Endeudamiento de los ticos prácticamente se duplicó en la última década
El endeudamiento de los costarricenses mostró una tendencia sostenida al alza y prácticamente se duplicó durante la última década.
Según el estudio El sistema de intermediación financiera costarricense: evolución, desafíos y perspectivas 2014-2024, al analizar el saldo de deuda nominal por persona (utilizando el crédito al sector privado dividido entre los miembros de la población económicamente activa), se registra una tendencia sostenida de crecimiento durante la última década.
A inicios de 2014, cada persona perteneciente a la población económicamente activa debía, en promedio, ₡5,4 millones, mientras que en 2024 esa cifra alcanzó los ₡10,2 millones. En otras palabras, la deuda prácticamente se duplicó en ese periodo.
Si se realiza el mismo ejercicio a nivel de los hogares, la conclusión es similar.
En diciembre de 2013, la deuda promedio por hogar rondaba los ₡9 millones y, desde 2017, se ha mantenido relativamente estable en torno a los ₡13 millones.
El estudio, realizado por los economistas Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), y Luis Liberman, asociado de la Academia de Centroamérica, aclara que, debido a que las estadísticas de crédito al sector privado también incluyen a las empresas, una aproximación más precisa es observar el crédito dirigido a personas físicas.
Al dividirlo entre la cantidad de personas ocupadas, se observa que el saldo promedio de deuda individual creció cerca de un 63 % en la última década. Concretamente, pasó de ₡6,1 millones en 2014 a más de ₡10 millones al cierre de 2024. Esta tendencia confirma un aumento significativo en la carga financiera de los hogares costarricenses.
Aunque el saldo de deuda aumentó durante la última década, el comportamiento no ha sido uniforme. Primero hubo una etapa de fuerte apalancamiento de los hogares, marcada por un crecimiento acelerado del endeudamiento. Posteriormente, se observó un periodo de estabilización, en el que el saldo total se ha mantenido relativamente constante e incluso ha mostrado ligeras reducciones en algunos rubros.
Elevada magnitud
La investigación menciona que, según la Encuesta Financiera de los Hogares 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), cerca de 864.000 hogares mantienen algún tipo de deuda, lo que ilustra la magnitud y el peso del fenómeno en la economía costarricense.
El saldo promedio de deuda por hogar supera los ₡10 millones, una cifra elevada que confirma el peso del endeudamiento en la vida financiera de las familias.
Una familia con deudas en tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento para la compra de un vehículo puede destinar entre ₡450.000 y ₡500.000 mensuales al pago de esas obligaciones no hipotecarias.
Si se considera que el ingreso promedio de los hogares ronda el millón de colones, este nivel de endeudamiento supera el umbral del 30 % del ingreso destinado al servicio de la deuda, parámetro comúnmente utilizado por los bancos y las autoridades supervisoras para determinar una carga financiera sostenible.
Otro estudio reciente de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), elaborado a partir de una muestra representativa de 1.200 personas, reflejó una tendencia a la baja en el nivel de compromiso financiero.
El porcentaje del salario destinado al pago de deudas pasó del 50 % en 2023 al 34 % en 2025.
No obstante, esta mejora no necesariamente se traduce en un mayor bienestar. Podría reflejar una mayor cautela en la toma de crédito o bien una reducción en la oferta de financiamiento formal, particularmente entre los jóvenes y la población fuera de la fuerza laboral.
Asimismo, la encuesta de la OCF identificó cambios en la composición del endeudamiento.
Aunque el 87 % de las personas mantiene algún tipo de deuda (una proporción similar al 91 % reportado en 2023), se observan variaciones relevantes.
Por ejemplo, aumentaron los préstamos para vehículos (del 18 % al 47 % entre 2023 y 2025) y disminuyeron las deudas con prestamistas informales, familiares o amistades (del 47 % al 25 %). También se redujo la participación de créditos con cooperativas, asociaciones solidaristas y empresas de electrodomésticos.
Sin embargo, uno de cada tres hogares reporta meses en los que sus ingresos no son suficientes, lo que los obliga a recurrir al endeudamiento para cubrir gastos corrientes.
¿Por qué?
El estudio indica que las causas del aumento en el endeudamiento de las familias pueden analizarse desde distintos ángulos (económicos, sociales y estructurales), pero todas convergen en un punto central: la relación entre el ingreso, el consumo y el crecimiento del producto interno bruto (PIB).
El ingreso determina en gran medida el nivel de consumo y, a su vez, un mayor consumo impulsa la demanda agregada, lo que estimula la producción, la generación de empleo y, en última instancia, el crecimiento económico.
No obstante, aunque en ciertos periodos el consumo privado puede expandirse a un ritmo superior al del PIB, mantener esa dinámica de forma sostenida sin crear desequilibrios resulta difícil.
"Cuando el consumo crece más rápido que el ingreso, suele financiarse mediante endeudamiento, lo que incrementa la vulnerabilidad de los hogares ante choques económicos, alzas en las tasas de interés o pérdida de ingresos", señala el documento.
Durante la última década, el ingreso promedio mensual de los hogares costarricenses ha mostrado escasas variaciones y, en términos reales, incluso se ha deteriorado.
El aumento de los precios superó el ritmo de crecimiento de los ingresos, lo que ha generado una presión estructural sobre el presupuesto familiar.
Muchos de los gastos esenciales, como salud, educación o alimentación, no son fácilmente ajustables, por lo que los hogares recurren al crédito como mecanismo para suavizar el consumo presente y compensar la falta de ingresos. En la práctica, esto significa adelantar recursos futuros para atender necesidades inmediatas.
Al comparar las tasas de crecimiento del ingreso con las del crédito otorgado a personas físicas, la brecha se vuelve evidente. Mientras los ingresos de los hogares aumentaron cerca de 11 puntos porcentuales en el periodo 2014-2024, el crédito para consumo lo hizo en aproximadamente 110 puntos y el crédito para vivienda, en 90 puntos.
"Esta diferencia confirma que el endeudamiento ha funcionado como un sustituto del ingreso, lo que ha permitido mantener el nivel de gasto pese a la desaceleración del ingreso real. Sin embargo, también refuerza la vulnerabilidad de los hogares ante aumentos en las tasas de interés o cambios en las condiciones crediticias", aseguran los investigadores.
El estancamiento de los ingresos vino acompañado de un marcado aumento del endeudamiento. Entre enero de 2013 y noviembre de 2019, el número total de deudores creció un 47 %. Durante la pandemia, esta cifra se redujo ligeramente, pero hacia octubre de 2023 ya había superado el máximo alcanzado en 2019.
Por tipo de segmento, el crecimiento de deudores fue heterogéneo en la última década.
Los deudores de crédito de consumo aumentaron un 29 %, los de tarjetas un 61 %, los de crédito para vehículos un 50 %, mientras que en vivienda el crecimiento fue de apenas un 12,3 % y en el segmento empresarial de solo un 7,4 %.
