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Costa Rica enfrenta un giro estructural en el empleo de las multinacionales

Por Alexánder Ramírez | 19 de Ene. 2026 | 4:19 am

Imagen con fines ilustrativos. (CRH).

La desaceleración del empleo en las empresas multinacionales instaladas en Costa Rica evidencia que el país enfrenta un giro estructural en esta materia.

La Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE) reveló este jueves que, entre 2022 y 2025, la generación neta de empleo en las multinacionales cayó de casi 19.000 puestos de trabajo a poco más de 3.300.

La tasa de crecimiento del año pasado es la menor registrada en ocho años. Desde 2023, además, el ritmo anual de expansión del empleo en estas compañías pasó a ser de un dígito.

"Los números son claros: la tasa de crecimiento del empleo neto en multinacionales se ha reducido a un dígito desde 2023; el sector de servicios —antes el motor dinámico de este ecosistema— incluso muestra una caída neta de casi un 2 % en 2025, mientras que ciencias de la vida y manufactura mantienen crecimientos moderados", sostuvo el experto en la materia Sandro Zolezzi.

¿A qué se debe?

Según Zolezzi, investigador asociado de la Universidad LEAD y research fellow de la Academia de Centroamérica, lo que está sucediendo "no es un accidente estadístico", sino una transición estructural que se ha venido señalando desde mediados de 2025 en análisis sectoriales sobre productividad y empleo en tecnologías de la información (TI).

En el sector de TI, que representa uno de los segmentos más sofisticados de la inversión extranjera directa (IED) costarricense, el crecimiento del empleo pasó de tasas cercanas al 7 % anual en la era prepandemia a menos del 2 % en los años recientes.

Explicó que esta desaceleración se debe a una reasignación de prioridades corporativas. Las empresas no solo están contratando menos; están buscando más valor por persona ocupada, no más personas.

Mencionó que el fenómeno tiene varias causas:

  • Primero, las multinacionales globales están reorganizando sus redes productivas, impulsadas por la automatización, los modelos híbridos de trabajo y una reconfiguración de la cadena de valor que prioriza la eficiencia sobre el volumen de empleo.
  • Segundo, la dinámica a la baja del tipo de cambio del dólar respecto al colón y los costos laborales en dólares están presionando la competitividad de Costa Rica frente a otros destinos de IED, especialmente para actividades intensivas en personal técnico.
  • Tercero, la productividad —medida como el valor generado por trabajador— ha sido una decisión estratégica más que una respuesta coyuntural: el sector de TI mostró una caída en productividad entre 2020 y 2022 y una recuperación a partir de 2023, lo que corroboraría un ajuste deliberado hacia una mayor eficiencia global.

"Esta transición no es exclusiva de Costa Rica. La adopción de nuevas tecnologías y la reestructuración de procesos productivos en las multinacionales a nivel global están transformando el empleo en todos los destinos de IED", comentó Zolezzi.

Sin embargo, señaló que sí existe una diferencia crucial con otros destinos de inversión extranjera directa: Costa Rica no ha presentado públicamente este análisis estructural ni ha explicado por qué ocurre ni qué implica para 2026 y más allá.

"El riesgo de ese enfoque es que se convierta en una alarma sin diagnóstico y que las políticas públicas respondan con medidas temporales, en lugar de estrategias de largo plazo que eleven la productividad, fomenten el talento avanzado y posicionen al país en nichos donde el valor agregado sea la regla, no la excepción".

¿Qué se debería hacer?

El experto subrayó que una política moderna de IED no debería medir solo los empleos generados, sino también el valor económico, los encadenamientos productivos, la sofisticación tecnológica y la productividad por persona.

"Medir empleo sin contexto productivo es como medir el tamaño de un equipo contando números y no resultados", manifestó.

En su criterio, ante la desaceleración en el empleo de las multinacionales reportada por CINDE, se debe ahondar en sus raíces estructurales.

"Lo que estamos viendo es lo que ocurre cuando una economía joven en servicios avanzados deja de crecer en volumen y comienza a crecer en eficiencia y valor agregado. Costa Rica no puede permitirse simplemente lamentarse por menos puestos de trabajo en multinacionales. Debe preguntarse cuánto valor agregado aporta cada uno de esos puestos y cómo puede atraer IED que favorezca esa sofisticación, no solo números", agregó.

Agotamiento

Expertos, como Zolezzi, y Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR), han advertido que el modelo de atracción de IED del país muestra señales de agotamiento estructural y debe avanzar hacia un rediseño.

La IED global se está redefiniendo. Según el World Investment Report 2025 de la UNCTAD, los flujos de inversión hacia sectores digitales, verdes y de infraestructura crítica representan hoy más del 65 % del total, mientras que la manufactura tradicional y el ensamblaje pierden relevancia.

"Los inversionistas ya no buscan solo estabilidad macroeconómica o zonas francas; buscan ecosistemas inteligentes, talento digital, energía verde, seguridad de los datos y predictibilidad regulatoria", dijo recientemente Zolezzi.

Parte del problema radica en la estructura del ecosistema de promoción de inversiones.

"Los organismos responsables se han vuelto demasiado dependientes de indicadores pasados y de una visión cuantitativa del éxito. La narrativa del 'récord histórico' cada año crea la ilusión de que todo marcha bien, cuando en realidad los proyectos nuevos se han estancado".

Por su parte, Cubero aseguró que la estrategia de Costa Rica para atraer inversión extranjera directa ha sido muy exitosa y le ha permitido al país crecer, diversificar su estructura productiva y generar numerosos encadenamientos entre empresas extranjeras y locales.

No obstante, advirtió que una gran parte de la IED proviene de Estados Unidos, por lo cual es necesario diversificar los orígenes de la inversión extranjera directa.

También señaló que es fundamental que el próximo gobierno se enfoque en impulsar la competitividad nacional mediante reformas como:

  • Reducir las cargas patronales, replanteando la forma en que se financia la seguridad social.
  • Disminuir las tarifas eléctricas, mediante una apertura del mercado y un nuevo modelo regulatorio.
  • Mejorar la infraestructura vial y portuaria, en cantidad y calidad.
  • Elevar la calidad de la educación, conectando la formación formal y técnica con las necesidades del sector productivo y reforzando el bilingüismo y las destrezas técnicas.
  • Simplificar la regulación y reducir las cargas burocráticas.
  • Eliminar distorsiones financieras —como el encaje mínimo legal, peajes o cargas parafiscales— que encarecen el crédito y afectan la competitividad.

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