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Óscar Ramírez: el hombre que esperó 7 años por su redención

Por Adrián Mendoza | 4 de Ene. 2026 | 1:36 am

Óscar Ramírez tocó la gloria y alcanzó el punto cúspide de su carrera deportiva como técnico en 2018, con la participación en la Copa del Mundo.

Sin embargo, lo que debió ser una fiesta llena de alegría y reconocimientos terminó entre críticas e incluso amenazas de muerte.

Esto lo obligó a salir casi a escondidas del Aeropuerto Juan Santamaría tras su regreso del Viejo Continente.

En un primer momento, se refugió en su casa antes de trasladarse a Hojancha, Guanacaste, en busca de una vida diferente.

Allí borró por completo su faceta deportiva e inició la de empresario, ya que no deseaba volver a saber nada del fútbol.

No obstante, el "gusanillo" nunca desapareció del todo y se mantuvo a la espera de que llegara una oportunidad.

En 2024 tuvo un primer acercamiento al regresar a Liga Deportiva Alajuelense (LDA), el equipo de sus amores y con el que había hecho historia.

Sin embargo, lo hizo desde la distancia y su primer contacto fue con las ligas menores, brindando consejos a las camadas más jóvenes en el Centro de Alto Rendimiento (CAR).

Pero, una vez de vuelta en el entorno futbolístico, el llamado regresó y, tras la salida de Alexandre Guimaraes, no dudó en dar el sí.

Un sí que se convirtió en su camino hacia la redención, una que tardó muchos años en llegar, pero que estaba ahí, esperándolo para devolverle al fútbol parte de lo que este le había dado.

El popular "Machillo" volvió y lo hizo por la puerta grande, cerrando un segundo semestre de 2025 con nota perfecta.

Conquistó un histórico tricampeonato en la Copa Centroamericana y le dio finalmente la estrella 31 a una institución que lleva en el corazón.

"Es duro, tenía un tiempo retirado y volver a asumir me costó. Tengo un cuerpo técnico muy bueno; todos han sido muy valiosos. A mi edad (61 años), uno necesita tener ayuda", mencionó.

En esta etapa ya no se vio al técnico que se estresaba minuto a minuto por un mal pase o por una jugada que no se ejecutaba como la había visualizado.

Ahora se observa a un entrenador que disfruta lo que hace desde su posición, con años de experiencia que le permiten tomar mejores decisiones.

Por eso, en los festejos del título, no se contuvo y dejó ver una faceta que nunca antes había mostrado en público.

"Esto es para mi señora, mis hijos, mi papá y mi mamá. Me duele perder tiempo con ellos, pero la causa era esa. Mis hermanos también son parte importante", expresó, demostrando que ahora su prioridad es la familia.

Con el deber cumplido y en medio del olimpo de los técnicos del país, Óscar Ramírez se alista para un 2026 cargado de grandes retos.

Buscará el bicampeonato nacional, pero su principal meta será trascender en el plano internacional, especialmente en la Copa de Campeones de la Concacaf.

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