¿Qué se espera de la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio en 2026?
En 2026 se prevén variaciones moderadas en los principales indicadores de la economía costarricense, con una inflación que retornaría gradualmente a niveles positivos, pero aún por debajo del rango meta; tasas de interés internas con espacio limitado para ajustes y un tipo de cambio que presentaría un repunte contenido a inicios de año.
Así se desprende de análisis y proyecciones realizados por los economistas Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), y Javier Cortés, supervisor comercial de BN Valores.
Ortiz recordó que 2025 fue un año de transformaciones: Estados Unidos elevó aranceles a niveles no vistos hace casi un siglo y, aunque su impacto fue contenido, no fue inexistente. Muchas de las tarifas resultaron menores a lo inicialmente anunciado por el presidente Donald Trump.
Sin embargo, señaló que todavía se esperan "temas interesantes". Por ejemplo, no se anticipan cambios drásticos en el precio del barril de petróleo, al menos al alza. Incluso, se espera una reducción del precio por debajo del nivel actual, alrededor de los $55. Tampoco se prevén aumentos en el precio de la gasolina en Estados Unidos.
Esos factores internacionales, así como la decisión del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de mantener su Tasa de Política Monetaria (TPM) sin mayores reducciones, hacen suponer que la inflación continuará siendo baja este año y se mantendrá fuera del rango meta establecido por la entidad monetaria, el cual es de 3 % ± 1.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró en diciembre de 2025 con una disminución interanual de -1,23 %.
El economista explicó que tampoco se observan razones para cambios drásticos en el comportamiento del tipo de cambio del dólar con respecto al colón.
"Seguimos en una situación en la que la oferta de dólares sigue siendo mayor que la demanda y, en alguna medida, lo que sí podría verse es una reducción en las tasas de interés, sobre todo en la Tasa de Política Monetaria, porque se ha observado que, conforme la Reserva Federal (FED) va reduciendo su tasa, el Banco Central tiende a moverse detrás de la FED", explicó Ortiz.
Estabilidad
Cortés también expuso los factores externos e internos que podrían influir en el comportamiento de la inflación, el tipo de cambio y las tasas de interés durante 2026.
Señaló que, para Costa Rica, 2026 se presenta como un año de estabilidad para los principales macroprecios de la economía.
"Los riesgos de experimentar una volatilidad marcada en inflación, tasas internas o tipo de cambio parecen limitados. Sin embargo, esto dependerá de la evolución de elementos clave como los precios de los combustibles importados, las tasas de interés internacionales y el contexto geopolítico en mercados de importancia para la economía global", indicó.
En cuanto a la inflación, mencionó que se prevé que los precios de los bienes y servicios experimenten incrementos contenidos, manteniendo una variación por debajo del piso del rango meta (entre 2 % y 4 %) definido por el Banco Central, pero superior a los niveles actuales, que siguen en terreno negativo.
A su criterio, 2026 será un año de pocas presiones desde el punto de vista de la inflación importada (combustibles, costos de transporte y otros similares), lo que provocará un aumento pausado de los precios internos relacionados con estos bienes.
Comentó que la TPM —un indicador de referencia del Banco Central para las demás tasas del sistema financiero que se ubica en 3,25 % anual— contará con espacio para ajustarse a la baja en 2026.
El repunte gradual de la inflación limitará la tendencia descendente de años anteriores para las tasas de interés en colones, lo cual, a su vez, será reforzado por un panorama de escasas reducciones de tasas a nivel internacional en economías como Estados Unidos, Europa y otros países desarrollados, lo que en ocasiones marca la pauta para economías emergentes como Costa Rica.
A pesar de lo anterior, se espera que no se produzcan mayores reducciones en otras tasas de interés de referencia para préstamos o depósitos, como la Tasa Básica Pasiva (TBP) o la Tasa de Referencia Interbancaria (TRI). Esto implicará un escenario de estabilidad para la situación de deudores e inversionistas en moneda local, en comparación con 2025.
En cuanto al tipo de cambio, Cortés prevé que aumente en los primeros días de 2026. No obstante, el repunte en el precio de la divisa sería contenido, debido a que las fuentes generadoras de dólares mantendrán fortaleza en la primera parte del año.
Desde el punto de vista de la demanda de dólares de la economía, se espera que la estabilidad de los precios de bienes importados estratégicos para el tipo de cambio, como los combustibles, aporte estabilidad una vez ocurrido el repunte esperado en la primera parte de 2026.
Para este año se proyectan menores excesos de dólares en el mercado cambiario, aunque la situación de los intermediarios probablemente seguirá siendo superavitaria en los siguientes meses.
Este fenómeno contribuirá a un escenario de alzas limitadas en el precio de la divisa, respaldado por el contexto de estabilidad interna de la economía y las mejoras en las condiciones de financiamiento gubernamental.
