Las tortugas también corren la maratón de Nueva York
(AFP) Exhausta, renqueando y sin parar de llorar, Jessica Durán fue una de las últimas en atravesar la meta de la maratón de Nueva York, en un Central Park helado y casi desierto. Casi nueve horas después de la largada.
Para ella y muchos otros corredores con sobrepeso, o ancianos o simplemente sin el entrenamiento correcto, recorrer 42,195 km sin detenerse es una hazaña. Y no les importa en lo más mínimo demorar seis horas o más que el vencedor, el eritreo Ghirmay Ghebreslassie, quien a sus 20 años es el ganador más joven en la historia de la carrera, con un tiempo de 2:07:51.
"Lo hice por mis hijas, son mi inspiración, por ellas haría cualquier cosa", dijo Duran, una neoyorquina de 35 años, abrazando a sus dos pequeñas que la esperaban en la meta de la mayor maratón del mundo, casi sin público salvo por un puñado de voluntarios y periodistas. Un par de empleados comenzaron a desmontar la luz y el sonido pese a que los corredores seguían llegando.
"Corrí hasta Queens, y luego caminé. Estaba agotada, quería abandonar, subirme a un bus. Pero mi padre me alcanzó un chocolate, los espectadores me daban dulces y papas chips, y eso me hizo seguir", contó.
Todos son campeones
Aunque una minoría asegura que las maratones deben estar reservadas a los corredores de élite, los que apoyan su creciente popularización son mayoría. Más de 50 mil corredores participaron en la carrera que atraviesa los cinco distritos de la ciudad, ante un público de un millón de personas.
"Todos son campeones, del primero al último. Cada persona merece la misma experiencia. Esto cambia la vida de algunas personas, y queremos que se vayan pensando que esto fue la mejor cosa que han vivido jamás", dijo el director de la maratón, Peter Ciaccia.
Ciaccia, tras el fin oficial de la carrera -cuando se dejan de cronometrar los tiempos- entró en la pista y ayudó a una mujer con gran sobrepeso a dar los últimos pasos, y tras colocarle una medalla al cuello, pidió para ella asistencia médica.
El tiempo promedio del maratón de Nueva York ronda 4:35. A diferencia de otros que exigen un tiempo determinado para clasificar, la mayoría de los corredores de la maratón de Nueva York se registra en una lotería.
La japonesa-estadaounidense Yoshiko Takahashi, 81 años, corre en Central Park todos los días, salvo cuando llueve. Esta anciana diminuta llegó impecable a la meta casi nueve horas después de la largada. "He corrido unas 40 maratones, en Nueva York, Boston y Tokio. Ahora mi salud no es buena, caminé casi de principio a fin. ¡Pero conseguí mi medalla!", celebró riendo.
