Organismo reveló este martes sus nuevas perspectivas mundiales

Así ve el FMI el futuro de Costa Rica, resumido en 7 indicadores

Luis Valverde [email protected] Octubre 15, 2020  12:05 am

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  • Prevé un mejor cierre de la economía mundial que el esperado, pero no así para las naciones emergentes

(CRHoy.com) Las nuevas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) dibujan una economía mundial con un crecimiento ligeramente mejor al que se esperaba a mitad de año. Siempre será en cifras negativas -de -4,4%,- pero para la organización, la mejora en 0,8 puntos porcentuales respecto a junio es al menos una muestra de que habrá un rebote en la economía: los motores volvieron a andar.

Pero el efecto no es igual para todos los países, y las naciones consideradas emergentes o aquellas de media renta enfrentan todavía un panorama incierto. En Latinoamérica por ejemplo, se espera un retroceso económico del -8,1%, con una gran afectación en indicadores como la deuda pública y el desempleo.

En medio de este turbulento océano navega el barco costarricense que hoy si acaso se mantiene apenas a flote, pero con un riesgo real de naufragar si no se da un golpe de timón que le permita retomar la ruta a la estabilidad financiera.

¿Cómo ve el FMI el futuro del país con las condiciones actuales? De acuerdo con las bases de datos que dan contenido a las Perspectivas de la Economía Mundial del FMI, con cifras actualizadas a este octubre, este es el panorama:

Crecimiento económico

 

Como gran parte de las economías afectadas por la pandemia y la crisis económica, el FMI proyecta un rebote de la producción costarricense en forma de “V”.

El punto más bajo será este año cuando se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) toque fondo en un -5,4%, similar al -5,5% proyectado por Cepal y ligeramente superior al -5% inicialmente previsto por el Banco Central.

En 2021 se proyecta un crecimiento del 2,2% para luego estabilizarse alrededor de un 3% para los siguientes años.

Desempleo

El desempleo ha sido uno de los indicadores que más ha reflejado las dimensiones de la crisis en los hogares de los costarricenses.

A mitad de año este indicador había superado el 24,4% y para agosto cedió ligeramente a un 23,2%.

El FMI espera que para cierre de este 2020 la tasa general de desempleo termine en un 22%.

Sin embargo, el país será incapaz de generar nuevas condiciones de empleo que permitan llevar las cifras al mismo nivel prepandémico, al menos hasta 2023.

Ingresos, gastos y deuda pública

Estos tres indicadores resultan claves para poder dibujar de manera gráfica cuál es uno de los principales problemas en el equilibrio fiscal que enfrenta el país.

Para este 2020 se observa un notorio ensanchamiento entre el nivel de ingresos esperado y el nivel de gastos que daría como resultado el esperado déficit fiscal del -9,3% del PIB.

En la tendencia proyectada, es previsible una recuperación apenas ligera en los ingresos y una leve reducción del gasto, pero sin que en el próximo quinquenio se logre alcanzar el equilibrio financiero.

Así, para 2025 Costa Rica todavía arrastraría un faltante producto de ingresos esperados por alrededor de ₡7 billones y gastos totales generales por el orden de los ₡8 billones.

Paralelo a ello el país seguiría con su deuda creciente. Al menos durante todo el periodo de la proyección Costa Rica no lograría regresar a niveles de endeudamiento por debajo del 70% del PIB, lo cual hace al país ir por un océano todavía más picado.

La diferencia entre ingresos en relación al PIB con el nivel de endeudamiento es abismal, y la deuda se convierte en una bola de nieve que va achicando cada día las opciones del gobierno para invertir recursos en otra cosa que no sea el pago de esos intereses.

“La alta proporción de ingresos tributarios que absorbe el servicio de la deuda supondrá necesariamente que se dispone de menos ingresos para ámbitos críticos, entre ellos para atender necesidades de gasto social. Tras el período de crisis, estas necesidades aumentarán para poder hacer frente al aumento de la pobreza y a una creciente desigualdad y para corregir los retrocesos en la acumulación de capital humano”, apuntó el FMI en su informe.

Importaciones y exportaciones

La desaceleración de la economía y los cierres de fronteras han repercutido directamente en las compras y ventas que realiza el país en el mercado extranjero.

En materia de importaciones, el FMI proyecta una caída total hasta el -7,3% en el el volumen, mientras que en exportaciones hasta un -15,5%.

De acuerdo con el más reciente comentario de la economía nacional publicado por el Banco Central a agosto se acumulaba una mayor reducción en las compras externas que en las ventas.

Hacia mitad de año hubo una ligera recuperación en las exportaciones producto de la recuperación de la actividad económica en Estados Unidos y Europa.

Pese a ello, las ventas a Centroamérica y Panamá profundizaron la contracción mostrada en los meses previos.

En las importaciones, según el Central, destaca la contracción de la factura petrolera, que combina caídas tanto en la cantidad de barriles como en el precio promedio de la mezcla de hidrocarburos.

En estos dos últimos indicadores Costa Rica depende estrechamente de todo lo bien o lo mal que le vaya a sus principales socios comerciales; es decir, países como Estados Unidos, México, Canadá, China y regiones como Europa y Centroamérica.

De allí que una mejora esperada en las condiciones económicas de esos países podría traducirse en aguas mas calmas para el mercado local.

No obstante, ninguna mejora internacional y en el volumen de ventas costarricenses será suficiente si el país no logra enderezar el timón en los otros indicadores, en especial en el del endeudamiento y en la diferencia que se genera entre ingresos y gastos.

El Fondo señala que ya muchos países ya enfrentan disyuntivas muy difíciles entre implementar medidas para apoyar el crecimiento a corto plazo y evitar una mayor acumulación de deuda que será difícil de pagar en el futuro

Por eso recomienda establecer políticas de apoyo para promover el crecimiento económico de manera sólida.

“Las medidas tributarias y de gasto deben dar prioridad a las iniciativas que pueden ayudar a elevar el producto potencial, asegurar un crecimiento participativo que beneficie a todos y proteger a los grupos vulnerables. Es más probable que la deuda adicional incurrida para financiar tales políticas se autoamortice en el futuro a través del aumento del tamaño global de la economía y de la futura base de recaudación que si la deuda se utilizara para financiar subsidios mal focalizados o un gasto corriente improductivo”, apuntó el FMI, al hablar de los retos que enfrenta los países a partir de ahora.



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