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Intereses de la deuda dan dolor de cabeza a ministra de Hacienda

Por Juan Pablo Arias | 1 de Ago. 2018 | 12:04 am

(CRH).

Presión al alza sobre los intereses, tanto en moneda nacional como extranjera, se han convertido en el dolor de cabeza de la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, en momentos en que el déficit fiscal amenaza con crecer más de lo esperado y se alarga la discusión sobre la reforma tributaria.

Al cierre del primer semestre del año, el gasto corriente sin intereses crecía al 6,2%, pero la tasa se elevó al 8,6% al considerar los intereses, lo que refleja un mayor peso de la deuda en el financiamiento del déficit.

Ayer, el Ministerio de Hacienda presentó un presupuesto extraordinario por ¢600.000 millones, principalmente para cumplir con el vencimiento de títulos esperados para la segunda mitad del año.

Las colocaciones de títulos valores de corto plazo que se dieron el año pasado con vencimiento al 2018, se realizaron luego de la formulación del presupuesto para este año. En ese momento se estimó que durante el segundo semestre del 2017 se colocaría un total de ¢292.700 millones a corto plazo.

No obstante, en dicho semestre se realizaron colocaciones de ese tipo por un total de ¢891.700, con vencimiento en el 2018, sobre todo para cubrir los faltantes de liquidez en el último trimestre del año pasado, producto del recurrente déficit fiscal de los últimos años. Esto generó una diferencia de ¢599.000 millones respecto a las previsiones con las que se aprobó el presupuesto de este año.

La solicitud de incremento se destina a dar contenido presupuestario al faltante en la partida de amortización de deuda interna por ¢600.044,9 millones

Dicho manejo de la deuda es evidencia de las presiones que atraviesa Hacienda para manejar las finanzas del país en un contexto de un alto déficit fiscal.

"Este anuncio de hoy es otro recordatorio más de la difícil situación fiscal que vive en país, y de la urgencia de encontrar una solución definitiva a la mayor brevedad posible", comentó Alberto Franco.

Más presiones

Según el estudio Gestión y riesgos de la deuda pública de Costa Rica, publicado  por la Academia de Centroamérica en 2017, Costa Rica enfrenta un desequilibrio fiscal crónico desde hace muchos años, el cual se concentra en el Gobierno Central. Más que adoptar reformas integrales para resolver los problemas estructurales, se ha acudido al endeudamiento para financiar el déficit. La gestión de esa deuda y el manejo de los riesgos asociados se han convertido entonces en una labor estratégica por parte de las autoridades.

"El balance de los resultados obtenidos a lo largo del período analizado en este estudio puede considerarse positivo, en el sentido de cumplir con los objetivos de garantizar que las necesidades del financiamiento del Gobierno se satisfagan al menor costo posible, manteniendo los riesgos dentro de rangos que consideren manejables. Sin embargo, los espacios para seguir administrando la deuda bajo esas condiciones se están agotando", señala el estudio.

En opinión de los analistas de la Academia, el entorno externo e interno es menos propicio para desarrollar una gestión de deuda exitosa, con riesgos controlados. Por el contrario, continuar con las estrategias empleadas en los últimos años conlleva mayores riesgos, que de materializarse harían aún más difícil enfrentar el elevado y creciente déficit fiscal.

Perspectivas de tasas de interés más elevadas, depreciación del colón y presiones inflacionarias llevarán a una situación en donde sería difícil lograr una administración prudente de la deuda y de los riesgos derivados.

A su vez, ausencia de medidas fiscales por parte del Gobierno Central podrían redundar en un incremento mayor de la deuda que lo llevaría a niveles insostenibles.

Por otra parte el estudio "Costa Rica: la sostenibilidad fiscal de una economía endeudada", del 2015, calculó el llamado "límite natural de deuda", siendo este del 47,6% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel inferior a la cifra que actualmente estima el Banco Central, del 54% del PIB para este año en ausencia de reformas fiscales.

Esto implica que la administración Alvarado cuenta con grados de libertad estrechos para mantener un nivel de deuda sostenible en el corto plazo.

"Una deuda es sostenible si se cree que el deudor puede seguir atendiendo correctamente sus obligaciones, de manera que por encima del límite natural de deuda (LND) el riesgo de que no se paguen las obligaciones es alto. En opinión del Fondo Monetario Internacional una economía como la costarricense no debería tener un nivel máximo de endeudamiento del 50 por ciento del PIB", cita el estudio.

Según este estudio, para que se mantenga un nivel de deuda sostenible se estimó que la corrección fiscal, mediante aumento de ingresos y reducción de gastos, debe rondar entre el 4,5% del PIB y el 6,4%.

El límite natural de la deuda se calcula a partir de supuestos en tasas de interés, crecimiento económico y balance fiscal primario, todo esto con promedios históricos.

El estudio remarca que a diferencia de otros momentos pasados de alto déficit fiscal, esta vez el país no cuenta con recursos externos de donaciones y la economía no crece a tasas altas.

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