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Mientras la producción creció más del 4 % en 2025 el empleo lo hizo en apenas 0,7 %

Por Alexánder Ramírez | 21 de Ene. 2026 | 12:25 am

Imagen con fines ilustrativos. (CRH).

El crecimiento de la producción y del empleo en Costa Rica fue notablemente desequilibrado el año pasado y reflejó disparidades entre los distintos sectores de la economía.

Mientras el producto interno bruto (PIB) creció a una tasa superior al 4%, el empleo lo hizo tan solo en un 0,7%, según información elaborada por el economista Ronulfo Jiménez, con base en datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Además, el crecimiento de la producción fue desigual entre el régimen definitivo (RD) y las zonas francas.

En el caso del RD, en el que se concentra más del 85% de la economía nacional e incluye sectores como la agroindustria y el turismo, el crecimiento fue de apenas un 2,8%.

Por su parte, el PIB de las zonas francas creció casi un 13%.

Los datos también muestran que en 2025 el empleo de las personas con mayor nivel educativo aumentó, mientras que disminuyó entre aquellas con menor escolaridad.

Los ocupados con secundaria completa o más aumentaron un 4,1 %, mientras que los ocupados con secundaria incompleta o menos disminuyeron un 2,9 %.

¿Qué está pasando?

Según Jiménez, los datos sobre el crecimiento del PIB en 2025 reflejan que este estuvo muy concentrado en las zonas francas y menos en el régimen definitivo.

«Sectores que demandan trabajo menos calificado, como la agricultura o la industria que no está en zonas francas, más bien tuvieron crecimientos negativos o muy bajos», comentó.

Los datos más recientes sobre el crecimiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), elaborados por el BCCR y correspondientes a noviembre de 2025, muestran que en ese mes la actividad agropecuaria mantuvo la evolución negativa de los meses previos (-1,2 %), aunque ligeramente moderada con respecto a un año atrás (-1,5 % en noviembre de 2024). Su contribución porcentual al crecimiento de la producción fue negativa: -1,3 %.

En el caso de la actividad manufacturera del RD, esta creció un 1,0 % interanual en noviembre de 2025, debido a un comportamiento moderado del sector.

Mientras tanto, la producción manufacturera de los regímenes especiales registró un aumento del 17,7 %, principalmente por el incremento en las exportaciones de implementos médicos (29,3 %).

Tendencia

El aumento de las personas ocupadas con mayor nivel educativo y la disminución de aquellas con menor escolaridad podría reflejar una tendencia a mediano o largo plazo, explicó Jiménez.

Esta situación podría estar relacionada con los cambios tecnológicos que experimenta el país.

«Nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como la inteligencia artificial (IA), aplicadas a los procesos productivos, hacen que se necesite menos mano de obra poco calificada y que, más bien, se requieran trabajadores con mayores niveles de calificación», señaló el economista.

Dualidad

Diversas investigaciones —como el estudio Costa Rica: Balance Económico y Social 2025 y desafíos para la próxima administración, realizado por el Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA)— han evidenciado que el carácter dual de la economía costarricense continúa profundizándose.

El régimen especial (zonas francas) se mantiene como el principal motor del crecimiento económico en Costa Rica, con una variación superior al 13 %, frente a una tasa del 2,8 % registrada por el régimen definitivo.

«Este comportamiento confirma la persistencia del dualismo estructural de la economía costarricense, caracterizado por un sector externo altamente dinámico y un sector orientado al mercado interno con un desempeño limitado», señalan investigadores del OES-UNA.

La estructura productiva nacional presenta un crecimiento cada vez más desigual y una alta concentración en el dinamismo del sector exportador del régimen especial.

Según los investigadores del OES-UNA, estos resultados reafirman la necesidad de avanzar hacia una estrategia de desarrollo más equilibrada, que potencie los encadenamientos productivos, eleve la productividad en todos los sectores y promueva una mayor inclusión económica y social.

Mientras las actividades vinculadas al régimen especial han mostrado un crecimiento sostenido y robusto —particularmente en sectores de alta tecnología, manufactura avanzada y servicios empresariales—, el régimen definitivo, que agrupa la mayor parte de la producción nacional, ha experimentado un estancamiento relativo.

Esta misma división se refleja en el mercado laboral, donde se identifica un proceso de polarización.

Mientras los trabajadores con mayor nivel educativo y calificación acceden a empleos formales y de calidad, una gran parte de la población con menores condiciones educativas y formativas no logra insertarse en estas oportunidades, quedando relegada a trabajos informales o de baja productividad.

La división se intensifica al analizar la distribución del empleo por actividades económicas: los sectores dinámicos —como los dispositivos médicos, la manufactura avanzada y los servicios basados en conocimiento— concentran los puestos calificados y formales, mientras que actividades tradicionales, como la agricultura o el comercio minorista, muestran altos niveles de informalidad y precariedad laboral.

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