Sugeval sobre regulaciones a nuevas tecnologías en sector financiero: “No queremos correr”
A pesar del impacto que están generando las nuevas tecnologías en el sector financiero a nivel mundial, Costa Rica no se apresurará en la adopción de regulaciones para atender tendencias como la tokenización de activos, la inteligencia artificial (IA), la digitalización del dinero y la automatización financiera.
Así lo aseguró este lunes el jerarca de la Superintendencia General de Seguros (Sugese) y la Superintendencia General de Valores (Sugeval), Tomás Soley, tras una exposición realizada por Alfredo Muñoz, experto español, sobre la forma en que esas tecnologías están redefiniendo las finanzas globales.
Manifestó que una instancia creada por las cuatro superintendencias financieras y el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif), encargada de estudiar y discutir la materia, representa un paso importante.
«Es un diálogo profundo. No queremos correr. Debemos aprender a tener bien los pies sobre la tierra para buscar soluciones que sean compatibles con el estado de desarrollo de nuestro mercado y su tamaño real. Hay que dar algunos pasos antes para poder alinear a todo el sistema financiero», dijo.
El superintendente explicó que el país se encuentra en un proceso de escucha, aprendizaje y diálogo, pero que aún no está en el momento de regular.
«Estamos en una etapa de aprendizaje y de diálogo con el mercado y el ecosistema. No hay leyes; ha habido un par de proyectos para regular criptoactivos. De aquí no van a salir todavía normativas ni regulaciones, porque hay múltiples formas de abordar este tema. Hay que buscar la solución adecuada y proporcional al mercado que tenemos», sostuvo.
Por su parte, Reyner Brenes, intendente de Valores, recordó que en Costa Rica las criptomonedas no son prohibidas; sin embargo, reconoció que sí se requiere regulación en materia de prevención del lavado de activos.
Mencionó que la emisión de valores en el país está regulada y que existe una prohibición para emitir valores —sean tokenizados o bajo cualquier otra modalidad— si no están autorizados por la Sugeval.
«El esfuerzo que estamos realizando en Sugeval está enfocado en varios aspectos, pero uno de ellos es la tokenización: identificar qué significa, qué está haciendo el resto del mundo y si se requieren reformas regulatorias, así como cuáles serían», agregó.
Pese a las transformaciones mundiales, Soley aseguró que el mandato de las superintendencias no cambia: estabilidad financiera, integración del mercado y protección del consumidor y del inversionista.
Transformación
En su exposición, Muñoz mostró cómo las nuevas tecnologías se han convertido en herramientas impulsadas por entidades financieras internacionales, bancos centrales, grandes firmas tecnológicas y nuevos actores del ecosistema digital.
La tokenización —proceso que representa digitalmente un valor o derecho sobre un activo mediante tecnologías de registro distribuido, lo que facilita su fraccionamiento, transferencia y liquidación de forma más eficiente— se está adoptando en distintas jurisdicciones y para diversos tipos de activos, como bienes raíces, instrumentos de deuda, arte y propiedad intelectual.
Muñoz, doctor en Derecho y director del Diploma de Alta Especialización en Blockchain de la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid, detalló que esta práctica puede mejorar la eficiencia operativa al reducir intermediarios y tiempos de liquidación, aumentar la transparencia y trazabilidad de las transacciones, ampliar el acceso de inversionistas a mercados tradicionalmente restringidos y facilitar la automatización de procesos mediante la estandarización de activos.
Indicó que la forma del dinero también ha ido cambiando: del efectivo físico a los depósitos bancarios y, posteriormente, al dinero digital. Hoy, la tecnología permite el dinero tokenizado.
La IA se perfila como otro factor clave de transformación. Un desarrollo reciente es el uso de agentes autónomos de inteligencia artificial, capaces de ejecutar tareas complejas, tomar decisiones y coordinar operaciones sin intervención humana continua. En el sector financiero ya se están implementando de forma exponencial.
El avance tecnológico plantea un reto significativo para los marcos regulatorios. Las normas financieras fueron diseñadas para un sistema basado en intermediarios tradicionales, procesos presenciales y tiempos más lentos.
Las nuevas tecnologías, en cambio, operan de forma digital, automatizada y transfronteriza, por lo que los marcos regulatorios también se encuentran en evolución.
