Inmigración a Costa Rica está ligada a la búsqueda de trabajo

Informalidad es mayor en los inmigrantes, pero desempleo es menor

7 de Nov. 2017 | 12:01 am

En el 2015, en Costa Rica  habían 411.408 personas nacidas en el extranjero, un 40% más que en el año 2000. De acuerdo con el estudio Mercado Laboral y las Políticas Sociales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) aunque los datos disponibles no permiten hacer una clara distinción entre las diferentes razones para la migración, la inmigración parece estar sobretodo relacionada con el trabajo.

Según el informe del estudio, la migración laboral hacia Costa Rica ha estado determinada principalmente por el estable clima político, las buenas condiciones socioeconómicas relativas a los países vecinos, que comparten un lenguaje común y las oportunidades del mercado laboral especialmente para las personas poco calificadas.

La persistente demanda de mano de obra no calificada en agricultura, construcción, turismo y servicio doméstico, junto con las redes de emigrantes nicaragüenses desarrolladas con el trascurrir del tiempo en esos sectores, ha mantenido una alta afluencia de ese país durante las tres últimas décadas.

Los inmigrantes de Nicaragua representan tres cuartas partes de todas las personas nacidas en el extranjero, aunque los de Colombia y de los Estados Unidos constituyen la segunda y tercera poblaciones más grandes de inmigrantes, respectivamente.

Gran contribución, pero informal

La OCDE resaltó que en el caso de los hombres inmigrantes, estos generalmente están bien integrados en el mercado laboral costarricense, registrando una tasa de empleo del 82% en 2011, nueve puntos porcentuales más que la de los nacionales y muy superior a la de personas nacidas en el extranjero en todos los países de la OCDE, con excepción de Suiza.

Los inmigrantes representan el 12% de la mano de obra del país y trabajan en ocupaciones de baja y mediana calificación.

Sin embargo, las mujeres migrantes tienen más dificultades para acceder al mercado laboral, con una tasa de empleo del 43% en 2011, 39 puntos porcentuales menos que la de los hombres migrantes y ligeramente superior a la de las costarricenses (38%).

La informalidad es más común entre inmigrantes que entre los nacionales. En 2015, el 43% de los inmigrantes empleados no estaba inscrito en el Seguro Social, versus el 28% de los nacionales.

La mayoría de la brecha se relaciona con la distribución de los dos grupos entre sectores y la mayor representación de inmigrantes en sectores con una informalidad más alta, como son la agricultura y el trabajo doméstico.

Difícil regularización

(CRH)

La OCDE indicó que hasta el 2010, cuando se aprobó la Ley de Migración, una parte importante de inmigrantes en Costa Rica no tenía estatus migratorio legal, pero Costa Rica ha adoptado algunas medidas para cambiar esa situación.

La organización cree que la informalidad generalizada hace poco probable que un mecanismo de regularización basado en el trabajo tenga éxito.

La mayoría de las herramientas utilizadas generalmente por los países de la OCDE para manejar la migración laboral son inadecuadas para Costa Rica debido a la informalidad generalizada. Si la prioridad es identificar a aquellos que están presentes en el país y asegurarse de que estén protegidos en contra de explotación, la OCDE recomienda considerar una regularización extraordinaria del estatus migratorio de las personas presentes en el país sin necesidad de un contrato de trabajo formal.

Las regularizaciones implementadas en el pasado en una serie de países de la OCDE han demostrado que es importante que los inmigrantes con una razón válida para estar en el país no regresen a la irregularidad debido a las barreras legales y administrativas para permitir la renovación.

Fuga de talentos

Contrario a otros países de la región, la emigración de Costa Rica no ha sido un fenómeno importante y así lo reseña la OCDE. Sin embargo, ha aumentado sustancialmente en los últimos años.

A inicios de la década, había 100.000 emigrantes costarricenses de 15 años edad o más viviendo en los países de la OCDE, un 32% más que en el 2000.

La emigración de los costarricenses es uno de los temas cubiertos por la política migratoria integral, pero muy poco se ha hecho en esa dirección. Informar a la Diáspora de las posibles oportunidades de inversión y facilitar el retorno son dos de los principales ámbitos en los que se deben tomar medidas concretas.

La OCDE cree que especialmente en sectores clave, como la salud, las ciencias y la ingeniería, el problema de la fuga de talento podría convertirse en una preocupación y las medidas para atraer a esos emigrantes altamente educados, incluso de forma temporal podrían ser beneficiosas para el futuro desarrollo de Costa Rica.

Recomendaciones de la OCDE

Para tratar de mejorar el estatus de los inmigrantes, la OCDE recomienda eliminar la obligación de salir del país durante un corto periodo preestablecido para dar tiempo a que los inmigrantes irregulares presentes en el país regularicen su estatus.

También sugirió fortalecer los medios financieros y la capacidad institucional de la Dirección General de Migración y Extranjería  tanto en San José como en las oficinas periféricas a fin de reducir los tiempos de procesamiento y mejorar la eficiencia del sistema de migración

Otras de las soluciones será desarrollar campañas bien dirigidas para proporcionar a los inmigrantes y a los patronos la información necesaria sobre sus derechos y obligaciones así como las consecuencias de la violación de las normas laborales y del Seguro Social.

Y se recomienda que haya más inspecciones conjuntas o coordinadas por la CCSS, el MTSS y Migración.

Costa Rica tiene una historia única como un país de inmigraciones en Centroamérica, una región conocida por sus altos niveles de emigración. El país tiene una tasa de migración neta de 6 por cada mil habitantes, que es la segunda más alta después de Canadá en América y más alta que en muchos países de la OCDE.

En el 2011, los inmigrantes representaron el 11% de la población de 15 años y más, la mayor proporción entre los países de América Central y de América del Sur. Esta proporción es apenas inferior a la de los países de OCDE con grandes poblaciones inmigrantes como Francia, España, Noruega y los Países Bajos.

La población inmigrante más que triplicó entre 1984 y 2000 y siguió aumentando después, aunque a un ritmo más lento.

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