo, agradecido y convencido de la decisión que tomé…".