Falta de un plan de reactivación condena al país a crecer apenas por inercia
Proyecciones son más bajas que el promedio de Centroamérica, mercados emergentes e incluso el mundo

(CRHoy.com) Si en algo coinciden empresarios, comerciantes y economistas es que el país sigue careciendo de un verdadero plan de reactivación que establezca plazos, metas y acciones concretas para sacar al país del letargo económico en que se encuentra. Y esto se demuestra de manera muy sencilla.
Tras el shock que ocasionó la pandemia era esperable un efecto rebote en la economía. Costa Rica pasaría del -4,5% el año pasado a un 2,6% este año. Pero desde ahora y hasta 2025 la línea en el gráfico no tendrá ningún salto abrupto: el país se mantendrá de manera inercial en cerca de un 3% de crecimiento anual.
La proyección es del Fondo Monetario Internacional (FMI), órgano que para otras regiones pronostica un crecimiento mayor, como por ejemplo en los mercados emergentes en donde se espera un crecimiento cercano al 5%; o incluso Centroamérica y el promedio mundial, que también resultan ser superiores a la proyección local.
Luis Vargas, economista del Colegio de Ciencias Económicas explicó que es importante tener en cuenta la definición de reactivación económica, la cual tiene que ver con plazos y con la manera en que se dinamiza ese crecimiento en el mediano y largo plazo. Para Costa Rica- dijo- el rebote tras el shock pandémico es meramente inercial y no producto de una estrategia de reactivación
"Esto responde a un cambio inercial en la economía y no a una política pública orientada a por ejemplo disminuir el desempleo. El otro problema de que sea inercial, es si es sostenible… la economía, inercial, no es suficiente", dijo
De acuerdo a los expertos del Colegio de Ciencias Económicas gran parte de dinamizar la economía pasa por generar confianza en los agentes económicos. Estipular reglas claras y generar un ambiente propicio para mejorar la inversión e incentivar el consumo.
Las proyecciones del consumo para el sector privado en el país para los próximos años son igual de modestas que el crecimiento económico. Y para el sector público son más bien negativas.
El gobierno se va a ver afectado por aspectos como el ajuste fiscal y los recortes en el presupuesto que debe realizar en los próximos años, y que limitará las posibilidades de gasto e inversiones.
Precisamente este jueves los empresarios dieron a conocer su última encuesta de confianza y señalaron que ha habido un ligero aumento en la misma, pero todavía muy frágil.
José Álvaro Jenkins, presidente de la Unión de Cámaras (Uccaep) reclamó por la ausencia del plan de reactivación como la medida más urgente para el país y que debería estar acompañada de reducciones en los trámites y mayor apoyo al financiamiento.

La Uccaep señala como prioritario que se apruebe el proyecto para crear el fondo de avales, así como la ley de jornadas excepcionales. Jenkins señaló que en los próximos días presentarán un plan de acciones de reactivación, algo que otros grupos y gremios empresariales se han adelantado con sus propias versiones.
El Colegio de Ciencias Económicas, por ejemplo, abogó a por hacer un cambio general en el mapa de las regiones nacionales, para crear al menos 15 nuevas subregiones y generar encadenamientos productivos más fuertes fuera del Área Metropolitana.
A finales del año pasado la Cámara de Comercio también presentó su propia versión ante la mesa de diálogo que discutía el acuerdo con el FMI.
Consistió en un listado de medidas que incluyó algunos aspectos tomados en cuenta por el gobierno, como la congelación de plazas y la eliminación a la exoneración de la regla fiscal, pero que también se dejaron muchas por fuera, como la eliminación de cargas parafiscales a nivel bancario y una renegociación de la deuda pública.
Las bajas expectativas de crecimiento inciden en que las proyecciones sobre el empleo tampoco sean mejores en un menor plazo.
Las estimaciones hablan de que el país recuperará el nivel prepandemia hasta 2023. Pero incluso ese año será un nivel muy elevado, cercano al 12%.