FMI recomienda a países como Costa Rica cortar subsidios y gastos recurrentes
Entidad pide a naciones dar prioridad a gasto en salud y pensar en inversiones de largo plazo

(CRHoy.com) Los países emergentes o de renta media y en espacial aquellos que enfrentan problemas de estrechez fiscal – como Costa Rica- deben abocarse a establecer una política clara y sostenida de recortar gastos recurrentes y eliminar los subsidios focalizados, como parte del plan para enderezar su situación financiera.
La recomendación forma parte de un listado que emitió el organismo en su reciente Informe de Perspectivas de la Economía Mundial, en donde alertó de las desigualdades que están atravesando los países en la recuperación económica.
La mayoría de consejos se aplican a Costa Rica: una nación con elevado endeudamiento, problemas para invertir debido al bajo margen fiscal, alto desempleo y desigualdad en los ingresos, entre otros. Estas son las recomendaciones:

De acuerdo con el FMI el objetivo de recortar gastos recurrentes y subsidios mal focalizados debe estar enfocado en crear espacios para financiar el gasto social y sanitario, así como invertir en infraestructura.
Estos esfuerzos pueden apuntalarse con iniciativas para fortalecer el cumplimiento tributario y mejorar la administración de los ingresos públicos… será necesario un fuerte apoyo internacional, en particular para las economías vulnerables, para complementar las iniciativas nacionales.
Para este año se proyecta que Costa Rica cierre el año con un déficit fiscal cercano al 6,2% del Producto Interno Bruto (PIB) y dado que la mayor parte de los recursos están amarrados al pago de deuda, pensiones y salarios de los burócratas, el espacio para invertir es muy reducido.

El FMI apunta que la pandemia "está lejos de terminar", por lo cual no puede descartarse una recuperación intermitente y prolongada.
Ante ello la prioridad debe seguir siendo el gasto crítico en salud, en la campaña de vacunación, las pruebas de detección y los tratamientos.
Los países deben pensar en el largo plazo, lo que implica inversiones en infraestructura que ayuden a la sostenibilidad de los sistemas de salud.

Cuanto más dure la pandemia, también será necesario destinar cada vez más para reconvertir las capacidades de los trabajadores.
En Costa Rica la tasa de desempleo cedió del 24% a un 16%; sin embargo, está lejos de las cifras prepandemia.
Diversos analistas piensan que esas cifras serán difíciles de alcanzar debido a que los empleadores se acostumbraron a producir más con menos empleados o recurrieron a reconversión tecnológica (exprés, servicios digitales, etc), con lo cual un segmento de las personas desplazadas en la pandemia no volverán a encontrar trabajo en lo que hacían.
Para el FMI todas las políticas a corto plazo deben apuntar a un solo objetivo: el máximo nivel de empleo posible sin comprometer la sostenibilidad fiscal y la estabilidad financiera.
Se debe facilitar la reubicación de trabajadores de sectores en contracción a sectores en crecimiento, será preciso instrumentar subsidios para la contratación de personal, asistencia en la búsqueda de empleo y compatibilización de aptitudes, y capacitación laboral, además de apoyo crítico a los ingresos de trabajadores desplazados. A medida que la pandemia esté bajo control, podrá hacerse hincapié en medidas para garantizar la recuperación e invertir en el futuro, en tanto el espacio fiscal lo permita.

Las políticas fiscales deben aplicarse dentro de marcos a mediano plazo para lograr un mejor equilibrio entre el apoyo cíclico, el fortalecimiento de protecciones para hacer frente a futuros "shocks" y la consecución de objetivos estructurales a largo plazo.
El FMI apuesta por una regla operativa clara, un ancla de deuda a mediano plazo y medidas de ingreso y de gasto previamente aprobadas, así cláusulas de escape bien formuladas.
Hacienda ya implementó la creación de marcos fiscales de mediano plazo en donde se estipulan estos cálculos.

El Fondo sugiere que los bancos centrales independientes, con marcos normativos creíbles, pueden implementar apoyo anticíclico de manera eficaz.
Parte de esa independencia les permitiría reaccionar en eventuales shocks de inflación (endureciendo la política monetaria) o bien manteniendo políticas expansivas, como ocurre en el caso de Costa Rica en donde se ha venido reduciendo la tasa de política monetaria para presionar a la baja los intereses.

Las medidas para promover el crédito, lo que incluye garantías, moratorias de deuda y la liberación de reservas de capital y liquidez, deberían ser más focalizadas.
El FMI recomienda que el apoyo puede centrarse en bancos más pequeños pero viables y empresas en sectores donde la recuperación está rezagada.

Las economías avanzadas se recuperan a buen ritmo lo que implica que el fin del apoyo monetario está cerca.
Esto tiene consecuencias para las naciones emergentes y de renta media pues se proyecta el eventual incremento de las tasas de interés, lo que implica más dificultades para acceder a financiamiento externo.

Para el FMI los gobiernos con grandes stocks de deuda y pesada carga de intereses tendrán que adoptar medidas de ingreso y gasto para aliviar la situación (Costa Rica llegará a tener una deuda superior al 70% del PIB).
Por el lado de los ingresos, estas medidas incluyen un aumento progresivo de los impuestos sobre la renta, una reducción de las lagunas fiscales y de las deducciones, la adopción de impuestos al valor agregado y la ampliación de la base tributaria, recurriendo-por ejemplo- a más a declaraciones electrónicas.
En este apartado el gobierno costarricense ya acogió algunas de estas ideas, en el acuerdo que suscribió con la organización.

La pérdida de aprendizaje durante la pandemia debido a los cierres temporales podría tener efectos a largo plazo en las ganancias individuales y el crecimiento de la productividad de la gente.
Esto implica mayores desigualdades.
Para corregirlo se podría establecer una mayor carga horaria en los colegios en los próximos años, capacitación adicional de los docentes sobre métodos que permitan recuperar el terreno perdido, y la ampliación de los programas de estudio extracurriculares.
Asimismo, los programas de educación y formación vocacional posiblemente deban adecuarse a la evolución de la
demanda laboral pospandemia, donde más empleos requerirán el dominio de tecnologías digitales.

Para el FMI una campaña de inversión verde contribuiría a la transición hacia una economía más limpia, al tiempo que generaría nuevas oportunidades de crecimiento, por ejemplo en los sectores de la construcción y la energía.