Los males de siempre neutralizan los estímulos a la economía
Burocracia estatal, falta de diálogo político e incertidumbre de población impiden avances
(CRHoy.com).- Una reconocida lista de males estructurales que aqueja Costa Rica neutraliza además los pocos estímulos que recibe la economía para levantarse del piso después del golpe del COVID-19.
La burocracia, la falta de acuerdos políticos y la incertidumbre que provoca la crisis fiscal del Gobierno, los mismos males de siempre, encabezan la nómina de obstáculos que urge quitar del camino hacia la reactivación.
No es que no se hayan echado a andar acciones durante la emergencia sanitaria para sacar del shock a los mercados. Lo que pasa es que algunos de esos males impiden que sus efectos sean mayores.
Incertidumbre y crisis fiscal
El economista y académico, Ronulfo Jiménez, indicó que la política monetaria expansiva que ha aplicado desde el 2020 el Banco Central de Costa Rica (BCCR) no ha dado resultados, en parte, porque las familias y las empresas no han están pidiendo crédito de forma dinámica, a pesar de que la política del Central tiene las tasas de interés en mínimos históricos.
Agregó que aunque una política monetaria expansiva puede ayudar a incentivar el crecimiento económico, esta no es una vara que sirva para empujar directamente a la economía.
"Si las empresas y las personas no piden crédito de forma dinámica, pues la política monetaria encuentra un freno importante", indicó.
El PhD. en Negocios y máster en Administración de Negocios, Daniel Suchar, explicó que los estímulos fiscales se pueden realizar por dos vías. Una, a través de la inyección de dinero en la economía como lo hicieron Estados Unidos y algunos países de Europa, y a través de alivianar la carga impositiva, por el lado de la renta y de ventas, eliminar o congelar impuestos indirectos, lo cual, al final, converge en el aumento de dinero disponible para que las familias y las empresas aumenten el consumo.
En Costa Rica esto no está ocurriendo, según Suchar, por la mala situación fiscal del Gobierno, hecho que le impide inyectarle recursos a la economía, o bien, pensar en una reducción de los impuestos.
Esa misma razón, según Ronulfo Jiménez, impide que la política fiscal, a diferencia de otras economías, juegue un papel importante en la reactivación de la economía.
"En los años de vacas gordas pues no ahorramos y generamos más bien un déficit fiscal y un aumento de la deuda pública que puede volverse insostenible y el Gobierno no tiene espacio para aumentar el gasto o reducir los impuestos para empujar la economía a la reactivación", consideró.
Estados Unidos ha destinado un 16,3% de su producto interno bruto (PIB) en estímulos para su economía para salir del bache que provocó la pandemia del COVID-19, el Reino Unido, un 16,7%, de acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El resultado no deja margen para la discusión. Según la cadena de noticias alemana DW.com, la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos informó hace una semana que el país registró un crecimiento anualizado de un 6,4% en el primer trimestre del 2021. La palanca para ese crecimiento fue el gigantesco plan de estímulo fiscal que puso en marcha el gobierno para superar la mala etapa del coronavirus.
Para Costa Rica y la región latinoamericana, el panorama luce muy distinto. En esta zona del mundo, las reformas fiscales no van por la ruta de alivianar la carga al contribuyente para que tenga más disponible para invertir o consumir. Basta con ver la explosión social en Colombia.
Costa Rica, además, se comprometió con el FMI a aprobar un paquete de proyectos de ley a cambio de un crédito de apoyo presupuestario por $1.750 millones. El combo incluye algunas reformas tributarias para aumentar el cobro de algunos impuestos y eliminar las exenciones ligadas a otros, la ruta opuesta a la que eligieron algunas de las economías más avanzadas.
Según el índice mensual de actividad económica (IMAE), durante los dos primeros meses del 2021 se redujo la actividad económica, en febrero un 4,7%, en términos interanuales.
Burocracia y negociación política
La incertidumbre es otro de los frenos que encuentra el estímulo a la economía, que este año crecería un 2,9%, según el BCCR.
En este aspecto, pesa mucho lo que vaya a ocurrir con el acuerdo al que llegó el gobierno del presidente de la República, Carlos Alvarado, con el FMI, el cual depende de la aprobación de una serie de proyectos de ley para empezar a ejecutarse.
Para Jiménez, ha habido una leve mejoría en las expectativas de que los proyectos se aprueben en el Parlamento, lo cual, sin embargo, no despeja la duda de si la Asamblea Legislativa y el país van a cumplir en tiempo y en forma con estos proyectos tal y como se comprometió el Gobierno con el organismo financiero internacional.
Algunos planes que contribuirían a espantar la incertidumbre y que significarían un estímulo para la economía, como la venta de activos estatales, tienen la complejidad de que requieren de acuerdos políticos para poder aplicarse, consenso que es más difícil de conseguir en el momento actual, con la campaña política hacia el 2022 encendiendo motores.
Además, Jiménez considera que algunas de las políticas de estímulo a la economía que se intentan poner en marcha sin necesidad de nuevas leyes también topan con cerca debido a la burocracia de las instituciones del Estado.
"Por ejemplo, para ayudarle al agro, vendría muy bien que existiera agilidad en la aprobación de agroquímicos y que sean amigables con el ambiente, para eso se necesita que el aparato institucional que hace eso funcione. Si no funciona a buena velocidad, más bien, ese aparato se convierte en un obstáculo", consideró.
La viabilidad de los planes de estímulo de la economía costarricense, entonces, dependen en gran medida de reducir en el ambiente el sentimiento de incertidumbre que hay en las familias y las empresas, de la mejora en la capacidad de ejecución del Estado, y de acuerdos políticos entre diversos partidos.
¿Cuáles estímulos son factibles?
De acuerdo con Daniel Suchar, en el caso costarricense lo más factible para espolear la economía sería relajar el cobro de algunos impuestos.
Él considera conveniente que el Ministerio de Hacienda realice algún tipo de amnistía tributaria por cierto tiempo.
"Me parece que la ruta debería ser quitarle el impuesto al valor agregado al agua, a la luz, al teléfono, alquileres, que son parte de los gastos primarios de las personas. Incluso, se debería pensar en bajar un poco el costo de la canasta básica, para aliviar un poco el bolsillo ya deteriorado del costarricense, no veo posible que el Gobierno siga dando la ayuda del Bono Proteger. Creo que sí sería bueno crear una especie de Bono Proteger para la parte empresarial", recomendó.

