Contraloría revela desigualdad en acceso de ciudadanos a créditos en entidades públicas

Contraloría General de la República. (CRH).

Contraloría General de la República. (CRH).

La Contraloría General de la República (CGR) reveló desigualdad en el acceso de los ciudadanos a créditos en distintas entidades públicas.

Así lo determinó en un análisis sobre la gestión crediticia financiada con recursos públicos en 17 entes y órganos que otorgan créditos de desarrollo a ciudadanos y mipymes, en el cual se identificaron deficiencias originadas en la fragmentación del sistema y en la ausencia de una regulación y supervisión financiera efectivas.

Esta desarticulación provoca, al menos, cuatro problemas críticos en el uso de los recursos públicos, evidenciados en los datos de 2024 y 2025.

"Las situaciones detectadas comprometen la sostenibilidad de estos fondos y limitan el acceso ciudadano al impacto social e inclusividad que busca el sistema", señala la entidad fiscalizadora.

Instituciones analizadas

Los entes y órganos incluidos en este estudio son: Comisión Nacional de Préstamos para la Educación (Conape); Corporación Arrocera Nacional (Conarroz); Corporación Bananera Nacional (Corbana); los Fideicomisos n.º 955 para el cultivo de palma aceitera y para los productores de piña; Fondo de Desarrollo de Pequeñas y Medianas Empresas (Fodemipyme); Fondo Nacional de Desarrollo (Fonade); Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (Fonafifo); fondos especiales del Banco Popular y de Desarrollo Comunal (BP Bienestar, Fondo Especial para el Desarrollo, Fondo Especial de Vivienda); Instituto de Desarrollo Rural (Inder); Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (Infocoop); Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM); Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU); Junta de Desarrollo Regional de la Zona Sur (Judesur); y Fondo de Apoyo para la Educación Superior y Técnica del Puntarenense (Faesupt).

Resultados

  • Falta de focalización: los recursos no llegan prioritariamente a quienes más los necesitan, lo que revela una profunda desigualdad. El 10 % de los beneficiarios con mayores ingresos concentra el 19,6 % del monto total de los créditos.
  • Ausencia de controles en el otorgamiento de créditos: el 31,1 % de los beneficiarios de créditos productivos no está inscrito en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el 28,8 % no lo está en el Ministerio de Hacienda. Esta informalidad debilita la trazabilidad e incrementa el riesgo de legitimación de capitales.
  • Duplicidad y concentración de créditos: la falta de un sistema de información crediticia integrado ha permitido que tan solo 10 beneficiarios acaparen 684 operaciones crediticias por un monto de ₡6.434 millones. Este patrón demuestra que el sistema tiende a recircular fondos entre unos pocos, distorsionando la distribución equitativa y limitando severamente su impacto social.
  • Insostenibilidad financiera del sistema crediticio: la morosidad promedio del sistema (5,53 %) duplica el estándar bancario (cercano al 3 %). Este alto nivel de riesgo, agravado por las condonaciones de deuda, pone en peligro la sostenibilidad de los fondos para futuros proyectos sociales y productivos.