Ritmo de la ocupación laboral se estancó en el país

Entre marzo y julio del 2020 la fuerza de trabajo cayó en 242 mil personas

26 de Jun. 2021 | 12:01 am

(CRHoy.com) Entre julio y agosto del año pasado el país experimentó el mayor repunte en la cantidad de personas ocupadas de un mes para otro. Solo en ese periodo casi 81 mil personas lograron colocarse en algún puesto.

Luego de la abrupta caída en el empleo, ese momento implicó un punto de quiebre pues las cifras comenzaron a recuperarse, amparadas en medidas sanitarias que se fueron haciendo cada vez menos restrictivas.

Desde ese momento y al menos hasta enero, de este año, la población formalmente ocupada se mantuvo creciendo a un ritmo de entre 28 mil y 47 mil cada mes. Era un buen ritmo que se veía reflejado a su vez en una tasa de desempleo decreciente.

Pero en estos últimos meses esas cifras tan positivas se estancaron. Si bien el gobierno celebra que el desempleo haya bajado a un 17,3% y que en la gráfica aparente que ese indicador es cada vez menor, lo cierto es que el ritmo de aceleración en esa recuperación se ha reducido.

Los indicadores nominales de ocupación reflejan de forma más exacta la situación de la empleabilidad ya que la primera muestra en datos duros la cantidad de personas que lograron conseguir un trabajo. La tasa de desempleo mientras tanto, toma en cuenta la tasa a la población activa en condiciones o con deseos de laborar; es decir, la fuerza laboral, la cual puede crecer o decrecer mes a mes según la cantidad de personas que lleguen a cumplir la edad o la cantidad de gente que simplemente decide no buscar trabajo remunerado (por ejemplo un ama de casa o alguien que decida dedicarse al cuido de familiares).

Así las cosas, esa ocupación pasó de crecer a ritmos superiores a los 28 mil, a apenas cerca de 8 mil cada mes, una cifra que se ha mantenido invariable al cierre de los últimos tres trimestres móviles.

 

De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) entre marzo y julio del 2020 la fuerza de trabajo cayó en 242 mil personas, pero de julio a abril pasado creció en apenas 149 mil personas.

Esto indica que el crecimiento de la fuerza laboral ha sido lento y ni siquiera así se han logrado recuperar los puestos perdidos.

Previo a esta lentitud en el proceso de recuperación Costa Rica ya estaba de por sí en una posición poco positiva en relación al resto de países de la región.

Este mes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó el informe "Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe, en el cual coloca a Costa Rica en el último lugar en cuanto a población ocupada.

Los datos no tomaron en cuenta a Guatemala, El Salvador y Venezuela, que no poseían datos actualizados a diciembre de 2020 al momento de la publicación.

Sin embargo, el organismo es claro en el riesgo que existe de que esta problemática se profundice si no se acelera la vacunación y se incremente la gravedad de las segundas y terceras olas de la pandemia que ya se ve en varios países:

Es muy probable que desde 2021 los países de la región convivan con tasas de desocupación más altas respecto de años anteriores. Las tasas de desocupación, que aumentaron en 2020, tenderán a mantenerse elevadas en la medida en que las personas que salieron de la fuerza de trabajo regresen a la misma y se genere un incremento de la oferta laboral que no pueda ser absorbido a la misma velocidad por la demanda. Es muy probable que los empleos formales que se generen, no recuperen los niveles prepandemia en el corto plazo, debido a los problemas que están experimentando muchas empresas, particularmente las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), para sostener y recuperar su actividad. Ello es particularmente notorio en aquellos sectores como turismo, comercio, transporte y construcción.

Hace una semana, la Cámara de Industrias presentó la última encuesta sobre las expectativas de los empresarios que entre otras cosas tocó el tema del empleo, y en este apartado existe una preocupación especial debido a las desigualdades que existen entre los distintos regímenes económicos.

Por ejemplo, mientras en zona franca el balance neto en contratación es de más de un 50%, en el régimen definitivo es de apenas un 6%, con una diferencia sustancial entre las empresas grandes de este régimen: las grandes empresas tienen un balance positivo del 31%, mientras que las empresas medianas y pequeñas presentan un balance negativo, -13% y -2,3% respectivamente.

Estos porcentajes indican la disposición de cada tipo de compañía a realizar contrataciones en los próximos meses.

"Son urgentes las medidas para incrementar la disponibilidad de crédito a bajas tasas de interés y un efectivo fondo de avales, así como establecer estímulos a la inversión como la depreciación acelerada, particularmente para las empresas pyme del régimen definitivo, de manera que se logren mayores tasas de crecimiento en el corto plazo, se fortalezca la capacidad de competir y se reduzca la brecha de productividad entre las empresas de zona franca y las del régimen definitivo", dijo al respecto Enrigue Egloff, presidente de la Cámara de Industrias.