Presidente del Banco Central: “reforma fiscal ‘pasada por agua’ sería igual que no hacerla”
Una reforma fiscal incompleta o llena de exoneraciones pondría en entredicho la credibilidad y capacidad de las autoridades del país para ponerse de acuerdo sobre los ajustes necesarios para ordenar las finanzas públicas y tendría consecuencias similares o peores que no aprobar una reforma.
De esta opinión es Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central, quien el sábado cumplirá un mes a la cabeza de la Autoridad Monetaria del país.
"De darse una reforma 'pasada por agua' -como decimos los ticos-, cuidado si los resultados pueden ser peores, en el sentido de que podría darse una pérdida de confianza en la capacidad del sector político costarricense de ponerse de acuerdo para aprobar el ajuste de la magnitud que se requiere", manifestó, en entrevista con CRHoy.com.
Para el economista, el ajuste tiene que ser lo suficientemente grande para que se restablezca esa confianza en los actuales y potenciales acreedores del país.
"De ser una reforma fiscal muy diluida o erosionada, en términos de lo que va a impactar efectivamente, tal vez no lograríamos esa confianza, sino que se nos complica y aumenta más la prima por riesgo y eso implicaría los mismos efectos de que no se dé una reforma", agregó.
La prima por riesgo es el porcentaje adicional de intereses que debe pagar el Gobierno para convencer a los inversionistas de que compren sus bonos. Un incremento se traduce en un encarecimiento de la deuda.
En razón de esto, Cubero subrayó la importancia de que los legisladores comprendan la magnitud de la responsabilidad que tienen con el proyecto y los efectos de los recortes que aprueban.
"Tenemos que aprobar esta reforma de manera integral, sin diluirla y en forma expedita. Porque los mercados nos podrían castigar si no hacemos la tarea", dijo.
"Yo con muchísimo respeto quisiera instar a los señores diputados y las señoras diputadas a que se acometan a esa tarea de aprobar la reforma fiscal, sin debilitarla, sin diluirla y en forma expedita", agregó.
Una reforma integral
En opinión del jerarca del Banco Central, de darse una aprobación integral de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (expediente 20.580), tal cual se había planteado originalmente, o muy cercano a eso, es probable que ocurra lo que necesita el país: que se recupere la confianza sobre el compromiso de las autoridades nacionales en mantener unas finanzas públicas sanas.
"Si bien es cierto, puede tomar un tiempo que surtan efecto las medidas tributarias y las que tienen que ver con el gasto, habría un impacto muy directo sobre la confianza en el país", explicó.
Los beneficios se verían reflejados en dos áreas:
- Una caída en la prima por riesgo, es decir, una reducción en la tasa de interés que tiene que pagar el Ministerio de Hacienda y el resto de tasas de interés para el resto de la economía, pues es una menor percepción de riesgo por invertir en Costa Rica.
- Un renacimiento de la confianza del consumidor y del inversionista.
Ambos factores desembocarían en un impulso en el crecimiento: más actividad económica.
"Yo pensaría que esas serían cosechas tempranas de una reforma fiscal integral, que le restablezca la confianza al ahorrante y al inversionista", concluyó Cubero.
