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Suben las materias primas y los combustibles… ¿por qué baja la inflación?

Proyecciones estiman que inflación no irá más allá del 3% estimado por el Banco Central

Por Luis Valverde | 8 de Mar. 2021 | 12:00 am

(CRHoy.com) En diciembre llenar un tanque de 40 litros con gasolina súper le costaba a una persona ₡22.080. Hoy esa misma persona debe pagar ₡25.720 por la misma compra.

El aumento en los combustibles es el que sigue teniendo un mayor efecto sobre el bolsillo de los costarricenses.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), solo en febrero la gasolina tuvo un aumento del 5,8% con un efecto del 0,21%. Es decir, este fue el "peso" representativo del aumento en relación a todos los bienes y servicios de la canasta básica.

Sin embargo, aunque es el elemento que tiene mayor "peso", el aumento no implicó que la inflación creciera el mes pasado.

De hecho, en el promedio del total de bienes y servicios hubo una reducción  del -0,26% durante el mes, lo que quiere decir que toda la canasta de productos en lugar de subir de precio más bien experimentó una reducción con relación al mes anterior. ¿ Cómo es esto posible?

De acuerdo con los expertos, el primer punto a tomar en cuenta son las presiones que existen sobre la inflación, una para que suba y otras para que baje.

Entre las presiones alcistas se encuentran los precios de insumos importantes como el caso de los combustibles

Tras la recuperación que se produjo para fin de año respecto a los primeros meses de pandemia, se ha producido un aumento promedio cercano a los $20 por barril en el West Texas Intermediate (WTI), que se traduce en presiones para que la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) ajuste los precios locales al alza.

Los otros insumos que están generando actualmente presiones al alza son los precios de las materias primas. Existen principalmente tres productos que afectan al país, como lo son la soja, el trigo y en menor medida el maíz, los cuales son utilizados en especial para el alimento del ganado y en las granjas, así como para la producción de harinas. 

Un aumento en estos productos dispara de inmediato el precio de la carne y sus derivados, así como de los productos lácteos.

Sin embargo, existen otros factores o presiones que están provocando que aunque los precios de estos insumos suban, la inflación lo haga con la misma fuerza.

"Si los precios de las materias primas y los combustibles continuaran al alza durante el año la inflación va a subir. En ese sentido, es un impacto directo: las materias primas como maíz y soya golpean a las carnes y sus derivados, y el combustible a toda la economía (…) pero eso no quiere decir que la inflación vaya a salirse de su meta o crecer mucho. Al fin y al cabo, la economía está muy golpeada, crecerá poco y el desempleo está por las nubes. Esto implica que no hay presión de la demanda para que suban los precios. Es decir que podríamos esperar en un escenario en el que algunos productos aumenten más de lo esperado, pero un contexto de baja inflación general, incluso", dijo Javier Adelfang, economista del blog El Economista Argentico.

En otras palabras, esto significa que para que la inflación suba depende en gran medida del gasto que esté dispuesta a hacer la gente, lo cual tiene que ver también con el crecimiento económico de un país.

En el caso de Costa Rica el crecimiento esperado es modesto, de apenas un 2,6%, mientras los principales socios comerciales proyectan crecimientos cercanos al 5%.

Implica entonces, que ante la poca liquidez, el consumidor costarricense compra poco y por lo tanto ejerce menores presiones para que los productos crezcan de precio, según explicó el analista financiero Daniel Suchar.

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Este "bajo apetito" por comprar no es un fenómeno exclusivo de Costa Rica, sino que es algo que ha estado ocurriendo a nivel mundial producto de la pandemia. Hay menor disponibilidad de recursos en la gente para comprar y aquellos que tienen resultan ser más precavidos con sus gastos.

Así lo reseña el Banco Central en su último Comentario sobre la Economía Nacional publicado el 27 de febrero pasado:

La débil demanda mundial mantiene contenida la inflación. En enero de 2021, la inflación en Estados Unidos se mantuvo en 1,4% por segundo mes consecutivo y en la zona del euro fue de 0,9%, impulsada por el repunte del componente de energía, luego de cinco meses de permanecer en territorio negativo.

Esta baja inflación internacional, de acuerdo con el Central, es solo una de esas fuerzas que mantienen el costo de la vida contenido a nivel local.

Le suma el bajo crecimiento económico ( decrecimiento en 2020) y el desempleo:

La evolución de la inflación muestra la permanencia de fuerzas que tienden a mantenerla contenida, situación observada desde finales del 2019 y acentuada a partir de abril de 2020, cuando la actividad económica local fue severamente impactada por la pandemia. Entre estas fuerzas destacan la brecha negativa del producto y la aún muy alta tasa de desempleo que, aunque decreciente al IV trimestre de 2020, se mantiene en niveles históricamente elevados. Ello se combina con baja inflación mundial y expectativas de inflación a 12 meses también reducidas.

Según las proyecciones del Banco Central, para este año no se proyecta que la inflación sobrepase la meta del 3%, incluso se estima que podría cerrar por debajo de esa cifra, lo que implica que para el año no se espera un incremento abrupto en el costo de la vida.

Esas proyecciones no han cambiado a pesar de que el año empezó con los incrementos en los combustibles y las materias primas.

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