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Poca claridad ante restricciones eleva tensión: ¿Dónde golpea el martillo?

En algunos cantones se aplica división por distritos, pero en otros con menos casos no

Por Luis Valverde | 22 de Jul. 2020 | 12:04 am
Foto de El Sol de Occidente

Foto de El Sol de Occidente

(CRHoy.com) Tierra Blanca es uno de los distritos que forman parte del cantón central de Cartago. A 8,2 kilómetros de distancia del centro de la provincia, este pequeño poblado rodeado por el verde de los cultivos no reporta ningún caso de activo de COVID-19 y hasta ahora se ha logrado mantener libre del mortal virus.

Pero como el resto de distritos del cantón, Tierra Blanca tiene sobre sí todo el peso del martillo. Las medidas sanitarias impiden a cualquier comercio o negocio local operar con normalidad.

Lejos de allí, en la Zona Norte del país se encuentra Pocosol, uno de los distritos pertenecientes a San Carlos.

Este distrito, desde el 24 de junio pasado que presentaba 4 casos activos ha venido en constante crecimiento. Llegó a acumular 38, aunque para el 19 de julio pasado cerró en 34.

Contrario a Tierra Blanca donde no hay casos, los negocios en este lugar pueden operar conforme a las medidas de alerta amarilla.

¿Cómo se decide en dónde golpea el martillo y con cuáles criterios?. Esa es la duda todavía sin responder por parte de las autoridades de Salud y que se hacen en las distintas comunidades, ante el endurecimiento las últimas semanas de las medidas sanitarias para la operación comercial, y que ha llevado esta semana a un crecimiento de las tensiones contra el gobierno.

Daniel Salas, ministro de Salud, renegó la posibilidad de explicarlas en las conferencias de prensa dado lo "tedioso y técnico" que esto puede resultar. Sin embargo, a nivel comunal y empresarial estas explicaciones tampoco se han dado.

Esto  genera que se produzcan situaciones que en las comunidades no entienden. CRHoy elaboró un análisis a partir de los datos de casos activos de las últimas semanas, con corte al fin de semana pasado. En ese mismo periodo el gobierno decidió hacer ciertas segmentaciones por distritos, como ocurrió en San Carlos y Puntarenas, pero no así en otros cantones.

En Cartago, por ejemplo, hay varios distritos con ciertas condiciones de aislamiento, lejanía o geografía que no reportan crecimientos o la cantidad de casos ha sido mínima, pero aún así están bajo alerta naranja.

 

 

Incluso, la cantidad total de casos del cantón resulta mucho menor que otras en donde hay cantones completos bajo alerta amarilla. El problema, según Mario Redondo, alcalde del cantón central cartaginés, es la ausencia de comunicación por parte del gobierno.

Según el alcalde, las municipalidades ni siquiera son informadas sobre localidades o focos activos para que los Gobiernos locales colaboren en temas como vigilancia policial y prestación de servicios "Tenemos que andar buscando nosotros la información", aseveró.

Todo ello genera incertidumbre en la gente, que necesita trabajar para comer.

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El martillo golpea con distinta fuerza incluso dentro de los mismos cantones. a diferencia de lo ocurrido en el resto del país el Ministerio de Salud partió San Carlos de modo tal que dejó bajo alerta naranja el sector sureste del distrito de La Fortuna y las comunidades de La Vega y Bonanza del distrito de Florencia del Cantón de San Carlos.

Pero solo Pocosol -por ejemplo- acumulaba más casos activos que todo el distrito de Florencia e incluso que La Fortuna.

 

 

El endurecimiento de medidas adoptado recientemente afecta a comunidades de al menos 49 cantones, 14 de ellos fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM).

De estos 14 cantones fuera de la GAM, en al menos ocho ya se había producido una desaceleración de casos para el momento en que las autoridades sanitarias aplicaron el último martillo (17 de junio pasado)

Por ejemplo en Nicoya la cantidad de casos activos se había reducido en un 45% para ese día, comparado con dos semanas antes, mientras en Upala y Guatuso las reducciones en el mismo periodo fueron por el orden del 40%.

Los datos no toman en cuenta el caso particular de Garabito, que desde hace semanas no reportaba casos nuevos y aún así el gobierno la ubicó "por error" en los cantones naranja.

El reproche del alcalde de Garabito Tobías Murillo, llamando a sublevarse ante las medidas restrictivas, hizo cambiar de inmediato la decisión del Gobierno.

Tras esta muestra de molestia han venido otras. El lunes un grupo que representaba a los gimnasios se manifestaron frente a Casa Presidencial y este martes se produjeron al menos dos manifestaciones de dueños de negocios y empleados que piden mayor apertura, una de ellas en San Ramón y otra en Santa Ana frente a la casa del presidente Carlos Alvarado.

Durante la manifestación en San Ramón, el alcalde Nixon Ureña apeló a que se le permitiera a los gobiernos locales realizar divisiones por distritos, para no castigar a zonas no tan golpeadas por el COVID-19.

En paralelo, ayer la Cámara de Comercio de Costa Rica reportó que el sector ya acumula pérdidas superiores a los $1.850 millones y la pérdida de más de 35 mil empleos. Julio Castilla, presidente de la agrupación mostró su enojo y cuestionó que "no hay ni un solo dato" que compruebe que el contagio de casos se produzca en los negocios.

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Daniel Calvo, politólogo invitado este martes al programa Enfoques cuestionó por su parte la falta de transparencia con la cual el Ejecutivo ha manejado la forma en que decide cuáles zonas son alerta naranja y cuáles amarilla.

"Esto de naranja o amarillo a cierta nadie sabe cuáles son los criterios para poner amarillo o naranja. Si el gobierno dijera si es por casos, por cercanía, etc; disminuirían mucho estos vientos de conatos de rebelión que existen en las autoridades locales", apuntó.

En Casa Presidencial parece que la premisa es esperar a que los movimientos sociales se produzcan para "abrir las puertas" según las palabras del viceministro de la Presidencia Randall Otárola.

"Esta semana y posiblemente las próximas semanas se presentarán movilizaciones, que por supuesto vamos a abrir puertas y tender puentes para escuchar los requerimientos que tienen", afirmó el funcionario.

A pesar de ello en las comunidades quieren más proactividad. Piden que el gobierno no solo sea el "dueño de la bola", sino que de verdad "juegue en equipo".

"El gobierno no ha querido coordinar como debe con las alcaldías, no sé si ha menospreciado el trabajo de las comunidades. Ha dicho ‘hagamos equipo' pero no quiere soltar la bola, y se pasa diciendo hagamos equipo pero no suelta la bola, queremos hacer equipo, queremos ayudar, pero para poder ayudar mejor necesitamos que el que tiene la bola juegue con nosotros en el buen sentido de la palabra", puntualizó Redondo.

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