La loca noche de Toronto en la que Cristiano acabó llorando
Todos los reflectores estaban puestos sobre el duelo entre Portugal y Croacia, pues había mucho en juego durante los 90 minutos de esta Copa del Mundo.
El orgullo, la historia, una clasificación e incluso la posible despedida mundialista de dos grandes estrellas estaban sobre la mesa, ya que bien podía tratarse del último partido de Cristiano Ronaldo o Luka Modrić.
Por eso, la noche de Toronto será recordada como una jornada de locura en la que pasó de todo y en la que Modrić, finalmente, vivió el cierre de una trayectoria mundialista inolvidable.
Portugal fue superior por momentos, pero los croatas rompieron el cero y llenaron de tensión a los lusitanos, que sentían que el Mundial se les escapaba.
Sin embargo, nada más alejado de la realidad. Cristiano Ronaldo les mostró el camino hacia la victoria con un penal que convirtió por el centro del arco.
Ese gol abrió la puerta hacia los octavos de final de la Copa del Mundo.
Quien puso el broche de oro fue Gonçalo Ramos, con un certero cabezazo que llevaba la fuerza de todo un país.
Sin embargo, eso fue apenas el preámbulo de lo mejor del encuentro, ya que, en el último suspiro, Croacia anotó y desató la locura en las gradas.
También provocó la desazón de Cristiano, quien observaba desde el banquillo cómo el partido parecía irse al tiempo extra, prolongando aún más el sufrimiento.
Pero apareció el VAR y el árbitro sancionó una posición prohibida, anulando el gol croata. La decisión provocó que parte de la afición perdiera la cabeza.
Tras el fallo arbitral, varios aficionados croatas lanzaron botellas, vasos y otros objetos al terreno de juego en señal de protesta.
Nada cambió la historia y Portugal terminó celebrando una noche inolvidable en Toronto, mientras Cristiano, entre lágrimas, dedicó la victoria al fallecido Diogo Jota.

