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Creación de empleos en Costa Rica se estancó en los últimos 6 años, advierte informe

Por Alexánder Ramírez | 10 de Feb. 2026 | 4:04 am

Imagen con fines ilustrativos. (CRH).

La creación neta de empleo en Costa Rica se estancó en los últimos seis años, según un análisis elaborado por el Observatorio Económico y Social (OES) de la Universidad Nacional (UNA), con base en datos de la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El informe advierte que el nivel de ocupación se ha mantenido prácticamente sin variaciones: en el cuarto trimestre de 2019, previo al inicio de la pandemia de covid-19, se contabilizaban 2.182.818 personas ocupadas, mientras que en el cuarto trimestre de 2025 la cifra apenas alcanzó las 2.183.473.

En consecuencia, el aumento neto del empleo en el periodo fue de 655 personas, en un contexto de crecimiento poblacional superior a 294.000 habitantes.

La economista Roxana Morales, coordinadora del OES-UNA, señala que este estancamiento del empleo se da en un contexto de contracción significativa del mercado laboral, reflejada en la caída de la tasa neta de participación.

Este indicador, que mide la proporción de personas de 15 años y más que trabajan o buscan activamente empleo, se redujo en 8,4 puntos porcentuales (p. p.), al pasar del 62,9 % en el cuarto trimestre de 2019 al 54,5 % en el mismo periodo de 2025.

«En otras palabras, cada vez menos personas están disponibles o dispuestas a integrarse al mercado de trabajo, lo que plantea riesgos importantes para el crecimiento económico, la sostenibilidad de los regímenes de pensiones y de seguridad social, así como para el sistema de cuidados», señala la investigadora.

La contracción de la fuerza laboral afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque con mayor intensidad a estas últimas.

Entre 2019 y 2025, la fuerza de trabajo masculina se redujo en un 5,4 %, mientras que la femenina lo hizo en un 8,1 %, lo que profundiza las brechas de género existentes en el mercado laboral.

Feria de Empleo Universidad Nacional UNA

Solo se redistribuye

El análisis destaca que, aunque el empleo total no aumenta, sí se observa una recomposición significativa de su estructura.

Por nivel educativo, la ocupación crece entre personas con secundaria completa y educación universitaria, mientras que disminuye entre quienes tienen secundaria incompleta o menos.

Algo similar ocurre por nivel de calificación: durante estos años únicamente se han creado empleos que requieren alta calificación, mientras que los de calificación media y baja se han reducido.

La redistribución también es etaria: el crecimiento del empleo se concentra en personas de entre 24 y 44 años, mientras que en el resto de los grupos de edad el número de personas ocupadas es inferior al observado en 2019.

Ganadores y perdedores

El análisis también revela que la recomposición del empleo se manifiesta a nivel sectorial.

Entre las actividades que más puestos de trabajo han perdido destacan la agricultura, ganadería y pesca (-64.795 empleos); los hogares como empleadores (-38.037); el comercio y reparación (-13.707), y hoteles y restaurantes (-12.181).

En este último sector, el impacto ha sido particularmente desigual por sexo: mientras que entre las mujeres se perdieron 13.068 empleos, entre los hombres se registró un leve aumento de 887 puestos.

Por el contrario, algunas actividades sí muestran creación de empleo, entre ellas transporte y almacenamiento (28.300 nuevos puestos); comunicación y otros servicios (19.109); intermediación financiera y seguros (17.803), y actividades profesionales y administrativas de apoyo (16.980). La industria manufacturera también destaca con la creación de 24.278 empleos.

Ejemplo claro

El sector turismo sintetiza con claridad las transformaciones recientes del mercado laboral.

En términos netos, entre 2019 y 2025, se perdieron 6.216 empleos. No obstante, esta cifra oculta fuertes desigualdades: mientras se crearon 2.108 empleos para hombres, las mujeres perdieron 8.324.

La pérdida de empleo turístico se concentró en zonas urbanas (-13.730), mientras que en áreas rurales se crearon 7.514 puestos.

Asimismo, afectó principalmente a personas jóvenes de entre 15 y 34 años (-15.255 empleos) y a microempresas de una a nueve personas trabajadoras (-14.648). En contraste, los establecimientos con 10 o más personas empleadas generaron 8.535 nuevos puestos, lo que evidencia que las microempresas han sido las más golpeadas por el ajuste.

Adicionalmente, la destrucción de empleos se dio entre personas en condición de subempleo y en la informalidad.

En el caso de las mujeres, la mayor pérdida se registró en las actividades de provisión de alimentos y bebidas, con 11.274 puestos menos.

Las empresas dedicadas a la producción de dispositivos médicos están ubicadas en zonas francas. Con fines ilustrativos. Archivo CRH

Menos desempleo, pero no por más empleo

En el cuarto trimestre de 2025 se registraron 147.453 personas desempleadas, casi la mitad de las observadas en el mismo periodo de 2019 (309.465).

Sin embargo, esta reducción no responde a una mayor generación de empleo, sino a la salida de personas del mercado laboral, subraya el informe.

Casi la mitad de la población desempleada (48,7 %) cuenta con secundaria incompleta o menos, lo que evidencia las crecientes dificultades de inserción laboral para personas con menor nivel educativo, en un contexto en el que las actividades más dinámicas de la economía demandan perfiles de mayor calificación.

La población fuera de la fuerza de trabajo aumentó un 32 % en los últimos seis años, al pasar de 1.471.375 a 1.944.243 personas. Aunque el mayor incremento se observa entre quienes tienen 60 años o más (59,7 %), el aumento se registra en todos los grupos etarios, lo que confirma un proceso generalizado de contracción del mercado laboral.

Movimiento comercial en San José. Con fines ilustrativos/Archivo CRH

Más pequeño y más excluyente

"En síntesis, Costa Rica enfrenta un proceso sostenido de contracción del mercado laboral, acompañado de una creciente concentración en la creación de empleo. Cada vez menos personas participan en el mercado de trabajo y los nuevos puestos se generan principalmente en actividades de alta calificación, lo que profundiza las brechas laborales existentes", advierte Morales.

Este patrón afecta de manera desproporcionada a las mujeres, a las personas jóvenes y a quienes presentan menores niveles educativos.

Según la investigadora, la disminución del desempleo no puede interpretarse como una mejora estructural del mercado laboral, sino como el resultado de un proceso de contracción y recomposición excluyente.

"Esta dinámica no solo limita el crecimiento potencial de la economía, sino que también plantea la necesidad urgente de políticas públicas orientadas a ampliar la participación laboral —en particular la de las mujeres— y a promover una generación de empleo más diversificada e inclusiva", concluye.

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